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Si el jefe de la AFIP quiere venir al Chaco, que el sol salga para todos

El gobernador Peppo ha logrado que el jefe de la AFIP, Alberto Abad, le prometiera visitar el Chaco dentro de 30 días pero adelantará el envío de una comisión técnica que desde el próximo jueves se abocará a considerar algunas alternativas de salvataje para la Cooperativa La Unión, que en la década del 70 fue la más importante de las de primer grado sin estar afiliada a UCAL y hoy sufre el vaciamiento de acopio, productores y hasta de ideas para zafar de un endeudamiento que puede llevarse puesto su patrimonio edilicio en Sáenz Peña, con galpones que serían realizados para frenar una quiebra.

Aunque el propio gobernador se interesara, por otro lado, en diálogo con el presidente de la Federación Agraria, Omar Príncipe, en apoyar de algún modo la comercialización algodonera de los pequeños y medianos agricultores que volvieron a echar el resto, no se entiende cómo meter una ambulancia de terapia financiera cuando la cosecha algodonera ya tiene confirmación de ser magra y salvo lo que se puede diferenciar en la cuenca chaco - santiagueña con epicentro en Gancedo, la siembra del textil ha sido una de las más bajas de una larga historia de pujanza y liderazgo: en estos días de 1907, hace 110 años, el gobernador Martín Goitía apelaba a las autoridades centrales de Buenos Aires para que se le diera el mayor impulso a la producción del textil en el territorio donde suscitaba gran interés.

Para ser breves, entre el último tramo de la gestión militar con el coronel Ruiz Palacios y enseguida con la recuperación democrática, el salvataje de productores y cooperativas endeudadas registra varias intervenciones como la que el propio presidente Alfonsín, siendo gobernador Florencio Tenev, lanzara en el colmado estadio del Club Sportivo en Sáenz Peña instalando un Instituto de Recuperación donde trabajaron políticos como Eduardo Moro. Pero la constante chaqueña de tropezar con la misma piedra y proclamar la inocencia de quienes consumaron errores garrafales (“el Banco del Chaco se fundió tres veces” suele decir Jorge Capitanich), terminó subestimando lo que podría dañar el avance del Picudo, la superplaga algodonera, siendo imperdonable el fracaso de su contención durante años en que su voracidad del enemigo vegetal le puso una lápida a las chacras de 100 hectáreas (que en otros tiempos bastaban para la prosperidad chacarera) y se pudieron mantener grandes productores apuntalados por una cadena de desmotadoras de alta capacidad, en un corrimiento desde el domo central hacia el sudoeste que es el único escenario viable en la actualidad.

Como ejemplo, al cabo de 73 años de existencia de la Cooperativa Toba que se fundó en El Zapallar, canceló el desmote, se limita a revender electricidad rural y es impotente a la reconversión de su histórico potencial algodonero orientado por el INTA en Campo Winter, porque hoy se produce solo en sementeras bajas y prevalece la ganadería. Se sabe que hasta Unitec Agro, del poderoso grupo Eurnekian, redujo sustancialmente su área algodonera en Presidencia Roca y, además, en General San Martín, como contraste, se instaló una sucursal de la cooperativa santafesina de Malabrigo que presta servicios en la provisión de insumos de todo tipo.

Obviamos otros ejemplos que incluyen la encrucijada de UCAL que realizó el patrimonio de su planta textil de Barranqueras (la ex histórica Fandet que Frondizi y Duca le cedieran generosamente) para resolver sus pasivos bancarios y tributarios. No obstante es la única federación en pie, fundada en 1934, que tuvo años de esplendor dominando la oferta de fibra en el país y uno de sus dirigentes, Floro Florencio Encina, fue el presidente fundador de Coninagro. También existe un obituario del cooperativismo agrario nacional donde no puede omitirse el casi inexplicable derrumbe de FACA en la década del 80 (hoy reflotada por el empuje desde Rosario Agricultores Federados), pero se vive una situación de alto riesgo para la mismísima SanCor y hasta los tamberos cordobeses y santafesinos le dan la espalda. Ni hablar, tratándose de una economía del NEA, de la indignación de yerbateros de Misiones y Corrientes que se disponen a llevar su demanda de mejores precios hasta el obelisco o la Plaza de Mayo

La otra cara de la moneda

Como siempre, hay otra cara de la moneda.

La vigorosa Cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda, distante a poco más de 200 kilómetros de la frontera chaqueña, tiene presencia operativa desde Pampa del Infierno y General Pinedo, con casi un millar de productores asistidos aquí y va por más, al presentarse a comprar la planta de silos que la multinacional Cargill cerró en Puerto Vilelas (de paso, para apuntarle al puerto de Diamante, en Entre Ríos) y operar con embarques desde Barranqueras como ya lo hace ACA, la Asociación de Cooperativas Argentinas, un gigante con planta de acopio chaqueña en Los Frentones, que utiliza las barcazas y el elevador de la empresa Colono.

¿Cómo se le puede pedir auxilio al gobierno provincial cuando también vino al Chaco una cooperativa cordobesa de Justiniano Posse, comunidad donde tiene su planta madre la Aceitera General Deheza, de la familia Urquía, gran exportadora de soja que también extendió sus silos y sus campos en la zona de Charata - General Pinedo y ahora anuncia una inversión de 150 millones de dólares para su propio puerto en Timbúes, en la cuenca de Rosario, donde el calado de la hidrovía permite ingresar a buques de ultramar.

Así como uno grandes protagonistas textiles Tipoití de Corrientes instaló una super desmotadora en Pinedo y postergó por ahora habilitar una hilandería a Margarita Belén, volviendo al escenario de las grandes ligas granarias se destaca que siendo el Chaco una provincia de gran envergadura productiva, el eje ferroviario de Avia Terai (orientado por el ramal C3 a Rosario y no a Barranqueras por decisión terminante del ministro de Transporte de Macri), registra la concentración y competencia de acopiadores de envergadura: hablamos de la multinacional Bunge, de la Compañía Argentina de Granos y de Vicentín, con su potencial aceitero.

Hace poco otra multinacional, Louis Dreyfus, se instaló entre Campo Largo y Corzuela, pero no podemos omitir a los meritorios emprendedores chaqueños como Jorge Brugnoli, de Pampa del Infierno, con silos en Tolloche y Joaquín V. González, además del potente Carinelli, de Corzuela, distinguido por la Bolsa de Comercio.

Las pymes deben hacerse oír 

El Chaco vive girando sobre el eje del sector público que está sintiendo una prolongación más que inquietante de un cuadro recesivo cuyo reflejo en los ingresos fundamentales de la Coparticipación Federal de febrero, que ya terminó con el broche del feriado largo del carnaval, registró una caída de casi 180 millones con referencia al enero. La rueda de auxilio se encontró con rapidez en una nueva colocación de bonos chaqueños a corto plazo donde se licitó por 90 millones, hubo ofertas por 400 y finalmente se tomaron 190 millones. Esta operación reflejó la confianza del mercado bursátil donde una provincia que fue considerada defaulteada cuando pagó vencimientos en dólares recurriendo a su equivalente en pesos, ahora goza del mejor concepto al haber cancelado esta misma semana 11 millones de dólares, su primer vencimiento de la operación realizada en el exterior con 247 millones que se pesificaron para empezar a cancelar el megajuicio ganado por los judiciales y realizar otras aplicaciones sobre un total de 4.000 millones autorizado por la Legislatura.

Pero una correcta recorrida por el escenario de las actividades económicas privadas del Chaco no puede desconocer que la implacable política tributaria está acorralando a la red de pymes, como se hace eco cada una de las cámaras de comercio y la propia Federación Económica, cuyo presidente fue contundente al objetar que no se puede exigir a una empresa de Miraflores, en El Impenetrable, como a contribuyentes de la Capital Federal o de los polos económicos más fuertes del país.

La emergencia en la que está la industria textil y que debería bastar para seguir el camino de los yerbateros misioneros, es punta del iceberg de una enorme cadena de pymes que empiezan a hacerse oír como comenzó en Sáenz Peña.

 

Record argentino

Una columna de Jorge Lanata publicada ayer en Clarin cita que el último informe de competitividad del World Económic Forum calcula la tasa impositiva con todos sus abrumadores matices y concluye con esta alarmante referencia: la Argentina encabeza el ranking mundial de presión tributaria con una tasa impositiva del 134 por ciento.

 

No sólo una cooperativa 

No sólo se trata de una cooperativa tradicional que fue empujada a una montaña rusa; es otra realidad candente del Chaco el endeudamiento del sector de las Pymes con el organismo recaudador nacional, donde se van cayendo empresas a las que se embarga por Internet como si fuera poco afrontar las obligaciones salariales, cargas sociales, también mayores tributos municipales y un encarecimiento imparable de costos de servicios de electricidad, agua e insumos que, por cierto, siguen el ritmo inflacionario. (¿Acaso el presidente del Banco Central no nos acaba de prevenir sobre tres meses inflacionarios duros?).

Todos esperan que la economía arranque de una buena vez y nadie arriesga capitales en estas circunstancias, cuando se aprecia en todos los rubros y un buen ejemplo es el tradicional asado de los domingos, donde el consumo no reacciona.

Además, la voz de las Pymes debe cuestionar que los planes vigentes de financiación de la AFIP son de muy corto plazo y sumamente costosos. Ni hablar, nos dicen los empresarios consultados, si el organismo recaudador inicia un proceso de cobro judicial embargando la cuenta bancaria para inmovilizar a una Pyme y notificarla, por si fuera poco, que los honorarios de los abogados de la AFIP son el golpe de gracia de la desesperante situación.

Además, la caída del consumo tiene que ver, como se ha denunciado, con el comercio ilegal y la fuga de compradores hacia países vecinos donde la diferencia de costos en cualquier rubro es sorprendentemente perjudicial para los precios argentinos.

Y es aquí donde aparece en detrimento empresario el torniquete impositivo que aprieta de tal manera que bien podemos cerrar este alegato por si viene Alberto Abad con el análisis de Lanata que agrega este remate: “Una familia de un solo integrante asalariado en el sector formal deberá trabajar por lo menos 211 días para pagar al Estado los impuestos de este año”.

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