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El caso Araceli y la desaparición de una chaqueña de 13 aunaron reclamos contra la violencia institucional

El terrible crimen de Araceli Fulles y la búsqueda de Milagro Romero volvieron a convocar a varias organizaciones en una marcha Resistencia. Solo que esta vez, varias referentes coinciden en la necesidad de cambiar de estrategia. También pidieron por la aparición con vida de Maira Benítez, la joven de 18 años de Villa Angela, desaparecida hace cuatro meses.

“Necesitamos formar un espacio donde estemos todas las mujeres, construir un frente común”, convoca Charo Alcire de las Mujeres Clasistas y Combativas. “Los femicidas no preguntan de qué partido somos”, acota Cecilia Herrera al tomar una frase de una compañera.

Por la corriente Jorge Weisz, Graciela Ruiz Díaz coincide con Las MCC que es una buena propuesta dejar de lado las cuestiones partidarias para unirse en una causa de las mujeres. “Con otras organizaciones dijimos que necesitamos hacernos sentir y ser escuchadas. Creemos que el Estado es responsable y nos movilizamos por los femicidios entre otras cuestiones”, aseguró.

En un año de elecciones legislativas y con Resistencia como sede del Encuentro Nacional de Mujeres la propuesta suma un desafío. Por eso las impulsoras van por más: el debate provincial tiene también que nacionalizarse.

Otra vez

El hallazgo del cuerpo de Araceli Fulles, la joven de 22, el jueves en la provincia de Buenos Aires reavivó las denuncias porque cada vez que una mujer desaparece el caso no es reconocido como un potencial femicidio. Aunque hay funcionarios policiales investigados y separados de sus cargos, para las manifestantes tratarlo como un caso aislado no alcanza. Hace un mes una niña de 13 años de Castelli desapareció de “Sueño de luz”, una institución para menores en Barranqueras.

Como en otros puntos del país, la marcha reunió a referentes de una diversidad de sectores y organizaciones.  

El frente popular Darío Santillán, MTD 17 de Julio Nueva Generación denuncia falencias en el hogar y había convocado a manifestarse antes de que se encontrara el cadáver de Araceli. Para la organización el centro “Sueños de luz” no está en condiciones, ni reúne las condiciones mínimas de seguridad para albergar a menores.

Varias denuncias

Magalí Ramírez es del espacio de mujeres y supo de la fuga de Milagro por conocidos: “Nos avisaron que se habían escapado tres y habían encontrado dos, pero de Milagro no se sabe nada desde el 25 de marzo”. Magalí conoce cómo es un hogar por dentro porque vivió en uno hace años. Así recibió denuncias de que en ese lugar se vive muy mal, e incluso que “a las chicas les dan pastillas para que estén la mayor parte del día dopadas”.

Por los mismos medios también se enteró que allí hay una chica de 15 años con 8 meses de embarazo, víctima de violencia sexual. “Creemos que no puede estar ahí, requiere de otros cuidados y contención; el cerco perimetral es un alambrado que siempre está roto y es común que haya fugas”, alerta Miguel Chamorro del mismo movimiento.

Un sector de las organizaciones exige se investiguen las condiciones en que funciona el hogar que albergaba a Milagro Estefanía Romero.  También pidieron por la aparición con vida de Maira Benítez.

La organización ya se movilizó antes por Angélica hasta que apareció, pero hay muchas personas que desaparecen sin que nadie les dé bolilla, dicen. Para los manifestantes en el caso de los más jóvenes con problemas de adicciones el problema es mayor porque mientras la atención del Estado va por la escalera, los conflictos van en ascensor.

También porteras

Por otra parte el espacio sindical Weisz también denuncia la precarización laboral y la violencia que sufren muchos de sus integrantes, la mayoría trabajadoras, en varias dependencias públicas.

La organización consiguió que 30 porteras pasen a planta en el Ministerio de Educación, pero UPCP cuestiona esa decisión y pide se derogue. Para sus dirigentes la lucha es por la incorporación de otras más que hoy cobran 1.000 a 2.000 pesos y están cumpliendo servicios hace varios años.

Por Maira

A la desaparición de Milagro se suma hace cuatro meses la de Maira Benítez, una joven de 18 años y desapareció el 17 de diciembre del año pasado en Villa Ángela.

La última vez que se la vio, abordó el auto de Rodrigo Silva, quien está detenido junto a Luis Coria, acusados de privación de la libertad. Sin embargo hasta hoy, Maira no aparece. Las organizaciones sociales volvieron a pedir por su aparición con vida.