Nuevo marco legal para el cannabis medicinal
Tras la aprobación en el Congreso Nacional de la ley que autoriza el uso del cannabis para el tratamiento de una serie de enfermedades, se abre una puerta de esperanza para las familias de niños que sufren epilepsia refractaria y otras patologías que no encontraban respuestas eficaces en los medicamentos tradicionales. El nuevo marco legal también presenta enormes desafíos para la investigación clínica y científica que deberá aportar luz en un tema que generó controversias.
Según informó el Ministerio de Salud de la Nación, el próximo paso será conformar una comisión que tendrá la tarea de reglamentar la nueva ley que crea el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales, que estará bajo la órbita de la cartera sanitaria nacional. La sanción de la norma fue celebrada por familiares de pacientes que aseguran que el extracto de cannabis es una alternativa terapéutica eficaz para disminuir el número de convulsiones, aliviar los dolores y complementar otros tratamientos de sus hijos, y así garantizarles una mejor calidad de vida. De hecho, fueron las madres y los padres quienes, empujadas por la desesperación y el sentimiento de impotencia que les provocaba el sufrimiento de sus hijos, las que se agruparon e iniciaron campañas para pedir un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso de esta planta medicinal, tal como ahora lo establece la ley. Salvando las distancias y ciertas particularidades, la lucha de estas familias evoca de alguna manera los esfuerzos del italiano Augusto Odone, funcionario del Banco Mundial en Washington, que en los años 80 -pese a sus escasos conocimientos científicos sobre la materia- halló una combinación de aceites extraídos de fuentes naturales que ayudaron a demorar la grave enfermedad degenerativa que padecía su hijo Lorenzo. La conmovedora historia fue llevada luego al cine, en 1992, con la película “Un milagro para Lorenzo”, protagonizada magistralmente por Nick Nolte y Susan Sarandon.
A partir de la ley sancionada la semana pasada por el Congreso de la Nación, muchas familias esperan que no se demore la reglamentación de la norma y que la sociedad rescate el valor terapéutico de una planta milenaria de la que, según algunos autores, ya era empleada con fines medicinales hace 5000 años por los chinos para el tratamiento del reumatismo y la malaria, entre otras enfermedades y dolencias. Cabe aclarar que la nueva ley, además de regular la investigación científica y clínica, permite el cultivo y la producción pero sólo por parte del Estado, a la vez que garantiza el suministro gratuito de los derivados del cannabis para los pacientes con epilepsia refractaria, autismo y otras patologías, que deberán anotarse en un registro habilitado para tal fin. Un aspecto a tener en cuenta es que el nuevo marco legal no habilita el autocultivo, que es uno de los puntos que reclamaban los familiares, pero sí permite importar el aceite para los pacientes con indicación médica.
Según el periodista e investigador Fernando Soriano, autor del libro “Marihuana. La historia, de Manuel Belgrano a las copas cannábicas”, la planta de cannabis pasó varios siglos sin ser objeto de prejuicios ni persecución criminal. Soriano afirma que fue recién en el siglo XX cuando en Estados Unidos, en el marco de la ley Seca y por razones más económicas que sanitarias, su uso y tenencia entró en conflicto con las normas. Ahora, con la nueva legislación es de esperar que se pueda ir más allá de la experimentación casera para avanzar con ensayos clínicos controlados y estudios científicos sobre el uso terapéutico del cannabis, de manera tal que se traduzcan en terapias que permitan mejorar, bajo normas de bioseguridad, la salud de los pacientes.










