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La protección de datos personales

Actividades cotidianas como navegar por determinadas páginas de internet, hacer transacciones bancarias usando una computadora o utilizar aplicaciones gratuitas en teléfonos inteligentes generan una importante cantidad de datos que, de alguna manera, van conformando el perfil del usuario y que se transforma en valiosa materia prima para empresas que lucran con la privacidad de muchas personas sin el consentimiento de éstas.

En la actualidad, gracias a sofisticados programas de procesamiento estas compañías privadas sacan ventaja del desconocimiento de los usuarios y de las lagunas legales para recolectar todo tipo de datos que permiten conocer usos y preferencias de consumo, invadiendo así la privacidad de las personas.

En el mejor de los casos esta información puede ser empleada para mejorar algunos servicios, pero nadie puede garantizar que no se haga un uso indebido de la misma. Las únicas personas que están a salvo de esta amenaza son las que nunca se conectan con el mundo virtual, es decir aquellos que permanecen ajenos a internet, que nunca pasaron por un control biométrico o que no figuran en ninguna base de datos digital. En otras palabras, son pocos los que pueden mantenerse al margen del mundo virtual en sociedades hiperconectadas como las actuales.

Y no se trata de ciencia ficción ni mucho menos. Cualquiera que tenga una computadora y acceso a internet puede buscar datos de una persona con solo conocer el nombre y el número de documento ya que hay sitios que permiten hacer ese rastreo tanto en forma gratuita como pagando por un servicio que ofrece información más detallada. Algunos programas de procesamiento de información, por ejemplo, tienen la capacidad de sondear en redes sociales y grandes bases de datos para luego armar el rompecabezas que permite sacar a la luz muchos aspectos de la identidad de un usuario. La llamada “minería de datos” es una nueva tecnología que puede procesar enormes cantidades de información digitalizada y buscar patrones que no pueden ser detectados por el ojo humano.

Por esta razón, distintas organizaciones no gubernamentales destacan la importancia de generar conciencia entre los usuarios en relación con el uso de estas nuevas tecnologías y sobre los recaudos que se deben adoptar para proteger la privacidad.

El problema es que muchos usuarios todavía desconocen que al subir sus datos en algunos de los espacios más populares de la red Internet su privacidad puede quedar más expuesta y, además, la tecnología casi siempre va un paso adelante respecto al marco legal que debe proteger la intimidad de las personas.

Si bien está vigente la ley nacional 25.326 de protección de datos personales, que tiene por objeto “la protección integral de los datos personales asentados en archivos, registros, bancos de datos, u otros medios técnicos de tratamiento de datos, sean éstos públicos, o privados destinados a dar informes, para garantizar el derecho al honor y a la intimidad de las personas, así como también el acceso a la información que sobre las mismas se registre”, los debates sobre la privacidad en el ambiente digital y el uso de datos personales recién empiezan en el país, y en nuestra provincia prácticamente no están presente en la agenda pública.

Es necesario que se tome conciencia sobre este nuevo problema que plantea un enorme desafío tanto a la ciudadanía como a quienes tienen la responsabilidad de promover políticas públicas e impulsar legislación más actualizada que proteja la privacidad y evite un uso inadecuado de los datos de las personas.

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