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El escándalo de Odebrecht no cesa

La confesión masiva de exejecutivos de la constructora Odebrecht implicados en la red de sobornos de Petrobras, incluida en el expediente esta semana, puede sumar una ola de nuevas denuncias al mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.

¿Qué se sabe hasta ahora sobre esta delación, apodada “la confesión del fin del mundo” o “la madre de todas las delaciones”?, es el gran interrogante
La “Operación Lava Jato” (lavadero de autos) develó un sistema que drenó unos 6.000 millones de reales de la estatal (casi 2.000 millones de dólares) y ya ha llevado a la cárcel a decenas de grandes empresarios y políticos de primer plano.
El expresidente ejecutivo Marcelo Odebrecht, preso desde junio de 2015, está condenado a más de 19 años de cárcel por corrupción, lavado de dinero y pertenencia a una organización criminal.
Lava Jato fue iniciada por el juez de primera instancia Sergio Moro, considerado por muchos como un emblema de la lucha contra la corrupción. Sus críticos le reprochan un uso abusivo de las delaciones premiadas y de las prisiones preventivas.
Las delaciones prometen poner al desnudo un complejo sistema de financiación paralela de la política.
Odebrecht, que llegó a ser una de las mayores constructoras de América Latina, con una facturación de casi 40.000 millones de dólares en 2015, era solicitada para hacer donaciones de campaña a cambio de la aprobación de leyes de interés para el grupo, o de ventajas en licitaciones con empresas públicas.
Según las investigaciones, la firma organizaba esta contabilidad paralela a través de un departamento denominado sector de Operaciones Estructuradas, bautizado por los investigadores como “departamento de soborno”
El contenido de las delaciones está aún bajo sigilo judicial, pero se filtraron algunos documentos, como el testimonio de un exvicepresidente de relaciones institucionales de la constructora, Claudio Melo Filho.
El ejecutivo detalla reuniones frecuentes con miembros de la cúpula del actual partido de gobierno, el PMDB (centroderecha), incluido el presidente Michel Temer, y la manera en que le solicitaban dinero para financiar campañas a cambio de favores políticos.
“El propósito de la empresa, así, era mantener una relación frecuente de concesiones financieras y pedidos de apoyo con esos políticos, en una típica situación de privatización indebida de agentes políticos, en favor de intereses empresariales, no siempre republicanos”, afirmó Melo Filho en un extenso testimonio.
Cada político recibía un apodo, como “Babel”, “Cangrejo”, “Polo” o “Ferrari”, que funcionaba como un código a la hora de registrar informalmente las transacciones.
Filho afirma que en 2014 la empresa donó 10 millones de reales (unos 4,2 millones de dólares al cambio promedio de ese año) para campañas del Partido del Movimiento Democrático Brasilero PMDB.
Además de Temer, aparecen mencionados su jefe de gabinete Eliseu Padilha (“Primo”), y el encargado del programa de inversiones del gobierno, Moreira Franco (“Angora”). Todos ellos niegan las
Las delaciones de 77 exejecutivos ya fueron convalidadas por la presidenta de la corte suprema, Cármen Lúcia, y están ahora en manos de la Fiscalía General, que debe decidir si presenta nuevas denuncias.
Las que conciernan a personas con fuero privilegiado (miembros de los tres poderes) serán tratadas por el Supremo Tribunal Federal (STF).
El expediente en esa instancia fue atribuido este jueves al juez Edson Fachin, tras la muerte en un siniestro aéreo de Teori Zavascki, quien llevaba con mano firme el caso.
El sistema de sobornos se extendió a países de África y América Latina como Venezuela, Perú, Ecuador, México, Panamá, República Dominicana, Argentina, Colombia y Guatemala.
En nuestro país, el caso roza al primo del Presidente porque está asociada a Iecsa, la empresa de los Macri que quedó en manos de Calcaterra, en el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, una de las tres obras adjudicadas en el país a la constructora de capitales brasileños que están bajo la mira de la Justicia.
Por su parte Gustavo Arribas, hombre de confianza que Mauricio Macri puso al frente de la AFI, también envuelto en esta complicada trama, sorprendió a los miembros de la Comisión Bicameral que lo citó a dar explicaciones sobre las supuestas coimas recibidas en el marco del escándalo con la petrolera, al declarar que vendió algunos muebles de su casa, en una coartada más que dudosa ya que tanto el, como el Presidente de la Nación, habían comunicado en una conferencia de prensa que la transferencia de 70.475 dólares que efectivamente se acreditó en su cuenta, correspondía a parte del pago del precio por la compraventa de un inmueble de su propiedad en San Pablo.

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