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Giovanni Catalano
Por: Giovanni Catalano
Conocé su historia

Emprender después del dolor: los chicos que se juntaron a cortar pasto

Diego perdió a su madre y quiso dejarlo todo, pero su recuerdo le permitió salir adelante junto a un grupo de amigos.

 

Silvia Lilián Ayala tenía 43 años y padecía cáncer. Debía someterse a una operación, que se vio retrasada por la lentitud en las autorizaciones de su obra social. Tras idas y vueltas, fue intervenida en una cirugía que duró nueve horas, pero la metástasis se había extendido a los pulmones y no resistió. En junio del año pasado dejó a Diego Ayala de 18 años, en la tristeza de no tener más a su madre.

Pasaron los meses y Diego sintió que no podía quedarse estancado. ‘Estuve deprimido y a punto de dejar de estudiar‘, contó a NORTE.

Con su padrastro entonces desempleado y el recuerdo latente de su progenitora, deslizó una idea a un grupo de amigos de toda la vida: los del barrio, los de Villa Saavedra. Es que ninguno conseguía trabajo y la difícil situación económica familiar no los eximía.

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Diego Ayala, Matías Amarilla, Enzo Aguirre y Santiago Verón preparados para otra jornada de trabajo.

"Salgamos a cortar pasto", dijo Diego y llamativamente contó con la aceptación de sus pares. El problema es que no tenían las herramientas. Pero consiguieron desmalezadoras prestadas, algo de nafta para cargarlas, un machete y salieron al barrio a proponer sus servicios. Diego asegura con alegría que están "teniendo mucho trabajo gracias a los vecinos, aunque la lluvias nos hacen suspender. Eso nos perjudica un poco”.

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‘Salgamos a cortar pasto‘, dijo Diego y llamativamente contó con la aceptación de sus pares.

El equipo promedia los 19 años y se conforma por Diego, Nicolás Ayala, Matías Amarilla, Alcides Aguirre, Enzo Aguirre y Santiago Verón, aunque no siempre van todos juntos a cada trabajo.

Hoy, los chicos que en su momento dejaron o suspendieron sus estudios secundarios por algún motivo, tomaron la decisión de terminar y recibirse.

Y es que no es una historia más de quien se la rebusca con alguna changa, sino una situación repetida, en la que cualquier vecino podría sentirse identificado con su relato y las ganas de enfrentarse a la vida.

“NO ME DEJARON SOLO”

Diego dedicó un párrafo a sus amistades. Señaló que en su peor momento “no me dejaron solo y me ayudaron a seguir adelante”.

UN INGRESO MÁS

Sus precios no son excesivos, y lo evalúan de acuerdo a la extensión del área y la dificultad del trabajo. Lo que recaudan se dividen en partes iguales y reservan una parte para recuperar la nafta y la tanza.

“Es un ingreso más para cada uno que sirve para comprarnos nuestras cosas y ayudar en la economía familiar”, sostiene Diego.

CONTACTO

Para quien desee colaborar dándole trabajo a los chicos, que residen en el barrio Villa Saavedra de Resistencia, el número de teléfono celular de Diego es 0362-154296857.

La publicación que se viralizó

Una usuaria de Facebook llamada Lucía Yovanovich subió unas fotos de forma pública donde se ve al grupo de amigos trabajando.

La publicación, con fecha 11 de enero de 2020, viene acompañada del texto: “Ellos son un grupo de amigos que decidieron formar un equipo para ganarse la vida y pagar sus estudios. Cortan pasto, limpian terrenos. La verdad un ejemplo. Son chicos jovenes. Ayudémosle entre todos”.

Rápidamente se viralizó en la red social, a tal punto que ya supera las 3.600 compartidas, con casi 50 comentarios y casi 200 reacciones. Todas las expresiones alaban el emprendimiento de los jóvenes y su empuje en el trabajo.