El peligro del reconocimiento de voz
Es un principio de la Seguridad Vial el no utilizar el teléfono mientras se conduce y sin embargo gracias a campañas de marketing cuidadosamente planificadas y el afán de cierto periodismo por estar a la vanguardia nada se dijo hasta ahora de los sistemas “manos libres” o “reconocimiento de voz”.
Por alguna razón se terminó pensando que lo que causaba la distracción era manipular el aparato físico del teléfono y nó el proceso mental que requiere estar atento a una conversación.

Los últimos modelos de autos están equipados con dispositivos de reconocimiento de voz en donde las órdenes verbales intentan reemplazar a los sistemas tradicionales para evitar distracciones (al menos eso dicen las glamorosas modelos de las exhibiciones). Y es que la mayoría de los navegadores, teléfonos y últimos modelos de sistemas de audio integrados a los coches cuentan con la posibilidad de comandarlos con la voz pero el problema es que pueden resultar más peligrosos aún que los sistemas que intentan reemplazar.

Lo anterior está siendo demostrado por unas pruebas que ha estado realizando la Asociación Americana del Automóvil, en donde se ha probado que aunque no tenemos ocupadas las manos en otra cosa que no sea empuñar el volante, los comandos por voz del reconocimiento de voz provocan tiempos lentos de reacción, además de que la vista podría estar distraída entre el tablero del coche y el camino, en vez de estar atenta a la calle o la ruta.
A pesar de que la mayoría de los fabricantes han intentado en los últimos años hacer coches más tecnológicos, reemplazando los dispositivos tradicionales con otros de reconocimiento de voz en donde no hubiera necesidad ni siquiera de quitar las manos del volante, las investigaciones concluyen que lo que no ha cambiado es el tiempo de procesamiento de la información de quienes conducimos.

Si antes las distracciones eran mirar el teléfono mientras marcábamos un número o enviábamos un mensaje, ahora la distracción es a nivel mental; podemos estar pensando en la próxima orden que daremos al sistema de infoentretenimiento del coche, sin percatarnos de la propia conducción.
Las investigaciones se han realizado midiendo las ondas cerebrales, los movimientos oculares y otros datos, para evaluar la "carga mental" de cada conductor al dar órdenes verbales. Mientras que por ejemplo cambiar de estación en la radio ha sido probado que gasta poca energía cerebral, dictar un mensaje de voz al teléfono integrado en el coche representa una alta carga de trabajo para el cerebro humano, que en ese momento también debe estar atento al camino, a las señales de tráfico, a otros coches y a los peatones.

De acuerdo a los investigadores, la vieja excusa de "no lo vi" tiene más vigencia que nunca. Y es que toda la carga de trabajo del cerebro, al conducir y operar el reconocimiento de voz al mismo tiempo, muchas veces nos lleva a mirar, pero no a ver el peligro que tenemos adelante. La Asociación Americana del Automóvil ha recomendado comenzar a limitar este tipo de dispositivos, ya que "cuentan con distracciones mentales que son muy peligrosas" dentro del vehículo.










