Producir más allá de la adversidad
Las recorridas que realiza el equipo periodístico de NORTE por distintos puntos de la provincia muestran a las claras que estamos, a pesar de las inclemencias del tiempo, ante la presencia de un Chaco que no deja de producir.
Se observa un gran avance en cuanto al reordenamiento forestal y la foresto industria ha logrado posicionarse de manera considerable, sobre todo en la exportación de carbón vegetal con destino a Europa y también a Chile y Estados Unidos. Vemos en materia de maíz que se ha tenido un notable crecimiento en la superficie implantada en los últimos diez años. De tener en la campaña 2003/2004 unas 120.000 hectáreas implantadas, pasó a tener en el 2013/2014 un total de 191.270 hectáreas, según el informe al que accedió NORTE RURAL.
En la campaña 2003/2004 se obtuvieron 330.050 toneladas de maíz, pasando luego a cosecharse, en la campaña 2006/2007 con una superficie de 164.000 hectáreas, unas 477.641 toneladas.

Luego subió aún más en la campaña 2010/2011, cosechándose 553.000 toneladas de unas 139.690 hectáreas sembradas.
En la campaña 2013/2014 se implantaron 191.270 hectáreas, se cosecharon casi todas: 190.220 con un rinde de 4.524 kilos por hectárea, lográndose en total 860.555 toneladas de maíz. De allí se pasa a la actual campaña en que se alcanzaron casi 206.000 hectáreas.
Pero hay más
La provincia del Chaco logró sembrar en la presenta campaña agrícola 1,3 millones de hectáreas de cultivos, entre algodón, maíz, sorgo, soja, cártamo y girasol.
Esto le permitirá a la provincia recibir importantes recursos que vienen de la mano del campo, tanto en aportes tributarios como el circuito local que deja la actividad primaria.
Sin embargo, las principales trabas pasan por el clima, que viene golpeando en los últimos dos meses, como también suma otro ingrediente sin resolver aún: los altos costos del flete para transportar esa producción.
La situación general de la siembra estuvo condicionada por la falta de humedad y las temperaturas extremas.
Los cultivos elegidos
Los cultivos elegidos por los productores en el Chaco marcan que el vuelco a la soja sigue manteniendo el liderazgo. Le siguen en cantidad de superficie el girasol, en tercer lugar el algodón con el maíz con más de 200.000 hectareas. Luego vienen el sorgo y el cártamo.
Cambios en la estructura
Si el centro algodonero se trasladó hacia el sudoeste, marcó que -por ejemplo-, como dice Diana Piedra del INTA regional Chaco-Formosa, la estación experimental algodonera de Sáenz Peña quedó en off side del centro textil.
Sin embargo, hay que señalar que el Chaco productivo en la última década ha tenido importantes cambios en su estructura de la producción primaria, alentados por una serie de factores que terminaron empujando a los más débiles (léase pequeños y medianos productores) a una suerte de exclusión, y por lo tanto, es el Estado provincial el que tiene que salir a socorrer esta franja de chacareros que tienen detrás de sus espaldas a sus familias, evitando que emigren a los grandes centros poblados. Pero no es con la bolsa de mercaderías sino con orientación, tecnología y asesoramiento profesional del INTA para hacer otros cultivos, que tal vez pasen por la horticultura.
Precisamente, los medianos y pequeños productores se enfrentan con la seria dificultad de acceder a las nuevas oportunidades de negocios. No tienen acceso al crédito, ni tienen financiamiento, ni asesoramiento adecuado para la aplicación de nuevas prácticas de laboreo de la tierra, y lógicamente, enfrentan así mayores costos de producción.
Esto nace de la asimetría en el acceso a cuatro componentes clave de rentabilidad: financiamiento, tecnología y buenas prácticas, cobertura de riesgos y logística. (
Crisis de Brasil: ¿una oportunidad similar a la de la vaca loca?
“Es una oportunidad similar”, sostiene Carlos Steiger, analista del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.
El escándalo por la adulteración de carne de exportación de Brasil afectará la confiabilidad en ese país en el comercio internacional y puede ser una oportunidad para la Argentina, aseguró el analista del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral Carlos Steiger.
Para Argentina, la eventual pérdida de mercados para la carne brasileña “podría ser una oportunidad similar a la que en su momento se dio luego de la crisis de la vaca loca”, indicó Steiger, en una nota difundida hoy por la entidad académica y difundida por el portal infocampo. De todos modos, el experto subrayó que Argentina “en este momento está exportando solamente el 9% de su producción”. En los años ’90, una epidemia de encefalopatía espongiforme bovina, la llamada enfermedad de las vacas locas que se puede transmitir a los humanos, afectó al ganado en el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, con el consecuente impacto en el comercio internacional. Por ese entonces, Argentina aumentó sus exportaciones de carne vacuna. Steiger puntualizó que “el escándalo de carne en Brasil afecta uno de los pilares básicos del comercio internacional, la credibilidad y confiabilidad de las fuentes de suministros hacia los consumidores finales”.










