Trump perdió el primer round con los defensores de inmigrantes
El movimiento de defensa de los derechos de los migrantes logró su primera victoria frente al presidente Donald Trump, luego de que la Justicia bloqueara en parte un decreto del gobierno para impedir el ingreso de musulmanes a EEUU. Varias organizaciones, entre ellas la tradicional Unión Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU), interpusieron demandas judiciales contra el decreto promulgado por el mandatario, que hace de la xenofobia y el chauvinismo algunos de sus principales caballitos de batalla.
El decreto suspendía la entrada de refugiados musulmanes durante 120 días, así como el ingreso por 90 días de ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, mientras se “revisan” criterios de admisión.


Las organizaciones defensoras de los derechos civiles denunciaron la medida como discriminatoria, pues se aplica a personas que tienen documentos en regla. Invocaron la quinta enmienda de la Constitución porque “el gobierno no puede decidir arbitrariamente sobre la validez de los papeles” y que necesariamente se requiere decisión judicial.
La aplicación del decreto desde la noche del viernes tomó por sorpresa a viajeros que ya estaban en vuelo o estaban listos para abordar. Decenas de pasajeros -entre 100 y 200 según The New York Times- se vieron retenidos a su arribo a EEUU y amenazados con la deportación.
La jueza federal de Nueva York Ann Donnelly impidió al gobierno expulsarlos tras una audiencia urgente realizada la noche del sábado. El asunto está lejos de terminar -habrá nueva audiencia en febrero-, pero “lo importante es que ahora ninguna persona sea devuelta”, dijo Lee Gelernt, abogado de la ACLU. La jueza ordenó al gobierno comunicar la lista de todas las personas retenidas en aeropuertos del país desde la noche del viernes para que los abogados puedan actuar en favor de todas las afectadas.
“Bienvenidos”
Las organizaciones presentaron la demanda el sábado en la mañana, tras la detención la noche del viernes de dos iraquíes en el aeropuerto JFK de Nueva York, pese a que tenían documentación en regla. Tras la presentación de la querella y luego de que Trump dijera que la aplicación del decreto “está funcionando muy bien”, hubo concurridas protestas contra el presidente en el JFK y en muchos aeropuertos del país, como Chicago, Minneapolis, Denver, Los Angeles, Miami, San Francisco y Dallas.
Miles respondieron a la convocatoria, mientras otros saludaron en las redes sociales el decreto, dejando patente la polarización social y política que hay en el país.
Larga batalla
La movilización y este primer fallo judicial auguran una larga batalla entre defensores de inmigrantes y el gobierno. Michael Kagan, especialista en derecho de la inmigración de la Universidad de Nevada, dijo que “Desde la elección nos preparamos para una guerra en tribunales.
Hubo muchas especulaciones sobre lo que Trump realmente quiso decir, si los tecnócratas del gobierno lo iban a moderar... Parece que está cumpliendo literalmente sus amenazas”. Para este jurista, la conclusión de ésta batalla legal es incierta porque es algo “sin precedente en la historia reciente de EEUU”. El resultado dependerá de la actitud de los jueces y podría llegar a la Corte Suprema, que no debió resolver asuntos de inmigración de este tipo desde la Ley de exclusión de Chinos (Chinese Exclusions Act) de 1882.










