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El automóvil y las vacaciones

Las vacaciones se convierten en una época propicia para realizar viajes en automóvil, sobre todo para los grupos familiares, y aunque no es la opción más cómoda es la más económica y la elegida para desplazarse con toda la familia pero siempre es importante tomar una pausa antes de emprender el rumbo para verificar las condiciones de seguridad básicas para evitar problemas.

Independiente de si se trata de tramos cortos o largos, la consigna siempre es prevenir y aunque parezca un consejo gastado hay que tener presente que el auto con el que pensamos salir a la ruta por lo general se pasó el año circulando sólo con el conductor en ciudad o en cortos tramos de viaje.

En ese año los frenos, el embrague y el motor en general se “acostumbraron” a administrar cierta carga y someterlo de repente a tramos de dos horas a pleno esfuerzo puede resultar estresante para esos elementos y sobre todo, arruinar las vacaciones.

Todos los preparativos previos del auto deben hacerse con varios días de anticipación para tener tiempo de solucionar cualquier problema. Es muy frustrante demorar la partida un día porque descubrimos una pérdida de refrigerante.

Veamos algunos consejos:

1. Chequear la temperatura del motor: El calor de esta época del año hace que que la temperatura de trabajo del motor aumente, por lo que es primordial revisar el nivel de refrigerante, completar si falta y asegurarse que no haya pérdidas.

2. Estado de los frenos: Es importante hacer revisar el estado de los frenos pues las piezas que lo componen se calientan al hacer fricción al frenar, lo que sumado a las temperaturas del verano puede hacer que se expongan al sobrecalentamiento y fallen trayendo, entre otras consecuencias la degradación y pérdida de eficiencia del líquido de frenos.

3. Neumáticos bien inflados: Aunque se trata de un consejo que corre para todo el año, al momento de emprender el viaje es doblemente recomendable revisar el estado del neumático. Hay conductores que durante todo el año no revisan la presión, los gomeros lo saben y no es sorpresa para ellos atender un auto cargado de pasajeros y equipaje que tuvo un percance a pocas cuadras de salir. Es importante revisar que el auxilio se encuentre bien inflado y a la presión adecuada.

4. Aire acondicionado: Con las altas temperaturas y los viajes que muchas veces incluyen largos tramos, el aire acondicionado se convierte en un imprescindible. Antes de viajar es conveniente cambiar o mandar a limpiar con aire el filtro de cabina. Si no se logra una temperatura interior adecuada es porque puede existir algún problema, por lo que hay que revisar con un especialista en su funcionamiento.

5. Cargar el vehículo adecuadamente: A momento de cargar el vehículo se debe considerar que el peso aplicado modifica el Centro de Gravedad, en consecuencia, la conducción del mismo y, por ende, la seguridad. Se debe evitar cargar zonas como las bandejas tras los asientos, pues los elementos allí ubicados pueden fácilmente ser proyectados hacia adelante al momento de una frenada de emergencia. Es importante recordar que los vehículos tienen capacidades de carga limitadas, por lo que se debe tener conocimiento preciso de las capacidades de carga de éste, información que se encuentra disponible en el manual del propietario.

Conduciendo con seguridad

Una vez más hay que recordar que para salir a la ruta y durante el viaje está terminantemente prohibido tomar alcohol. Si la partida es de madrugada una larga sobremesa esperando la hora es garantía de problemas a media mañana.

Además de todas las recomendaciones sobre documentación y elementos de seguridad hay que tener presente algunos puntos.

El auto cargado no se comporta como lo hace diariamente en la ciudad. Un volantazo en una avenida no tiene mayores consecuencias pero en ruta y con el auto a plena carga las inercias son otras y es preferible agarrar un bache a intentar esquivarlo como se hace a diario en la calle.

Un auto cargado no frena como todos los días, el calor de la época, la carga y el peso de los ocupantes exigen al sistema de frenado al punto de anularlo si se abusa de este. En caminos de montaña lo que se recomienda es no usar los frenos en bajada y hacerlo en el mismo cambio en el que subiría la cuesta. Son zonas generalmente atractivas a la vista por lo que viajar despacio no es un problema. Los frenos en la montaña son como un capital al que hay que cuidar sólo para utilizarlo en una verdadera urgencia. Cuanto menos se los emplee más se ahorra en desgaste y temperatura y llegado el momento, haber adquirido ese hábito tiene premio.

En el caso de caminos de llanura no hay que ir en velocidad hasta llegar al vehiculo que circula adelante (generalmente un camión) es una buena práctica acostumbrarse a regular la velocidad de manera de hacer los sobrepasos sin tener que frenar para luego “asomar” la trompa sobre la mano contraria una y otra vez, esa práctica es estresante, castiga la mecánica y es peligrosa.

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