Ni eternos ni imprescindibles
¿Quién puede dudar de que los argentinos estamos sumidos en una profunda crisis? Una crisis que es más política que económica, aspectos que se complementan. Crisis que se repiten cada diez o menos años, a partir de aquel derrocamiento de Hipólito Yrigoyen en 1930. Hoy estamos en el apogeo de uno de esos períodos, estamos recurriendo a manotazos de ahogado para ver cómo salimos.





