Inundaciones que duelen
Si algo caracteriza al productor chaqueño es que tiene memoria. Siempre apela a los recuerdos o a los momentos vividos para sortear coyunturas, fenómenos climáticos, delinear una cosecha e incluso definir su voto. Y esta vez no es la excepción.
Es que el chacarero del Sudoeste provincial recuerda como si fuera hoy lo que sucedió allá por 1998, algo que los medios nacionales y provinciales dieron en llamar “La guerra del agua”. Se trató de una especie de batalla entre gringos de un lado y del otro del Paralelo 28 que lo único que pretendían era que sus campos no se inundaran y salvar lo que podían de su producción. Por ese entonces, el algodón blanqueaba los campos y el agua opacaba lo que podría haber sido una gran campaña agrícola.

‘Estamos viviendo horas dramáticas‘, admitía el entonces gobernador Ángel Rozas al calificar la situación que vivían los productores del Chaco después de las intensas precipitaciones en el Sudoeste. Un año más tarde, en 1999, la guerra del agua seguía aunque ya no había inundaciones. Justamente, el terraplén hecho por los santafesinos impedía que drene el agua e inunde campos en el Chaco. Luego vendrían las obras de los Bajos Submeridionales, para algunos monumentales para otros no tanto, ya que consideran que agravaron la situación en épocas de escases de lluvias.
La historia se repite. Con el agravante, que ni siquiera fue prevista, ni por funcionarios de turno ni por especialistas en meteorología. Si no, basta con leer lo que aseguró días atrás, el coordinador de la Unidad Regional Sudoeste, Aldo Almirón: “Si bien hablaban de un coletazo de este fenómeno que es El Niño, se lo preveía para más adelante. Nosotros a fines de noviembre habíamos hecho una reunión con todos los intendentes planteando la problemática del agua, la situación de sequía en toda la zona. El Gobierno articuló un programa de asistencia con sistema de traslado de agua, hicimos esa entrega la semana anterior al 8 de diciembre, y ese día cayeron los primeros 200 milímetros casi parejos para toda la zona‘, dijo.
Y así seguía ante Radio Ciudad: ‘La problemática que pretendíamos abordar era la de la sequía y dio un giro de 360 grados en 15 días que provocó que hoy estemos hablando de inundaciones‘, comentó el titular de los que muchos consideran una especie de “municipio paralelo” en Villa Ángela, una de las zonas más afectadas por las inundaciones.
Cuantiosas pérdidas
Oficialmente, el ministro de Producción, Gabriel Tortarolo, confirmó que son más de 240 mil las hectáreas inundadas y/o anegadas en el Sudoeste provincial tras las fuertes lluvias que cayeron en las últimas semanas. Luego que las condiciones climáticas mejoraran, el área de Geo Información de la Dirección de Bosques pudo establecer en esa cantidad la superficie afectada por las intensas lluvias o que permanecen anegadas.
Esta situación generaría enormes pérdidas en la cosecha récord de girasol que el campo pronosticaba. Es que los anegamientos podrían afectar el 30 por ciento de la producción de girasol, lo que se sembró de soja hasta el momento y en el algodón implantado. En verdad, un panorama sombrío para los alicaídos bolsillos chacareros.
En tanto, el coordinador de la Unidad Regional Sudoeste fue más allá y aclaró: “Aún en la emergencia” las tareas que se ejecutan se proyectan para sentar “las bases y el cimiento” de un trabajo que sirva para mejorar el sistema de canales y desagües y optimizar el funcionamiento. O sea, dijo lo que todo productor de la zona viene pidiendo hace años: que le limpien los canales y se ejecuten obras a largo plazo para que no se vuelvan a inundar. Porque en todas estas coyunturas, como es una constante, el único perjudicado es el productor. Y en el afán del “sálvense quien pueda”, se dan guerras del agua internas, entre productores que son vecinos y están todos en la misma.
Lo positivo, por una cuestión de fechas, es que antes de las grandes lluvias el 70 por ciento del girasol de las casi 460 mil hectáreas ya había sido cosechado. Las pérdidas se generarán en el 30 por ciento restante, en el algodón implantado (unas 90 mil hectáreas) y en la soja que venía con impulso de siembra.
El reclamo a la APA
La falta de limpieza de canales por parte de la Administración Provincial del Agua (APA) atenta contra el humor, la rentabilidad y la producción de la zona. No puede ser que un reclamo permanente de los productores, salte a la luz cada vez que suceden este tipo de fenómenos meteorológicos. Con previsión y trabajos periódicos, esta situación no debería suceder.
Más, cuando en la zona de San Bernardo, una familia productora pierde por cuarta vez su producción en un lote de 100 hectáreas por una inundación. El motivo de esta nueva pérdida es casi grotesco: Se trata del campo de la familia Szkamarda, que tiene la desdicha de estar precisamente lindante al muro de defensa de la localidad, donde a partir de ese levante de tierra se formó un canal de seis metros de ancho, pero que no está reconocido como tal por la APA, aunque el mismo sea receptor del agua que proviene del Norte por su cauce natural, estacionándose en esta chacra y arruinando cultivos, además de anegar la vivienda. Mientras tanto, su campo se inunda cada vez que suceden grandes lluvias. Insólito.
O la situación de un exfuncionario de Santa Sylvina, también productor, que antes de las elecciones de 2015 fue solicitado por los candidatos de turno para que les explique y brinde soluciones ante potenciales lluvias intensas. El productor les comentó detalladamente lo que había que hacer, en base a su extensa experiencia y a momentos similares en otras oportunidades. Nunca más lo llamaron, ni siquiera le atendieron el teléfono.
Así, es difícil manejar el agua. Lo que no deberían olvidarse los gobernantes de turno es que el productor tiene memoria. Más allá que recurrentemente tenga que vivir este tipo de emergencias hídricas, generalmente se desquita en dónde más le duele a los políticos: en las urnas.
“La culpa no es sólo de la APA”

Oficialmente se asegura que el desborde de los canales en el Sudoeste provincial no es sólo culpa de la Administración Provincial del Agua (APA). Las fotos acercadas a NORTE Rural muestran los taponamientos que hicieron los productores en alcantarillas, para retener el agua en los periodos de sequía. Evaluación satelital del impacto Desde el Ministerio de Producción se realizó un estudio de imágenes satelitales que determinó una superficie aproximada de 242.731 hectáreas afectadas por las inclemencias climáticas en los departamentos Chacabuco, O°Higgins, Santa María de Oro, Mayor Jorge Luis Fontana, 2 de Abril y 12 de octubre.
Entre los puntos de estudio, además, se tuvo como resultado que la zona afectada se extendió al 18 por ciento de la superficie catastral total de estos departamentos. Para lograr el estudio, el Centro Geo Información dependiente de la Subsecretaría de Recursos Naturales, con sede en Sáenz Peña, utilizó una imagen raster del satélite ResorceSat 2 sensor AWIFS (Advanced Wide-Field Sensor) con fecha 16 de enero de 2017. Esta herramienta permitió el análisis teniendo en cuenta las características de la misma, siendo una imagen que cuenta con una resolución espacial de 56 metros por pixel, facilitando el trabajo de la clasificación supervisada.
Disminuye la superficie afectada
Las imágenes con las que se dispuso en la fecha mencionada permitió la identificación no sólo de espejos de agua sino también de suelos sobresaturados de humedad lo que provoca el total de hectáreas informada.
A su turno todo el equipo técnico de ingenieros que trabaja en el Centro geo se encuentra descargando y analizando diariamente diferentes tipo de imágenes provenientes de distintos satélites y se adelantó que la información obtenida de los últimos días arroja que la cifra mencionada se encuentra disminuyendo significativamente.










