El Chaco, ¿Puede volver a vestirse de blanco?
Alfredo cuenta a este periodista, que en esas tardes soleadas de febrero en la zona sur de Sáenz Peña, ayudaba a su padre a pesar las bolsas de algodón cosechadas a mano. “75 kilos, 120 esta y 140 esta…”, recuerda haber dicho. Antes que se esconda el sol, se levantaba todo, para al día siguiente, comenzar una nueva jornada “donde los cosecheros eran felices, no había juicios laborales, ganaban con esfuerzo su plata y los fines de Sáenz Peña estaba lleno de gente, de gringos y de criollos, haciendo compras…y todo por el algodón”.