La responsabilidad social empresaria
La responsabilidad social implica lograr la participación de la empresa en la comunidad con el fin de impulsar activamente el desarrollo de nuestro país, a través de la generación de soluciones sociales innovadoras que mejoren la calidad de vida de las familias y de cada uno de los colaboradores dentro y fuera de la empresa.
Este concepto surge en el año 1999 y tiene por objetivos, fomentar un entorno socialmente sustentable dentro de la empresa, lograr que sus integrantes se autogestionen, ejecutar programas viables y autosuficientes para asegurar permanencia en el tiempo, y comunicar y difundir para promover la responsabilidad y la cohesión social.
Es evidente que el sector privado no puede, ni le corresponde, resolver todos los problemas sociales y económicos de un país.
Sin embargo sí es posible que conduzca sus actividades de tal manera que tengan un impacto positivo en la sociedad (más allá de la aportación evidente de generación de riqueza y empleo), a la vez que puede aumentar su rentabilidad.
Esto, en algunos casos, incluye también ofrecer oportunidades para que los más vulnerables sean capaces de participar en el mercado.
Ofrecer a los más desfavorecidos posibilidades para tener algún poder sobre su destino, como son el acceso a un trabajo digno, poder acceder a productos y generar ingresos con pequeños emprendimientos es esencial para conseguir prosperidad.
Cuando la mayoría de la población participa de un modo u otro en el desarrollo económico, las sociedades tienden a ser más estables social y políticamente, lo cual redunda en beneficios para las mismas empresas.
La ayuda financiera al desarrollo que llega las inversiones internacionales es muy importante, pero por sí sola no es suficiente ni sostenible.
Las iniciativas que se basan en actividades económicas son las que tienen un impacto masivo y han resultado más efectivas para ayudar a los más desfavorecidos a salir de la pobreza, evitando la dependencia de las ayudas de subsidios y planes estatales, a la vez que fortalecen el tejido socioeconómico, y suelen ser más sostenibles.
Algunas empresas son capaces de ofrecer productos y servicios responsables y de calidad por el simple hecho de tratarse de bienes y servicios básicos.
Si bien es cierto que en muchas ocasiones estos servicios deberían estar cubiertos por el Estado, y por tanto no deberían ser responsabilidades del sector privado tenemos que asumir lo evidente, que es la ausencia del Estado en responsabilidades que le son inherentes.
En muchos casos, si las empresas quieren que la población esté educada, sana y con ingresos dignos para poder prosperar no tiene más remedio que contribuir para conseguirlo.
No queremos decir con ello que cubrir las deficiencias del Estado sea responsabilidad de las empresas, pero a veces se hace inevitable intervenir.
En este sentido, la responsabilidad social empresarial en países en vías de desarrollo tiene un carácter diferente a la responsabilidad en países desarrollados.
Para los primeros, la clave está en hacer estas contribuciones sin crear dependencia de la comunidad hacia la empresa y tratando de hacerlo estratégicamente, a efectos de asegurar la sostenibilidad de sus esfuerzos.
No estamos hablando solamente de una opción altruista para las empresas.
Por el contrario, el ampliar las oportunidades a nuevos consumidores y productores tiene un efecto positivo también para ellas, puesto que esto puede llevar al desarrollo de nuevos mercados, construir una fuerza laboral mejor formada y asegurar la presencia de una base de pequeños proveedores y distribuidores con la formación y tecnologías necesarias y con los que se pueda hacer negocios, además del conocimiento local de las comunidades.
Sin duda, conseguir todas estas cosas requiere modelos de negocios innovadores que se centren en desarrollar el potencial de estos segmentos en desventaja, para poder convertirlos en socios empresariales.
Las empresas necesitan desarrollar relaciones sostenibles con los estratos de bajos ingresos, las organizaciones sociales y los gobiernos locales para poder satisfacer su compromiso social. Comprender la complejidad de las redes sociales existentes en las comunidades así como las necesidades reales que tienen, es de una importancia crítica para tener éxito e impacto real.
El desafío principal es aportar a las micro y pequeñas empresas los conocimientos y destrezas necesarias para que puedan ser socios empresariales de confianza, capaces de operar con la calidad requerida.










