25 años del ataque a la embajada de Israel que nunca fue esclarecido
Envuelto en un halo de impunidad que parece no tener fin, familiares y amigos de las víctimas del atentado a la Embajada de Israel recuerdan hoy a los fallecidos a 25 años de la barbarie.
No hay a la fecha ningún detenido por el ataque perpetrado aquel martes 17 de marzo de 1992, que redujo a escombros el señorial edificio de Suipacha y Arroyo y en el que murieron 22 personas y otras 300 resultaron heridas.
Con el objeto de rendir homenaje a las víctimas y los sobrevivientes, se realizará hoy un acto a las 14.30, la hora del atentado, en la esquina donde hasta el 17 de marzo de 1992 funcionaba la sede diplomática israelí, bajo la consigna #PazSinTerror.
La conmemoración contará con la presencia de Yuval Rotem, director General de la Cancillería israelí y virtual segundo de Benjamín Netanyahu, quien además de primer ministro es canciller de su país.
Rotem fue portavoz principal de la Misión Permanente de Israel ante las Naciones Unidas; asesor principal de políticas para el Proceso de Paz; jefe de Gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores; Cónsul General de Israel en Los Ángeles; embajador de Israel en Australia y no residente en Nueva Zelanda, así como director General Adjunto del Departamento de Diplomacia Pública.
En octubre de 2016, después de su servicio en las Fuerzas de Defensa de Israel, fue nominado director General de la Cancillería israelí. En esta ocasión, para recordar el luctuoso hecho contra un objetivo israelí pero que también afectó un hogar de ancianos, una escuela y edificios vecinos como la Parroquia Madre Admirable, el gobierno israelí lanzó una campaña que incluye un material multimedia, bajo el lema de “25 años después, todos decimos #PazSinTerror”.
Entre quienes participan en el video están el jefe de Gabinete, Marcos Peña; la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal; artistas como Oscar Martínez, Adrián Suar; periodistas como Luis Novaresio, Gonzalo Bonadeo, Débora Pláger, Jonathan Viale, Gerardo Rozín; Raúl Lavié; Florencia Otero, German Tripel y Ana María Cores. Asimismo, la Embajada de Israel y la Legislatura porteña editaron en forma conjunta el libro “Paz Sin Terror”, que tiene como destino las escuelas públicas primarias y secundarias.
El libro cuenta con textos de diversas personalidades pertenecientes a organizaciones de la sociedad civil, la política, la iglesia, la diplomacia y el periodismo.
Bajo el título “Ataque a la embajada”, también se presentaráun documental televisivo en homenaje a los supervivientes y a los muertos 25 años después y con una investigación aún sin responsables, el video indaga los distintos interrogantes, que todavía no tienen respuesta, sobre el mayor ataque contra una embajada israelí en el mundo: ¿quién estuvo detrás del atentado? ¿Por qué? ¿Cómo los autores lo hicieron? ¿Fue la sede diplomática un blanco al azar? Y, sobre todo, la respuesta que devele por qué, un cuarto de siglo después, aún siguen sin esclarecerse los hechos.
Hace dos años, el titular de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, protagonizó un gravísimo error cuando dijo que el caso de la Embajada era cosa juzgada, algo así como caso cerrado. La afirmación causó estupor porque nunca se averiguó nada.
Poco después, la propia Corte dio a conocer un informe para arreglar el desaguisado. Dijo entonces que la causa seguiría abierta pero que está claro que el atentado se cometió con una camioneta Ford F-100, que se estacionó en un parking de la avenida 9 de julio, que alguien sacó el vehículo de allí minutos antes del atentado, lo llevó hasta el frente del edificio de la embajada y accionó los explosivos que estaban dentro de la camioneta.
La metodología fue muy similar a la que luego se usó en el atentado contra la AMIA. Hasta hoy no está claro si hubo un suicida o no y la investigación oficial tardó cinco años para determinar que los muertos no fueron 29 sino 22.
Ha transcurrido un cuarto de siglo. ¿Siguen abiertas las heridas en la Argentina y, en especial, dentro de la comunidad judía del país?










