La apuesta de la primera ministra británica
Theresa May, primera ministra británica, viajará esta semana a Washington para reunirse con Donald Trump, según ha confirmado la Casa Blanca.
En plena campaña por reivindicar la vocación global de un Reino Unido pos Brexit, May se apuntará así una victoria política al convertirse en la primera líder internacional en reunirse con el presidente de Estados Unidos, después de su toma de posesión el viernes.
En la agenda de la reunión estará el futuro acuerdo comercial entre EE UU y Reino Unido, una vez que este abandone la Unión Europea. Trump reconoció que la consecución de dicho acuerdo sería prioritaria para su Administración, en contraste con las palabras de su predecesor, Barack Obama, que durante la campaña del referéndum, el pasado junio, aseguró que Reino Unido tendría que ponerse “al final de la cola” para firmar un acuerdo comercial con EE UU tras el Brexit. May apuesta fuerte desde el principio.
Su propuesta de acuerdo comercial se acompaña, además, de otras demandas sectoriales que siguen un enfoque selectivo con el fin de preservar la participación británica en aquellos programas de la Unión Europea que le resultan especialmente ventajosos, como es el caso de la financiación de proyectos de desarrollo de la ciencia, la investigación y las iniciativas tecnológicas, en los que Reino Unido puede ser un beneficiario neto dada su posición de liderazgo. Se mantiene así la estrategia de intentar una negociación separada caso por caso, sobre todo desde el interés de preservar y fortalecer la Unión ante el reto del Brexit.
Para caminar hacia ese nuevo destino es inevitable soltar el lastre que representa la pertenencia a un proyecto de integración supranacional tan desarrollado como la Unión Europea, el proyecto más sofisticado y avanzado de cooperación internacional de la historia.
La confirmación de la reunión de los dos líderes se produjo mientras centenares de miles de personas salían a las calles por todo Estados Unidos, en la multitudinaria Marcha de las Mujeres, en protesta contra el nuevo presidente.
Theresa May aseguró que no tendrá miedo de contestar a Donald Trump si este dice o hace algo que la primera ministra juzga “inaceptable” a la vez que presumió de “un fuerte historial” en materia de defensa de los derechos de las mujeres y agregó que la relación especial entre ambos países le permite abordar temas delicados. Esa relación especial ha venido escenificándose de manera, cuando menos, exótica desde que el hoy presidente ganara las elecciones del pasado noviembre.
Tras proclamarse ganador, Trump habló por teléfono con nueve líderes mundiales antes que con Theresa May, que tuvo que soportar el desaire de que el presidente electo recibiera en la Trump Tower -antes que a ella y antes, de hecho, que a ningún otro político europeo- a Nigel Farage, líder del antieuropeo y populista Partido de la Independencia del Reino Unido.
Por si fuera poco, el fin de semana pasado The Times publicaba una entrevista con el todavía presidente electo firmada, junto con un periodista alemán, por Michael Gove, exministro británico, rival de May en la batalla por el liderazgo conservador, a quien la primera ministra excluyó de su gobierno.
Con la visita de esta semana, que probablemente se celebrará el viernes, la relación especial vuelve al carril convencional.
Tanto Tony Blair como Gordon Brown fueron los primeros líderes europeos en reunirse, respectivamente, con George W. Bush en 2001 y con Barack Obama en 2009. Pero los turbulentos tiempos actuales dotarán a la reunión de May con Trump de un simbolismo mayor y la primera ministra, ninguneada en foros continentales como el de Davos la semana pasada, recibe un conveniente apoyo semanas antes de empezar las negociaciones del Brexit.










