Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/148276

Los jóvenes y la lectura

La Fundación El Libro, más conocida por ser la organizadora de la Feria Internacional que se realiza todos los años en la ciudad de Buenos Aires y que reúne a autores, editores, lectores y libreros del país y el exterior, dio a conocer los resultados de una encuesta sobre el perfil de los asistentes a ese encuentro literario. Según este sondeo, nueve de cada diez jóvenes que concurrieron a la Feria aseguraron haber leído al menos un libro en el último año.

La encuesta se llevó a cabo en la Feria Internacional del Libro, que se realizó el año pasado, entre asistentes de 16 a 24 años. En sus respuestas, los jóvenes señalaron además que a la hora de elegir un texto prefieren los de ficción y aseguraron que no leen por imposición sino por el placer que brinda la lectura.

A través de su cuenta oficial de Twitter, la Fundación El Libro celebró estos alentadores datos que arrojó su última encuesta sobre hábitos de lectura entre los jóvenes, ya que la misma reveló que el 93 por ciento de los consultados leyó al menos un libro en 2016, refutando así la creencia que sostenía que en un mundo dominado por teléfonos inteligentes y computadoras personales las nuevas generaciones habían firmado el certificado de defunción de los libros. Todo parece indicar que el advenimiento de las nuevas tecnologías no significa, necesariamente, el fin de los textos impresos. Al menos no por ahora.

La encuesta permitió conocer que la mayoría de los lectores (52,5 por ciento), tanto jóvenes como adultos, todavía eligen los libros impresos, mientras que el 47,5 por ciento prefiere el soporte digital. Entre estos últimos se imponen las pantallas de las computadoras (35 por ciento), seguidas por los teléfonos inteligentes (19 por ciento), las tabletas (17 por ciento) y, los libros electrónicos también conocidos como ebooks (8,6 por ciento). La encuesta fue realizada a pedido de la Fundación El Libro por la Dirección General de Estadística y Censos de la ciudad de Buenos Aires a partir de una muestra de 2268 lectores consultados, que tomó por un lado a grupos de jóvenes de 16 a 24 años y por otra parte a personas de entre 25 a 50 años y mayores de 51.

Entre los jóvenes que leyeron al menos un libro entre abril de 2015 y abril de 2016, el 86 por ciento optó por textos de ficción, es decir cuentos, novelas, obras de teatro o poesías. Entre los lectores de este grupo, el 60 por ciento afirmó haber visitado las librerías cuatro o más veces durante el último año. Más allá de estos datos alentadores, es necesario que tanto en el ámbito familiar como en las escuelas se promueva el placer por la lectura. En ese sentido, vale recordar la original propuesta del francés Daniel Pennac, autor de un ensayo titulado “Como una novela” en el que enumera lo que él llama “Los derechos del lector” y que tiene como propósito incentivar el hábito de la lectura a partir de una serie de permisos que pueden tomarse quienes se predisponen a leer un libro. Se trata de una serie de consejos: el primero advierte que el lector, paradójicamente, tiene derecho a no leer; el segundo señala que no es un pecado pasar de largo algunas páginas; el tercero observa que la decisión de no terminar un libro también es un derecho.

El cuarto postulado de Pennac habla del derecho a releer una obra todas las veces que se desee; el quinto recuerda que el lector goza del derecho a leer cualquier cosa; mientras que el sexto destaca el valor de las primeras emociones de aquellos lectores que, acaso empapados de una sana ingenuidad, disfrutan desde las primeras páginas de la obra.

El decálogo sigue con el legítimo permiso que se tiene a leer en cualquier parte, sin importar cómo es el lugar elegido para desarrollar tan noble tarea. El octavo consejo habla del derecho a realizar una lectura a vuelo de pájaro para saciar la curiosidad y saber, sin demoras, de qué trata la obra. Continúa con el derecho a leer en voz alta; y finaliza con lo opuesto a esto último, esto es, el derecho a leer en la intimidad y de no dar explicaciones a nadie de lo se está leyendo. La última encuesta de la Fundación El Libro derriba un mito sobre las nuevas generaciones al demostrar que muchos jóvenes están interesados por la lectura y los libros. Debe aprovecharse este entusiasmo para cultivar el interés por textos que ayudan a abrir los ojos y tener una mirada más crítica y lúcida del complejo mundo en el que vivimos.