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Una gestión nacional sin instancias para el diálogo

El primer paro general que encabezó la CGT contra el rumbo económico del gobierno del presidente, Mauricio Macri, tuvo fuertes repercusiones en todo el país; y aunque desde la Casa Rosada se haya intentado minimizar los alcances de la protesta, sería un error por parte del Ejecutivo nacional seguir dilatando una convocatoria al diálogo.

Todo indica que una de las estrategias del gobierno nacional pasa por desgastar a la dirigencia de los sindicatos en lugar de promover una mesa amplia de conversaciones. Si realmente esa es la intención, la jugada implica un serio riesgo, en primer lugar porque la confrontación difícilmente logre desactivar los conflictos; al contrario, lo más probable es que si se actúa con esa lógica la tensión siga en aumento y, lo que es más grave, que se extienda por tiempo indefinido, lo que sería además para nada aconsejable en un año electoral.

El paro general del jueves confirma la dificultad que tienen en la actual administración nacional para generar alternativas de negociación con las organizaciones gremiales y también con sectores empresarios que ya no ocultan su malhumor por el rumbo que tomó la economía. Resulta llamativo que antes de realizar la visita a Holanda, desde el entorno del presidente Macri se haya hecho hincapié en el entusiasmo que tenía el mandatario por conocer el mecanismo de diálogo social que ese país pone marcha desde el año 1950 para resolver en forma razonable las controversias económicas y sociales propias de una sociedad organizada. Se dijo, incluso, que ese sería uno de los temas de la agenda que Macri iba a compartir con el primer ministro Holandés, Mark Rutte. Pero al regreso de esa gira por los Países Bajos, desde la Casa Rosada no se emitieron señales que permitieran pensar que el gobierno estaría dispuesto a convocar a una mesa de diálogo para hacer frente al actual escenario de pujas y tensiones, pese a que ya en enero del año pasado se había comprometido hacerlo. En lugar de avanzar en ese sentido, optó por cerrarse y no escuchar los reclamos, e incluso redobló la apuesta con la decisión de recusar a la jueza del fuero laboral, Dora Temis, que aceptó una medida cautelar presentada por el gremio Unión Docentes Argentinos y ordenó al Ministerio de Trabajo de la Nación que convoque a la paritaria nacional docente, que es la primera que debería cerrar y que, de alguna manera, se toma como referencia para las otras negociaciones paritarias. Es evidente que, al cabo de 16 meses de gestión, el gobierno nacional no ha logrado generar consensos sobre las cuestiones económicas y sociales, o al menos convencer que el programa económico que puso en marcha permitirá la construcción de un país con crecimiento, empleo e inclusión social.

Si bien es cierto que el sector agropecuario, por citar el ejemplo de uno de los sectores beneficiados con las políticas económicas de la actual gestión nacional, se ha fortalecido a partir de la baja de las retenciones, no debe olvidarse que el campo argentino experimentó en los últimos años un proceso de fuerte tecnificación que por un lado mejoró los rendimientos de la producción pero por otra parte no sumó nueva mano de obra. En realidad, hace ya bastante tiempo que el campo dejó de demandar mano de obra intensiva, no solo en la Argentina sino en casi todo el mundo, donde las verdaderas creadoras de puestos de trabajo genuino no son las grandes corporaciones sino las pequeñas y medianas empresas. Es a este sector, el de las pymes, al que se debe apuntalar, comenzando con medidas que lleven un alivio de la asfixiante presión fiscal que sufren, con contribuciones patronales que representan el 43 % del salario del trabajador, esto es hasta dos veces más que en países de la Unión Europea donde el sector pyme constituye más del 90 % de las empresas y emplea a más de 33 millones de personas. El gobierno nacional insiste con ver una realidad que se ajusta más a sus deseos que a una interpretación cabal de las serias dificultades que enfrentan las economías regionales con una abrupta caída del empleo. Acaso sea necesario tomar como ejemplo el caso del citado Consejo Económico y Social de Holanda, que est á integrado por representantes de sindicatos, la industria, las pymes, el agro y el gobierno, quienes demostraron que el diálogo siempre ofrece mejores resultados que la confrontación.

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