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El futuro del trabajo

Los vertiginosos avances tecnológicos, los nuevos perfiles de pobreza y prosperidad que se configuran en las sociedades modernas donde predomina una creciente desigualdad, el estancamiento económico en muchos países y la naturaleza cambiante de la producción y el empleo están generando transformaciones profundas en el esfuerzo que realizan millones de personas para obtener su sustento diario.

Así lo advierte la Organización Internacional del Trabajo que en los últimos años ha puesto mucho énfasis en la necesidad de promover el trabajo decente en todo el mundo, y que tiene la particularidad de ser el único organismo de las Naciones Unidas con carácter tripartito ya que representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores participan en forma coordinada en la elaboración de sus políticas y programas. De ahí la importancia de seguir de cerca sus publicaciones periódicas, como el último Informe Global de Salarios que sostiene que la mejora de los salarios y las oportunidades de trabajo decente son esenciales para liberar a la economía mundial del estancamiento en el que se encuentra. El análisis sobre las tendencias recientes de los salarios que ofrece el documento de la OIT revela que el crecimiento del salario real mundial registró una drástica caída en el periodo posterior a la crisis económica de 2008, se recuperó en 2010, y desde entonces comenzó a desacelerarse. Según este documento, el crecimiento salarial cayó por debajo del 1 por ciento en 2015, y la única excepción es China, donde el crecimiento salarial fue más rápido que en los demás países. Este último informe del organismo internacional se ocupa de la dinámica en las empresas, y señala que en muchos países, las variaciones de la desigualdad salarial entre empresas han sido un motor fundamental de la tendencia general de desigualdad salarial. En las conclusiones de este trabajo de investigación, se observa que la desigualdad salarial en las empresas, en particular en las grandes empresas, es muy significativa: el uno por ciento que percibe más remuneración está cada vez más distanciado del resto de los trabajadores que están en la base de la pirámide salarial. Dicho de otro modo, en un mundo globalizado el fenómeno de la concentración también se manifiesta en los salarios. Ante esta realidad, la Organización Internacional del Trabajo destaca la importancia que tienen el diálogo social y la negociación colectiva, ya que son herramientas clave para promover el crecimiento con inclusión social.

Debe tenerse en cuenta que el problema de la excesiva desigualdad salarial que plantea la OIT se produce en momentos en que el mundo del trabajo experimenta importantes transformaciones, lo que obliga a reflexionar sobre el futuro del trabajo y la necesidad de promover el diálogo entre los distintos sectores para resolver las controversias económicas y sociales.

Se necesitan propuestas realistas y eficaces para enfrentar los enormes desafíos que presentan la generación de puestos de trabajo dignos, el grave problema del desempleo juvenil, el subempleo y la desigualdad. De lo que se trata es de unir los esfuerzos para lograr que en este siglo XXI el trabajo pueda ganar la batalla contra la pobreza, para avanzar en la construcción de una sociedad con mayor equidad, sin perder de vista que el bienestar de los trabajadores puede contribuir al desarrollo de las economías y a la vez impulsar el progreso social.

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