
La adrenalina de las Pymes: volar, paralizarse o pelear
La impresión de tener el corazón en la garganta, el estómago encogido y los pelos de punta es, en general, reactiva al peligro. Es que cuando tenemos miedo, el cuerpo responde de manera automática, ya que el temor es la emoción encargada de mantenernos con vida. Se trata de un poderoso instinto que busca alejarnos del riesgo, desencadenando una serie de actos muchas veces involuntarios.







