Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°

La locura del tránsito de Resistencia se llevó la vida del empresario Jorge Cura

Primero la sorpresa, luego la conmoción y el dolor. Así recibieron ayer los chaqueños la noticia desde Buenos Aires: Jorge Cura, el Mago Pirulín, el empresario amigo de todos, falleció tras permanecer diez días internado a raíz de las heridas sufridas cuando fue embestido por un vehículo que se subió a la vereda y lo llevó por delante mientras tomaba un helado.

Ocurrió la calurosa noche del viernes 23 de diciembre, víspera de Nochebuena. Jorge compartía junto con sus allegados un helado en la vereda de la heladería y cafetería de la esquina de avenida Ávalos y calle Santa Fe. Estaba llegando a fin un año con su acostumbrada actividad empresarial al frente de Hierros Líder; un año que también fue muy especial porque le trajo una nieta; y que además lo mostró con su reconocido compromiso solidario y ciudadano, participando y colaborando fuerte en la última edición de la Bienal de Esculturas y, hace menos de un mes, viendo la inauguración de parte de la Casa Garrahan de la que fue gran aportante de materiales y uno de sus padrinos.

Nada podía salir mal, nada merecía salir mal.

Pero la fatalidad jugó su carta. Dos vehículos chocaron en el cruce de Ávalos con Santa Fe, y uno de ellos, una camioneta, subió a alta velocidad a la vereda y atropelló la mesa donde se encontraba Cura que no tuvo tiempo de reaccionar y fue arrollado y aprisionado contra una columna de alumbrado. En el hecho también resultó herido Mariano Paganucci, propietario del local gastronómico.

Rápidamente las personas que se encontraban en el lugar lo socorrieron y ayudaron a mover la camioneta para poder asistirlo hasta la llegada de la ambulancia. Jorge fue trasladado al Sanatorio Chaco donde ingresó con múltiples fracturas principalmente en la cadera y varias costillas.

El hecho movilizó a toda su legión de amigos buscando lo mejor para su recuperación. El cuadro era grave y delicado, y el cuerpo médico que lo atendió en la institución local hizo saber desde el primer momento que era de suma complejidad además porque Jorge era hipertenso. Un par de días después se decidió su traslado a Buenos Aires, donde quedó internado en el Hospital Italiano.

Más allá de los resguardos que surgen de este tipo de operaciones, la información sobre su salud era optimista y su gente querida aguardaba lo mejor.

Según supo NORTE, entre el viernes 30 y ayer Jorge fue sometido a dos intervenciones muy extensas, de casi siete horas. Lamentablemente su condición empeoró. Sufrió un infarto y fue estabilizado por los profesionales del Italiano, pero no soportaría mucho más.

Finalmente ayer alrededor de las cuatro de la tarde se conoció la información menos esperada. Jorge Cura había fallecido a los 65 años.

El impacto fue inmediato y su legado de cariño y solidaridad se tradujo en rápidas muestras de pesar en redes sociales como primer reflejo y luego con innumerables llamados telefónicos.

Jorge estaba casado, tenía cuatro hijos, siendo Gonzalo la estrella que lo guiaba desde el cielo en su camino por el bien común, y hace muy poco había sido abuelo.

Sobre el accidente

AccidenteCura.jpg
La tragedia ocurrió el 23 de diciembre en la esquina de avenida Ávalos y calle Santa Fe. Jorge tomaba un helado sentado en la vereda de un local.

El viernes 23 de diciembre a la noche en la esquina de avenida Avalos y Santa Fe, chocaron un automóvil Gol Trend –conducido por María del Rosario Frank de 21 años- y una camioneta Renault Duster guiada por Antonio Agustín Foschiati de 53. El impacto y la velocidad hizo que el segundo de los rodados subiera a toda marcha a la vereda, donde se produjo la tragedia llevándose por delante la mesa en torno a la cual se encontraba sentado Cura, que terminaría aprisionado contra una columna.

Por el hecho fue detenido en un primer momento el conductor de la camioneta, aunque posteriormente liberado supeditado a la causa que con el fatal desenlace se verá agravada.

“Contá conmigo, lo vamos a hacer”

HabitaciónGonzaloCura.jpg
Una de las habitaciones de la Casa Garrahan lleva el nombre de Gonzalo Cura, hijo del empresario.

Apenas conocida la triste noticia, el celular de Carlos Alabe comenzó a sonar y no paró de hacerlo durante las siguientes horas. El titular de Ciudad Limpia se convirtió en fuente de consulta inevitable ya que la construcción de la Casa Garrahan Chaco tuvo en Jorge Cura a uno de sus principales colaboradores. Su pérdida cayó como un balde de agua helada para el arquitecto Alabe. “Jorge era una persona increíble. Aportó todo el hierro necesario para la obra. No hacían falta notas ni protocolos, solo un llamado o un mensaje y Jorge mandaba lo que necesitábamos. Así fue durante todo este tiempo, confiaba plenamente” señaló aun conmovido.

Su compromiso con la Casa De la Madre y el Niño fue tal que una de las habitaciones para los pequeños pacientes es apadrinada por Jorge Cura y su familia, y lleva el nombre de su querido y recordado hijo, Gonzalo. Pero además Jorge ya se encontraba metido de lleno en la colaboración con el siguiente proyecto de Ciudad Limpia, el centro para la atención de enfermedades raras que planean construir en Barranqueras. Apenas inaugurada la primera parte de la Casa Garrahan, el empresario le dijo a Carlos Alabe: “Contá conmigo, yo voy a estar siempre al lado de estas obras y vamos a hacer este centro” recordó el arquitecto. Y es que su hijo, Gonzalo, falleció de una de estas enfermedades raras.

“Jorge manejaba números tal vez más grandes que el ministro de Economía, pero tenía una sensibilidad por la que dejaba todo para sacarle una sonrisa a los niños con su magia. Se nos murió un pedazo nuestro”, lo despidió.

Maldito tránsito

La muerte de Cura caló fuerte en Alabe no solo por su amistad y colaboración, sino por la forma en que ocurrió: un accidente de tránsito, aunque a veces cueste denominar “accidente” a este tipo de hechos.

“No puedo dejar de expresar mi bronca por lo que pasó y por lo que pasa con el tránsito de Resistencia, en que cualquiera maneja, cualquiera tiene carnet. Nos estamos matando entre todos” dijo indignado quien se convirtió en palabra autorizada en el tema a partir de la lucha que viene encarando hace tantos años. “Por favor, los gobiernos, las autoridades, tienen que dejar de mirar para otro lado, parar un poco con las fiestas, los festivales, el Dakar y todo esto cuando se nos está muriendo tanta gente porque no sabemos manejar”, concluyó.

Notas relacionadas
Te puede interesar