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EEUU acentúa el giro militarista en su política exterior

Washington, 14 (afp-na) - Siria, Rusia, China, la OTAN: la política exterior del presidente Donald Trump ha dado un giro de 180 grados, señal de que su diplomacia deja atrás las posturas que defendió durante la campaña electoral. “Las circunstancias cambian”, reconoció a la CNN el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, reconociendo la vieja tesis de que los mandatarios estadounidenses cuando llegan al Despacho Oval, se adaptan a las tradiciones de Estado. Trump, hasta ahora percibido como “aislacionista” y “proteccionista”, lo demostró el miércoles de forma espectacular con el tema de la OTAN.

Marcha atrás sobre la OTAN

Durante su campaña provocó un terremoto político en Europa afirmando que la OTAN estaba “obsoleta” y reclamando que los aliados del viejo continente asumieran más gastos económicos. Pero durante la rueda de prensa conjunta del miércoles con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio marcha atrás y rectificó: “Dije que era obsoleta, ya no es obsoleta”, señaló Trump. A pesar de ello, pidió que los 28 miembros de la organización aumenten sus presupuestos en defensa al 2% de su PIB. Se prevé que insista en la propuesta en la cumbre de la OTAN el 25 de mayo.

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Las aventuras militaristas de Trump también responden a una incómoda situación interna: miles de muñecos inflables convocan a una marcha nacional contra su intento de aplicar el “impuesto del pollo”, como se conoce en EEUU a los aranceles que buscan reducir importaciones.

Deterioro con Rusia

Su primer viaje a Europa como presidente será analizado con lupa por Rusia, con la que EEUU endureció el tono los últimos días. La actitud contrasta con su promesa de campaña de impulsar un acercamiento con ese país si llegaba a la Casa Blanca. Siendo candidato, Trump alabó hasta la saciedad al presidente Putin, “gobernante fuerte e inteligente”, según lo definió. El jueves vaticinó que “las cosas se arreglarán  entre EEUU y Rusia”, y que “Sería fantástico si pudiéramos entendernos con Putin”. Pero Trump también insistió en que no conoce a Putin, que las relaciones entre ambas potencias nucleares están “tal vez en el nivel más bajo” de su historia, y que puede pasar mucho tiempo hasta alcanzar la reconciliación.

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Los analistas estiman que las retractaciones de Trump, en los dichos y en los hechos, manifiestan una “normalización” de su política exterior, y suponen “una gran continuidad” de lo que hizo Obama.

En cuanto a Siria, ambas potencias no se ponen de acuerdo desde 2012. Trump afirmó que es “posible” que los rusos supieran del supuesto ataque químico del 4 de abril, que los norteamerticanos atribuyen al régimen sirio. El presidente también calificó de “carnicero” al presidente sirio, Bashar al Asad. Tillerson y la embajadora ante la ONU, Nikki Haley, exhortaron a Moscú a reconsiderar su apoyo a Siria.

China

Frente al gigante asiático, Trump también da señales de retroceso. Tras acusar a Pekín durante toda la campaña de manipular el yuan y de arriesgarse a provocar “una guerra comercial”, Trump cambió radicalmente de discurso en entrevista con el diario The Wall Street Journal. “No manipulan su moneda”, aseguró. También dijo que hubo “buena química” durante su reunión de dos días con su homólogo Xi Jinping la semana pasada en Florida. Muchos analistas se preguntan si Trump seguirá una corriente doctrinal de política exterior. El presidente rechazó a mediados de marzo que lo tildaran de “aislacionista”. Para Hussein Ibish, investigador del Arab Gulf States Institute en Washington, estos giros son el síntoma de “el fiasco de su política ‘América primero’”. 

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