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Escándalo con carne fraudulenta alarma a Brasil

Los brasileños enfrentan un asunto angustioso que revuelve estómagos y hace temer a los responsables de las cuestiones sanitarias. La Policía Federal puso en marcha el viernes una enorme operación para desmantelar una trama de corrupción entre procesadoras de carne e inspectores del Ministerio Agricultura, armada para comercializar productos que no cumplían normas de calidad mínimas, incluso caducados o podridos.

São Paulo, 18 (dpa) - La investigación afecta a 29 compañías, incluidas las dos gigantes brasileñas del mercado interno y la exportación, JBS y BRFoods, que por cierto niegan irregularidades.

El reenvasado de productos caducados, la sustitución de carne por mercancías más baratas, como la soja y el pollo, y hasta la inyección de sustancias potencialmente cancerígenas para disimular el mal estado de la comida —incluso las que se destinaban a los almuerzos escolares— son algunas de las irregularidades descritas. 

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Ambas empresas se transformaron en gigantes exportadores en la última década.

Según los investigadores, Italia impidió la entrada de un lote de carne de BRF, proveniente de la procesadora de Mineiros, bajo la sospecha de estar contaminada por salmonela, bacteria que provoca vómitos y diarrea. “Un sinnúmero de niños de escuelas públicas estatales de Paraná comen productos caducados, en mal estado, y en muchas ocasiones cancerígenos, para satisfacer el interés económico de esta poderosa banda criminal”, escribió Maurício Moscardi Grillo, comisario de la Policía Federal.

Aún no se conoce exactamente el tamaño de la red y el volumen de mercancías potencialmente afectadas, pero fue suficiente como para minar la confianza de los consumidores y del mercado con dos empresas clave en Brasil, país que más carne bovina exporta al mundo. Las acciones de las empresas se desplomaron: JBS cayó 10,59%, el mayor descenso en cuatro meses; y BRF se hundió 7,25% en la Bolsa de Valores de São Paulo (Bovespa).

JBS, del holding J&F, es un imperio cárnico fundado hace 54 años, con 200.000 empleados en 350 unidades distribuidas por todo el mundo. Su boom es reciente: el grupo se convirtió en gran actor del mercado global a partir de 2003, durante el mandato del expresidente Lula, cuando el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) le concedió grandes préstamos e incluso llegó a ser su socio.

El otro gigante del escándalo, BRF, emplea a más de 105.000 personas en siete países y también recibió préstamos públicos. Horas después de que la Policía Federal revelara la trama de fraudes y venta de carne adulterada, el secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura, Eumar Novacki, minimizó riesgos para la salud pública. El viernes afirmó que “la población brasileña puede estar absolutamente tranquila” con el consumo de carne. Dijo que se trata de “casos aislados, que no ponen en riesgo la salud pública de la población”, y se mostró preocupado con las posibles consecuencias del escándalo para las exportaciones.

El mismo tono empleó el ministro de Agricultura, que también es magnate de la agroindustria en Brasil, Blairo Maggi. Hasta la fecha, 33 funcionarios fueron apartados y se suspendieron las actividades de tres de los 21 establecimientos investigados.

Estimular el consumo

El ministerio prometió divulgar los datos de los lotes de comida potencialmente afectados, pero el mensaje de Novacki fue el de estimular el consumo: “Voy a comprar carne este fin de semana”, dijo. Apuntó que el sistema de vigilancia brasileño es fiable y que es el comprador el que tiene que evaluar el estado de los productos. “Si tomas una carne de la estantería del supermercado y ves que tiene un aspecto raro, sea por su apariencia u olor, ponte en contacto con el sistema de vigilancia, que el Ministerio de Agricultura tomará todas las medidas oportunas”, afirmó.

No obstante, no supo decir cómo detectarán los consumidores las irregularidades en los productos, puesto que el objetivo de parte de los fraudes era precisamente disimular con inyección de químicos los olores de los alimentos en mal estado.

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