El ajuste en el PAMI: límites a los medicamentos gratuitos
A partir de este viernes, el PAMI dejará de brindar el subsidio social que incluía la cobertura del 100 por ciento en medicamentos ambulatorios para los usuarios que tengan ingresos superiores a una jubilación mínima y media -unos 8.500 pesos-, prepaga, auto con menos de diez años de antigüedad, más de una propiedad o yates y aviones. Desde el organismo estiman que la medida afectará a unos 200.000 jubilados.
La nueva disposición, firmada por Carlos Regazzoni, director ejecutivo del organismo, a principios de este mes, generó angustia entre los jubilados y pensionados que accedían a ese beneficio y que lejos de estar en el grupo de usuarios con bienes de lujos, como un avión o un yate, tenían una cobertura de salud privada que pagaban sus hijos o superaban por poco el mínimo de ingresos.
“Alguien que mantiene un avión o un barco y saca medicamentos gratis para la presión es parte de una defraudación al PAMI”, había dicho el funcionario, cuando dio a conocer la medida.
Según los números que aportó el funcionario del total de 1,6 millones de beneficiarios, había 2.495 jubilados con embarcaciones, 51 con aviones, otros tantos con propiedades de lujo; en total, menos del 0,2 por ciento.
Sin embargo, el recorte fue más allá y alcanzó a los jubilados que ganan más de 8.500 pesos o tienen una prepaga, más de una propiedad o un auto con menos de diez años de antigüedad.
Desde el organismo insisten en que la medida no significaba un recorte en la cobertura sino un control sobre el subsidio social del 100 por ciento que antes se entregaba a todos los jubilados que los solicitaban.
Las personas que conviven con VIH, cáncer, son trasplantados o insulino dependientes, por ejemplo, seguirán teniendo una cobertura del 100 por ciento en remedios, aseveró el titular de la obra social.
En tanto, los medicamentos llamados ambulatorios, que tienen un descuento del 50 por ciento y los que son para pacientes crónicos que poseen una reducción del 80 por ciento, tampoco se tocarán.
Se instauró también una llamada “vía de excepción” para quienes sean eliminados del subsidio -por tener una prepaga, por ejemplo-, pero que gasten en medicamentos más del cinco por ciento del total de sus ingresos. Esos casos se controlarán uno por uno. El trámite hay que iniciarlo en las oficinas o Unidades de Gestión Local del PAMI. En esos casos intervendrá un asistente social que va a verificar que realmente los remedios impactan de manera muy negativa en el sueldo de quien solicite la cobertura total de los medicamentos. “Esa persona va a usar el beneficio pero no podemos otorgar la misma asistencia a un afiliado que se está yendo a veranear a Punta del Este o que vive en un country de lujo como está ocurriendo. Estaba mal otorgado”, subrayó Regazzoni.
Según sus estimaciones, el PAMI se ahorraría unos 1600 millones de pesos anuales, esto es, casi dos veces lo que sale construir un hospital y equiparlo por completo.
La medida generó duras críticas, tanto desde la oposición como de los afiliados, que inundaron las redes sociales con sus quejas.
Muchos ven que el ajuste sobre jubilados va en contramano de medidas como la anulación de retenciones a la soja, o la condonación de deudas a las compañías eléctricas.
Intentar justificar una medida que afecta a millones de jubilados por 50 casos irregulares parece un tanto arbitrario, y no muestra la realidad de miles de personas que ganan poco más que la mínima, y deberán destinar parte de sus recursos para pagar sus fármacos.
Además, en medio de esta resolución, se conoció que Regazzoni modificó el organigrama y creó 351 cargos nuevos, gran parte de ellos con sueldos jerárquicos que trepan hasta los 161.000 pesos mensuales. Muchas contradicciones para un organismo clave para la salud argentina, que hoy está inmerso en un mar de incertidumbre.










