
Un año que empezó con ilusiones pero que termina con serios problemas en el campo
“No me agarran más... me cansé de ser el conejito de India de las agroexportadoras y de las entidades que nos mienten, nos usan y no nos defienden: no siembro más girasol”, fue la contundente expresión de Diego Zaiser, un agricultor de la zona de Itín, cerca de Hermoso Campo, que no pudo compensar lo invertido en la siembra de girasol con lo que le pagan por tonelada, sumando a ello otro drama que tiene que ver con la naturaleza: el agua acumulada con los más de 500 milímetros caídos en los últimos 30 días.



