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La emergencia de la industria textil

Entre los rubros más afectados por la crisis que atraviesa el sector industrial argentino se encuentra, sin lugar a dudas, el textil, siempre muy ligado al quehacer chaqueño y que hoy parece recrudecer ante los crecientes costos de producción, el aumento de tarifas de los servicios esenciales y la competencia desleal de sectores importadores.

Todo esto se refleja en múltiples cierres de fábricas y despidos que se registran día a día. La preocupación máxima pasa por los trabajadores, muchos de los cuales no saben aún si cobrarán la correspondiente indemnización.

Un fuerte impacto es en estos días la grave situación por la que atraviesa el polo industrial de Luján, en la provincia de Buenos Aires. Este año comenzó con un dato preocupante para los empresarios textiles porque las importaciones de indumentaria crecieron un 79%, según datos de la Fundación Protejer.

Esta situación generó el pánico en un sector que en 12 meses ya sufrió 15000 despidos -8000 formales y 7000 informales- y que en la actualidad, con una actividad que no repunta, tiene alrededor de 5000 suspensiones.

Con poco más de 102.000 habitantes, para Luján el sector textil constituye un verdadero pulmón productivo con epicentro en el Parque Industrial Villa Flandria, de la localidad de Jáuregui.

Según la Asociación Obrera Textil, ya se registraron 550 despidos, lo que implica una pérdida del 11% de los empleos del sector textil.

Estos números evidencian el impacto social que tiene la caída de la actividad en Luján, donde además se agrega que, en los últimos años, las escuelas técnicas adaptaron sus planes de estudio para darles a los jóvenes una formación acorde al perfil productivo textil del partido bonaerense.

Otro dato importante es que Luján cuenta con el polo de tejidos planos más concentrado del país, justamente el más utilizado para las confecciones textiles, lo que también enciende la alarma en el distrito bonaerense ya que en la actualidad las empresas están trabajando a menos del 60 por ciento de la capacidad instalada con una tendencia declinante.

Los empresarios nucleados en la Cámara Textil de Luján y los representantes de la Asociación Obrera Textil (AOT) buscan impulsar la declaración de emergencia que tiene como objetivo visibilizar la crisis sectorial.

Quienes apuntalan el proyecto afirman que no quieren que Luján vuelva a convertirse en el pueblo fantasma que fue nuestra ciudad durante la década del 90.

El Chaco no es ajeno a esta crisis con su poca industria textil en marcha. Lo más grave fue el cierre de TN Platex, hilandería del grupo karagozian, ex Mides, con 170 despidos.

A fines de enero, la textil Pampero, perteneciente al Grupo Cardón, cerró la planta ubicada en el parque industrial de Fontana, y despidió a sus 37 operarios. 37 familias que se quedaron sin ingresos, sin trabajo y con cuentas pendientes.

Alpargatas no escapó a la crisis en Sáenz Peña y antes había pasado con 70 empleados de Fibranor, también de Fotana, que fueron víctimas de la misma situación.

Pero es algo que se replica en todo el país, como por ejemplo la empresa Textil Neuquén, que cerró y dejó en la calle a las 35 empleadas que se encontraban de vacaciones o en Catamarca, con la empresa Nortextil SA, ubicada en el Área Industrial El Pantanillo, en la zona sur de San Fernando del Valle de Catamarca.

La grave situación que vive el sector no es nueva, se arrastra desde fines del año pasado. En el camino ya habían quedado en el mes de octubre la empresa Top, en San Juan, que fabricaba pantalones para la marca internacional Levi’s, lo que dejó sin trabajo a 92 personas, y a la firma Guilford, en Comodoro Rivadavia, con 281 despidos.

En este, como en otros rubros, el gobierno nacional parece haber perdido el rumbo. Habla de recuperación, pero al mismo tiempo sus medidas originan despidos, cierres de fábricas, pérdida de empleos, creciente aumento de tarifas de servicios elementales y de los artículos base de la canasta familiar.

Es urgente que se recompongan los términos del diálogo con los sectores del empresariado y de trabajo. No hay otro camino, pero hoy esto parece estar lejos y ya la CGT, que ha decidido alejarse de la mesa de consenso que había comenzado a funcionar, anunció una movilización al Ministerio de Producción para el próximo 7 de marzo y un paro nacional para la segunda quincena del mismo mes, el primero contra la administración de Mauricio Macri.

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