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“Soy de los que creen que la música nos elije a nosotros y no nosotros a la música” dice el nuevo director

Jorge Doumont nació en Buenos Aires e inició sus estudios musicales en el Conservatorio Municipal de Música “Manuel de Falla” para luego continuarlos en el Ceamc y más tarde realizar su licenciatura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA, ex IUNA).

Paralelamente a sus estudios formales, mantuvo estudios privados con distintos maestros entre los que se pueden mencionar: Gabriel Valverde, Santiago Santero, Luis Gorelik, Enrique Diemecke (México), Linus Lerner (Brasil-Usa), Eduardo Checchi, John Stanley (Usa), Mario Benzecry, Marcelo Delgado, entre otros. 

Ha dirigido y colaborado con distintos organismos musicales: Orquesta Sinfónica de Entre Rios; Orquesta de Cámara de la Universidad Nacional del Noreste (UNNE), Orquesta Sinfónica de la PFA, Casa de la ópera de Bs. As.; Fundamus, Orquesta Sinfónica del Chaco; Orquesta de Cámara del Festival de Gramado (Brasil); Banda Sinfónica de la Ciudad de Bs. As.; Orquesta Sinfónica Ciudad de Bs. As; entre otros.

Durante el período 2013-2017 ha formado parte del plantel docente, como Ayudante de cátedra, en la UNA en la materia Dirección Orquestal a cargo del Maestro Luis Gorelik.

Es permanente invitado como profesor en el Festival de Música de Jacobina (Bahía -Brasil) en el área de Banda Sinfónica.

En 2017 inició su primera temporada como Director musical de la Orquesta Sinfónica del Chaco, su décima temporada como Titular de la Banda de Conciertos de la PFA, y la cuarta temporada como Director adjunto en la Orquesta Sinfónica de la PFA.

- ¿Cómo fue su primer contacto con la música?

Mi primer contacto con la música es a la edad de cinco años. Los Reyes Magos me trajeron una flauta melódica, de allí en más me resultó imposible pasar los días con otro juguete que no fuera ella. Aún conservo aquel instrumento, es obviamente muy especial para mí.

- Ha trabajado con músicos de todo el mundo. ¿Qué los une a todos?

Los músicos somos muy parecidos en todos lados del mundo creo yo, hay algo que nos moviliza más allá de nuestra propia voluntad o falta de ella. Más allá de cualquier tecnicismo y particularidad musical o geográfica, no deja de ser un modo de expresión y eso ya nos iguala. Soy de los que creen que la música nos elije a nosotros y no nosotros a la música.

- ¿Qué será lo nuevo que podrán disfrutar al ver Orquesta Sinfónica?

La obertura Coriolano de Beethoven, tiene una historia muy particular y guarda especial relación con su propia historia.

- ¿Cómo han trabajado y preparado la partitura? ¿Qué se encontrarán los oyentes que acudan al auditorio?

La audiencia siempre encontrará algo distinto cada vez, no sé si necesariamente nuevo, pero al ser un momento especial donde la Orquesta cumple y festeja sus 40 años de vida. Hay un gran impulso renovador originado desde la presidencia del Instituto de Cultura que se manifiesta en una especie de ‘aire nuevo”, y nuestro concierto no estará ajeno a ello.

- Hablemos de su forma de trabajar. ¿Cómo prepara un concierto?

Las partituras son siempre abordadas desde distintos ángulos, técnico musical, histórico, formal, estético, todo ello resulta en una versión, la cual yo entiendo es la más convincente y a partir de allí mi trabajo es abocarme a persuadir a la orquesta que la propuesta artística y musical de determinada obra, es indicada para que podamos llevarla a la realidad. Por supuesto que ninguno de estos procesos es lineal, muchas veces la mejor solución a un interrogante viene desde la orquesta y si es lo mejor para la obra, adelante.

- El trato entre los músicos y un director siempre es complicado. ¿Cuál cree usted que es la manera más apropiada de llevarla a cabo?

¡El trato entre las personas es complicado, no solo entre músicos y director! Lo que sucede en este juego de roles es exactamente eso un juego y puede que no queden claros los roles de cada uno dentro de la orquesta. En lo personal no he tenido problemas en ningún organismo que me haya tocado conducir, pero siempre se trata de vínculos...y en ellos nada es sustancia pura. Quiero decir, cuando nos encontramos en el ensayo cada uno de nosotros carga con su propio día y sus propios problemas y circunstancias, no recordar esta verdad es muy peligroso y atento para lograr resultados artísticos en organismos colectivos. Yo trabajo desde lo humano, no encuentro otra forma de hacer música.

- ¿Cómo encontró la Orquesta Sinfónica y que es para usted ser parte y dirigirla sobre todo?

La OSCh tiene aún la impronta artística con la que desarrolló su labor los últimos años. Cada nuevo director musical trae la suya, sin que esto por sí mismo represente una diferencia cualitativa. Estamos en un momento donde lentamente la Orquesta comienza a entender cuáles son los puntos donde intento hacer pie para construir una sonoridad acorde a mis pretensiones estéticas y musicales.

- Hablando de repertorio ¿Cuáles son los compositores cuyas obras lo inspira más dirigir?

Hay varios, si bien no he tenido la oportunidad de dirigir obras de todos aquellos Maestros que admiro, y siendo extremadamente injusto en mi respuesta, debo decir sin duda que Dvorak guarda un lugar preponderante en mí y en mi repertorio. Pero Beethoven sigue siendo Dios.

¿Cómo ve a la música, desde su punto de vista, en la actualidad? ¿La gente sigue apostando a lo clásico u opta más por lo popular?

La gente vive la música según la necesite, para distraerse, para concentrase, para bailar y divertirse, para expresarse, para trabajar con ella. La falta de difusión , la logística que implica montar un espectáculo orquestal fuera de sus habituales sedes, la formación de músicos, la ausencia casi total de acercamiento al repertorio universal en las escuelas, la demanda de la música popular para ser tenida en cuenta como una opción seria y formal de estudio, la tecnología en todo lo referido al audio hogareño, el sonido de la ciudad, todas estas cosas fueron generando una distancia entre lo que ofrece y puede ofrecer una orquesta sinfónica y lo que mucha gente no habitué supone que se la orquesta le ofrece. Lo digo porque no está muy claro si un chamamé tocado por la Orquesta Sinfónica de Chaco sería difundido en la radio como música popular, seguramente no. Y acá entraríamos en otro tema de conversación que es el tema del sonido que genera una orquesta, absolutamente asociado a otro estilo de música.

La respuesta finalmente es muy obvia, hay mucha más oferta y demanda de música popular, y creo conveniente aclarar que hay organismos que se encargan de achicar esa distancia como la Orquesta de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” que aborda repertorio popular con altísimo nivel artístico.

- ¿Cómo ha cambiado el mundo de las orquestas sinfónicas hoy en día?

El mundo de las orquestas no es ajeno al medio donde se insertan , la tecnología sobre todo las ha obligado a generar un espacio tecnológico donde se trata de manifestar presencia artística a través de redes sociales, streminng , conciertos en vivo y/o retransmitidos .En este aspecto Argentina está un poco atrás en comparación a otras orquestas del mundo. En cuanto al espacio menos tecnológico hay cada vez, más conciertos ‘crossover‘ de estilos donde perfectamente conviven artistas de distintas extracciones y de distintas búsquedas estéticas.

Por otra parte en nuestro país, la orquestas han ido tomando un gran protagonismo como herramienta de cambio social, la mayoría de las realizan conciertos en lugares donde resultaba impensable hace unos años y logran acercar cultura, arte y educación artística a muchos nuevos oyentes.

- ¿Cuáles son los instrumentos más difíciles de dirigir en una orquesta y cuáles son los que hacen falta en la de la provincia?

Los instrumentos son todos iguales a los efectos de dirigirlos, lo que les va cambiando la importancia accidental es el rol que van desarrollando durante la obra. La OSCh conjuntamente con las autoridades que rigen su hacer diario, Héctor Bernabé y Gladis Gómez, estamos ocupándonos de cumplimentar los requerimientos administrativos para concursar los cargos de músicos que nos hacen falta y que nos permitiría abordar obras donde se requiere una orgánico más completo.

- ¿Hace falta una preparación y una institución donde los músicos se preparen académicamente?

Soy de los que creen que es fundamental que haya institutos formadores de músicos, entendiendo por músico en este caso, aquel que pueda desarrollar una actividad artística a través de los distintos elementos que componen la música.(componer, tocar, cantar, dirigir). Esta idea no se contrapone a la realidad de la existencia de muchos muy buenos músicos que no han pasado por algún instituto de formación.

- El ser músico ¿se hace o se nace?

Músico en la concepción más artística y más sensible a alguna de las formas de trascendencia, definitivamente se nace.

- Muchas veces no es valorada la sinfónica en los lugares de residencia ¿Cómo se la ve la del Chaco desde afuera?

Desde Buenos Aires todo se ve más lejos y más pequeño, la OSC no es la excepción. Gran parte de mi esfuerzo en esta temporada está orientado a reposicionar artísticamente a la OSC; buscando la excelencia artística y retomando el camino del orgullo por pertenecer a ella es el camino más seguro para lograrlo.