Un bronceado duradero
Podés colaborar para que tu bronceado dure más tiempo aplicándote cremas humectantes, tomando duchas rápidas con geles hidratantes e ingiriendo alimentos ricos en vitamina C y carotenos.

Si se terminaron tus vacaciones con una buena hidratación se puede alargar la vida de tu bronceado de playa. Y lo único que te retrotrae a esos momentos de relax es el tono de tu piel, pero... ¿hasta cuándo? Una vez que cambiás el sol por el tubo fluorescente, el moreno está condenado a desaparecer, aunque podés retrasar ese momento.
Las cremas ultrahidratantes evitan que la piel se seque y se descame más rápidamente, ya que atraen el agua, y las que contienen urea, lanolina o glicerina. Para lograr que esa piel bronceada se mantenga por más tiempo, también se la debe proteger en la ducha, que tiene que ser rápida, utilizando un gel hidratante; y después de secarte con la toalla es el momento ideal para aplicar la crema.
La alimentación es otro de los factores que ayudarán a conseguir un color bonito y uniforme. La vitamina C y los carotenos, presentes en frutas y verduras como la manzana, la naranja, la zanahoria o la lechuga, serán los mejores aliados.
Si lo que quieres es alargar el moreno todo el año, una buena opción, que no supone un riesgo para la piel, son los autobronceadores. El único inconveniente es que resecan un poco y que, si no se usan bien, el color no queda uniforme. Una correcta aplicación lleva entre 15 y 20 minutos. Tras la ducha, hay que hidratar bien la piel, y después aplicar el autobronceador cuidadosamente para evitar manchas. Esperar a que se seque unos diez minutos antes de vestirte o irte a la cama.
En la cara, si tienés manchas del sol, tenés que evitar la aplicación porque pueden oscurecerse. Y las pieles maduras tienen que utilizar una hidratante antes del autobronceador para que la piel no se reseque.








