Señalan a Monsanto por dañar la salud y el ambiente
En un simulacro de juicio que se llevó a cabo en la ciudad de La Haya, el denominado “Tribunal Internacional Monsanto” se pronunció esta semana y sostuvo que el gigante estadounidense de transgénicos es responsable de causar daños severos al medio ambiente y de tener prácticas que impactan en forma negativa en la salud y la alimentación de la población.
Si bien el fallo de este tribunal de opinión no es vinculante, es decir no tiene implicancias jurídicas directas, las organizaciones ambientalistas de todo el mundo que promovieron el histórico proceso consideran que todas las pruebas que se aportaron servirán para abrir las puertas a distintas acciones penales contra la multinacional en varios países. El simulacro de juicio se llevó a cabo entre el 15 y el 16 de octubre del año pasado en La Haya emulando los mecanismos de la Corte Penal Internacional que tiene sede en esa histórica ciudad ubicada al noroeste de los Países Bajos. El tribunal estuvo conformado por cinco magistrados de distintas nacionalidades, entre ellos la jurista argentina Eleonora Lamm, especializada en bioética, integrante del Conicet y subdirectora de Derechos Humanos de la Corte Suprema de Mendoza, quien escuchó y evaluó testimonios y pruebas aportadas por investigadores, médicos, científicos y víctimas que aseguraron haber sufrido severas consecuencias por el empleo de productos químicos elaborados y comercializados por Monsanto, junto a la jueza senegalesa Dior Fall Sow, consultora de la Corte Penal Internacional; el magistrado mexicano Jorge Fernández Souza, del Tribunal de lo Contencioso Administrativo de México; el canadiense Steven Shrybman, y la belga Françoise Tulkens, ex jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Cabe aclarar que este simulacro de juicio fue llevado a cabo por un Tribunal de Opinión, una modalidad que comenzó a utilizarse en los años 60 por iniciativa de Jean-Paul Sartre y Bertrand Russell para promover una sanción ética a los crímenes cometidos en la guerra de Vietnam que no tenían tribunales donde ser juzgados. A partir de entonces, los fallos de estos tribunales fueron adquiriendo mayor influencia en la comunidad internacional y por esa razón organizaciones ambientalistas de todo el mundo resolvieron unir sus esfuerzos para impulsar un juicio de estas características en primer lugar contra Monsanto, pero también para llevar al banquillo de los acusados al actual modelo agroindustrial que se basa en el empleo de peligrosos químicos que ponen en riesgo la vida de poblaciones enteras.
Los testimonios sobre casos de malformaciones causadas por la exposición al glifosato que fabrica la multinacional de biotecnología, así como las pruebas de daños causados al medio ambiente y a la diversidad biológica por el uso de sus productos, llevaron al tribunal a concluir que la empresa Monsanto estuvo involucrada “en prácticas que impactaron de forma negativa en los derechos a un medioambiente sano, a la alimentación, la salud y la información, tomando como base tratados y leyes internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y la Convención de los Derechos del Niño”.
El Tribunal consideró, además, que la empresa estadounidense es responsable de “ecocidio”, figura que hace referencia a aquellas prácticas que causan “daños severos o destruyen el medioambiente para alterar de forma significativa y duradera los bienes comunes o servicios del ecosistema de los cuales ciertos grupos humanos dependen”. Los jueces instaron a la Organización de Naciones Unidas a incorporarlo como delito penal al Estatuto de Roma que rige a la Corte Penal Internacional de La Haya.
Cabe aclarar, por otra parte, que Monsanto nunca contestó a las preguntas que le enviaron los jueces en junio del año pasado. Es de esperar que, si bien las conclusiones a la que arribó este tribunal de opinión no tienen un efecto vinculante, las pruebas sanitarias y jurídicas aportadas, muchas de ellas contundentes, sirvan para iniciar procesos penales en tribunales de todo el mundo y para detener el uso de los productos químicos que son peligrosos para la salud, como el glifosato al que se lo promociona como un herbicida seguro, pese a que existen evidencias científicas que cuestionan su seguridad.
Por otra parte, debe recordarse que la relatoría especial sobre el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas denunció los graves daños provocados a la salud de la población en distintas partes del mundo por el empleo de sustancias tóxicas para controlar plagas en la agricultura, lo que confirma necesidad de poner freno al uso indiscriminado de plaguicidas.










