Relumbra el sol en los Saltos del Moconá
Texto y fotos de Paulo Ferreyra -Los Saltos del Moconá en Misiones son únicos en el mundo porque la caída del agua es paralela a su recorrido. En el Parque Moconá dentro de la reserva natural Yabotí, la quinta más grande del mundo, 60 emprendimientos y más de 400 personas sostienen un destino turístico afrontando el desafío de las crecidas.
Horacio Quiroga, el gran cuentista latinoamericano, pintó Misiones en más de una oportunidad con la selva radiante, brava, salvaje, herida. Entre sus cuentos aparecen los ojos húmedos de la curiyú, la misma que usa Ramón Ayala para decir que “el Río Uruguay es un gigante curiyú”. A orillas de este río una jangada azul se hace inasible ante los ojos que lo ven serpentear el amplio cielo verde y azul.
El joven delgado y entusiasta Fabián Dahmer cobra vida cuando explica la importancia del lugar: “Ahora estamos logrando un equilibrio con la visibilidad del Salto de Moconá, que nos acerca a los turistas del norte argentino. Ahora muchos se animan y conocen esta maravilla del mundo. Antes era una lotería encontrar el salto por las crecidas naturales del río y desde 2010 con las actividades de la represa Foz do Chapecó”, cuenta.


Desde la ciudad El Soberbio y hasta el parque provincial Moconá hay una distancia de 65 kilómetros. La charla se hace fluida y aunque no hay tiempo para detenerse en los miradores de la ruta la belleza se impone ante la vista. “Buscamos alternativas a los Saltos del Moconá pero el 90% de los turistas que llegan a este lugar quieren verlos, después buscan alternativas para internarse en la zona”, advierte Fabián Dahmer, director de Turismo del municipio.

“Estamos convencidos de ser un destino turístico sin techo. Hace algunos años no había nada y hoy creció enormemente. Hay muchos inversores y eso trae fuente de trabajo para la gente de las colonias. Tenemos 60 emprendimientos y más de 400 personas trabajando directamente del turismo”, describe y la charla se abre cuando va dando detalles de algunos lugares y la cantidad de personas que trabajan en cada cabaña, lodge y hospedajes.
Ampliar posibilidades
El año pasado se realizó una ultra maratón con 1.200 corredores y este año las expectativas son superar esa cifra en una geografía con caminos y senderos de tierra roja y la mayor competencia de selva del mundo. Mañana comenzará la tercera edición del Ultra Mountain Bike, una travesía ciclística que atraviesa el parque, como parte de más de 105 kilómetros que unen San Pedro (Misiones) y Sao Miguel do Oeste (Brasil).
Para este año se esperan fondos internacionales para la construcción de un puente, una obra indispensable para mejorar y dar más servicios, porque con 50 milímetros de crecida el arroyo Yaboty impide el acceso al parque provincial.
“Este verano trabajamos con gran intensidad y con un caudal turístico importante en la zona. Llegaron turistas de Formosa, Chaco, Santa Fe, Corrientes y también comprovincianos. Trabajamos para posicionarnos como destino turístico”, subrayó Dahmer.
Además del recorrido por senderos para conocer la selva, también hay un restaurante -Yabotí- donde degustar las comidas típicas de la región y de otras regiones del país.
A merced de la represa
En los últimos dos años el aprovechamiento turístico se extendió por unos 100 días. En 2015 hubo 55 días de visibilidad de los saltos y en 2016, cerca de 66.
“Nuestro gran problema es la represa. Desde 2010, cuando se inauguró, la represa condicionó la altura del río y el caudal del salto”, resume Carlos Silva, uno de los encargados de los paseos náuticos en el Salto del Moconá. Aunque este verano, después de mucho tiempo, con la regulación del consumo de energía hubo mayor visibilidad.
“Desde la creación de la represa Foz de Chapecó nunca volvimos a los parámetros anteriores. Antes había una caía de agua de unos 15 metros pero hoy, por ejemplo, la visibilidad es de dos a tres metros, mucho menos. Cuando hay crecida directamente desaparecen”, explica Silva.
Es un miércoles de pleno sol, algunos pequeños copos blancos juguetean en el amplio cielo de Misiones y el calor pega más fuerte en las cabezas sin protección.
A la costa del río Uruguay hay un modesto atracadero y ahí la invitación es a recorrerlo y a sus saltos. Antes de embarcar la escala estaba en 6,2 metros y hay días en que supera los 7 o 10, cuando lo ideal es que esté por debajo de los tres.
Para los que ofrecen paseos náuticos el trabajo se reduce considerablemente con cada crecida: “Imagínese un año trabajar sólo 55 o 60; para nosotros esto muy triste”, reflexiona Silva.
Hace varias temporadas los paseos náuticos partían de El Soberbio, pero desde que se habilitó la ruta hasta el parque salen del mismo predio. Así la travesía se redujo de cuatro horas de duración a 30 minutos. Las embarcaciones que transportan a unas ocho o nueve personas formaron una cooperativa y “se esfuerzan” cuenta por dar un buen servicio a los turistas.
Planteos formales
“A este lugar vienen turistas de todas partes, la mayoría de Formosa, Chaco, Corrientes, Santa Fe”, comenta Francisco Kurcharky a cargo de Posada Alto del Ángel.
Los hoteles, hospedajes, posadas y el camping la represa Foz do Chapecó también es “un dolor de cabeza”.
“Conformamos una asociación de turismo y nos pusimos en contacto con los municipios de Brasil, donde 34 municipios también se ven afectados por la crecida”, señala al cuestionar que la represa haya hecho estudios ambientales río arriba pero no en esa región.
Hace un año pidieron una regulación del caudal de agua que administra la represa. El pedido que comenzó en Tres Pasos llegó hasta la Cámara de Diputados de Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur en Brasil. “Los diálogos están abiertos y este año posiblemente haya una nueva reunión con dirigentes políticos en Brasilia”, adelantan.
El municipio acompaña un planteo que tuvo su primer efecto este verano, con más visibilidad del salto y buenas perspectivas. La dirección de Turismo de El Soberbio y autoridades brasileñas acordaron enviar un proyecto a legisladores de Río Grande Do Sul y al Ministerio de Energía brasileño, para regular la cota de la represa y permitir apreciar las caídas.
En la audiencia pública en Porto Alegre hubo dirigentes de Derrubadas, localidad del lado brasileño que ven con tristeza y alarma cómo se retiran inversores que llegaban ilusionados para instalar emprendimientos. Con la misma preocupación aunarán las negociaciones con sus pares argentinos.
Naturaleza en estado puro

Entre las amplias alternativas para hospedarse está la posada Puerto Paraíso. “Proponemos un contacto con la naturaleza y quienes llegan disfrutan de ese contacto y lo viven de una manera especial”, presenta con una sonrisa Lilian Mucke.
Además de cómodas habitaciones y comidas típicas, el lugar ofrece un recorrido por senderos que surcan el monte en carro tirado por bueyes. Otra alternativa para descubrir la riqueza de la flora y la fauna son los paseos en kayak por el arroyo Paraíso y caminatas por el monte de baja, mediana y alta dificultad, entre otras ofertas.
En la posada predomina el color de la madera, la atención es cordial y hay habitaciones que se adecuan a las necesidades de los huéspedes (dobles, triples, matrimoniales), en ninguna hay televisión y todas cuentan con aire acondicionado y calefacción.
En la posada hay grupo electrógeno para evitar inconvenientes con un eventual corte de luz, de todas formas el lugar es fresco gracias a los generosos árboles que cubren el predio y la pileta está siempre en condiciones.
Posada y comedor inclusivo
Uno de los 60 emprendimientos turísticos locales es la posada y comedor inclusivo Alto del Ángel. A 4 kilómetros de El Soberbio y a 60 del Salto Moconá incorpora los principios de accesibilidad universal para todas las personas.
Allí la noche recorta los ambientes, las luces se distinguían con claridad y la pileta brillaba con las luces que le llegaban de afuera y adentro. El verde de las plantas se mecía acompañando por una suave brisa nocturna. La cordialidad y la simpatía de los dueños quienes nos reciben con afabilidad invitan a ocupar el ancho, espacioso e iluminado comedor.


“Nuestra prioridad son las personas con discapacidad y las personas mayores. Ofrecemos tranquilidad absoluta en un lugar inclusivo para todas las personas”, cuenta Francisco Kurcharky.
En busca de la eliminación de restricciones arquitectónicas, también contemplan a personas que tienen perros guía.
Las habitaciones están invitan a un descanso hogareño inmerso en un recatado ambiente de inicios del siglo XX. La comida es de autor e incluye dietas para celíacos o vegetarianos con producción propia. “Aquí elaboramos el pan, la manteca, el queso, dulces, mermeladas y tartas frutales de estación”, comenta.
Desde su gestación se ideó para diferenciarse de los demás: “Queríamos ser distintos y lo más distintos posible. El turismo accesible fue nuestro foco y hoy es nuestro faro. Este lugar invita a descansar porque la selva tiene un encanto especial”, destaca Kurcharky. Mientras charlamos la noche se cierra aún más, los árboles se recortan hacia el cielo en líneas perfectas. Una pareja saluda camino al pueblo en busca de un lugar donde cenar. El silencio vuelve y cubre todo el ambiente. En el grabador ni siquiera se oyen los grillos. En el fondo, muy atrás, el río Uruguay corre manso y apacible.
El transporte desde El Soberbio al parque
Desde hace algunos años la empresa Expreso Prox da un servicio diario desde de El Soberbio hasta el parque provincial Moconá. “Lo implementamos pensando en los turistas nacionales y extranjeros”, explica su mentor Sergio Prox.
Con los saltos como mayor atractivo en la zona, el transporte regular acompañó el crecimiento del destino turístico.“Yo era camionero y al principio había mucha inteligencia emocional porque lo único que tenía eran sueños”, comenta. La empresa se inició a fines de los noventa y al principio el mismo Sergio arreglaba los colectivos.
Entusiasta y activo, sus manos siguen inquietas mientras por un momento espera la pregunta y se apronta a responder.
Julio Vásquez, periodista y guía en el circuito comenta que Sergio quedó huérfano de padre cuando era muy joven. En la familia son tres hermanos. Y la madre, Olga, acompaña siempre.
“Todo lo que había aprendido de mi padre en los camiones lo apliqué después con los colectivos. Sin embargo en estos tiempos ya tenemos una flota muy buena, apostamos más a tener calidad que cantidad de unidades. Estamos en un crecimiento sano”, describe. Los Saltos del Moconá tuvieron su pico en 2013, cuando hubo un repunte muy importante de turistas. Sin embargo desde entonces la presencia viene decayendo. “Esperamos que se reactive la situación porque ha decrecido de una manera dramática”, advierte.
Con niveles normales la vista es única pero cuando el río está crecido es una cosa totalmente diferente, los saltos prácticamente desaparecen. La gente que llega en época de crecidas cree que se le está tomando el pelo. “Para nosotros a veces es incómodo explicar la situación”, cuenta Sergio.
El Expreso Prox es la única empresa que llega al parque, en un primer momento se ideó para trasladar turistas que llegaban en avión o para mochileros, porque los provincianos suelen ir en auto y muy pocos usan el transporte público. Aquella idea original después se extendió a las comunidades próximas al recorrido de 65 kilómetros y hoy también lo usan los chicos que van a la escuela y algunos docentes también, sin pagar pasaje. “Esta acción es anterior al bono estudiantil gratis. Fui testigo en oportunidades donde al conductor del colectivo le daban al chofer una bolsa de mandioca en agradecimiento”, cuenta Julio.
El colectivo que parte a las 8 arriba al parque a las 9.15 y el regreso es a las 17. La empresa tiene un servicio directo desde El Soberbio hasta Posadas y demás recorre el alto Uruguay uniendo los pueblos de San Vicente, El Soberbio, Aurora, Alicia Alta, Santa Rita, Alba Pose, 2 de Mayo, 25 de Mayo, entre otros.










