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Premio para científica que estudió en escuela pública

Se llama Julia Etulain, tiene 33 años, es argentina y acaba de ser distinguida con el premio Talentos Emergentes Internacionales que entregan en París la Unesco y la Fundación L’Oréal a mujeres que hacen ciencia y que se destacan por sus trabajos en laboratorios. En este caso, la joven que es investigadora del Conicet sorprendió con el desarrollo de un procedimiento de bajo costo para regenerar tejidos.

Lo valioso de su trabajo hizo que el jurado del premio, que en inglés se denomina Internacional Rising Talents, la seleccionara entre otras 14 científicas de distintos países para recibir el galardón que tiene como objetivo poner de relieve la excelencia de la mujer en el quehacer científico. Etulain es doctora en biología e investigadora asistente del Conicet. Este merecido premio adquiere en estos días una especial significación en la Argentina, en una sociedad que vuelve a experimentar las tensiones de un conflicto docente de escala nacional a lo que debe sumarse la desafortunada frase del presidente de la Nación, Mauricio Macri, que al presentar los resultados de la prueba Aprender 2016 por la que se evaluó el nivel educativo en todo el país dijo que hay inequidad entre el alumno que va a la escuela privada y el que tiene que “caer” en la educación pública. Entre los que cuestionaron la frase del jefe de Estado, algunos señalaron que, en el fondo, el empleo de la palabra “caer” refleja un modo de pensar, de ver el mundo, que considera que la esfera pública siempre está en un nivel más bajo de quienes se manejan casi exclusivamente en ámbitos privados, ya sean empresas, barrios cerrados, colegios o sistemas de coberturas de salud. El problema no está en que alguien piense de esa manera y pueda expresarlo. El problema radica en que esa mirada del sistema público está basado en un prejuicio, el de creer que todo lo público es malo y que por lo tanto todo lo privado es bueno. La joven científica Julia Etulain es, justamente, el resultado de las oportunidades que ofrece el sistema público de educación que, con todos sus altibajos, es uno de los más inclusivos de América Latina. Es probable que muchos de los que creen que la escuela pública no sirve, alguna vez se vean beneficiados con el hallazgo de esta científica que se formó en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

La doctora Etulain, que vive en localidad de Remedios de Escalada al sur del conurbano bonaerense, desarrolló un proyecto para optimizar el uso de Plasma Rico en Plaquetas, que tiene un enorme potencial en el campo de la medicina regenerativa. Pero no es la única persona nacida en Argentina que egresó del sistema público de educación y que recibió un reconocimiento internacional. En 2012, el físico Juan Martín Maldacena, también formado en la educación pública, fue reconocido con el premio Yuri Milner a la Física Fundamental, una de las mayores distinciones en Física, y recibió la suma de tres millones de dólares por su investigación sobre Teoría de las Cuerdas, a través de la cual vinculó la teoría de la relatividad de Albert Einstein y la de la mecánica cuántica, que hasta ese momento parecían irreconciliables. Otras personalidades argentinas reconocidas en el mundo de la ciencia, como César Milstein (Premio Nobel de Medicina de 1984 por sus investigaciones sobre los anticuerpos monoclonales), Luis Federico Leloir (Nobel de Química en 1970) y Bernardo Houssay (Nobel de Medicina en 1947 por sus descubrimientos sobre el papel desempeñado por las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre), también fueron producto de la educación pública.

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