
Anómalos del mundo, ¡oíd!
"Un mundo distinto" de José Retik
Todos, sin excepción, tuvimos que hacer frente en algún momento a la frustración de intentar en vano eliminar una mancha en nuestra ropa favorita y, en cambio, ser espectadores con asiento preferencial para ver cómo se expande hasta que cada retícula y pliegue de la tela sobre el que nos posemos cae víctima de la degradación. Un lamparón que crece y se derrama por la mesada, el piso, los mosaicos e infesta lo que toca.
