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La condonación de la deuda del Correo Argentino

Una gigantesca quita de deuda por parte de Mauricio Macri a su empresa familiar salió a la luz y amenaza con convertirse en un megaescándalo de alcances impredecibles.

El 28 de junio de 2016, la empresa Correo Argentino propuso cancelar la histórica acreencia que tiene con el Estado nacional pero con una quita del 98,82 por ciento, es decir, algo más 70.000 millones de pesos.

No sólo eso, sino que el Estado aceptó que la deuda que sí pagará el grupo Macri (el 1,18 por ciento del monto original), se realice en cuotas anuales de modo tal que el pasivo quedaría saldado en el año 2033.

El carácter de estafa al fisco por parte del gobierno en beneficio de la empresa familiar presidencial constituye un hecho de corrupción insoslayable que no pasa desapercibido para nadie, incluso para no pocos dirigentes afines al oficialismo.

Todo comenzó en 1997, durante el gobierno de Carlos Menem, cuando el Grupo Macri consiguió la concesión del Correo Argentino.

La administró a través de su empresa Sideco Argentina, de la que la familia Macri conserva la mayoría accionaria. En 2009, siendo jefe gobierno, Macri cedió sus accciones a sus hijos Agustina, Gimena y Francisco Juan.

Durante seis años, colocaron el servicio entre los más caros del mundo y despidieron miles de trabajadores y en su momento, lograron que el Estado le reconociera las indemnizaciones como “inversiones”. La concesión fue rescindida por el presidente Néstor Kirchner poco después de su llegada al gobierno, en noviembre de 2003.

Ya en septiembre de 2001, la empresa privatizada había entrado en convocatoria de acreedores con una deuda de 900 millones de pesos-dólares, dado que regía la convertibilidad.

El Estado era acreedor del 32,65 por ciento de esa deuda: incluía 296 millones de pesos-dólares en deudas en el pago del canon (dejó de pagar en marzo de 2000), ante la DGI y con el Banco Nación. Allí se inició la causa que seguiría durante los 12 años kirchneristas, hasta el gobierno del primogénito.

En diciembre de 2003, el juez en lo comercial Eduardo Favier Dubois decretó la quiebra de Correo Argentino S.A. y prohibió la salida del país de Franco Macri y del directorio de la empresa, que incluía a Ángelo Calcaterra y a Néstor Grindetti. En ese momento, el Grupo Macri propuso a los acreedores un pago a 25 años con una tasa de interés del uno por ciento anual. Implicaba una quita del 94 por ciento. No lo aceptaron.

La causa se extendió por largos años hasta que la jueza Marta Cirulli no homologó un acuerdo que presentó el que el holding de la familia porque el Estado Nacional no lo aceptó.

Argumentaron el perjuicio de no actualizar los montos por el paso del tiempo. El Grupo Macri apeló esa decisión y llegó a la Cámara.

El acuerdo final se produjo en una audiencia convocada el 28 de junio del año pasado en la que el directorio de la empresa hizo una propuesta de pago al Estado en 19 años y con un interés del seis por ciento.

A todas luces ha sido una pseudo negociación en la que el Estado aceptó de forma irregular la propuesta de pago de la enorme deuda, con lo cual se perjudica el patrimonio del Estado Nacional.

La condonación de la deuda de Macri por Macri se instaló como uno de los temas más debatidos en la red. Los usuarios se encargaron de resaltar la ironía de las políticas de Cambiemos y las diversas varas de acuerdo a quién se mide.

La comparación resulta inevitable: mientras en la sociedad se viven día a día nuevas políticas de ajuste y serios achiques en espacios claves del sector público, los recursos siguen siendo redirigidos ya ni siquiera hacia el sector privado, sino hacia la propia familia presidencial.