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Rubén Tonzar
Por: Rubén Tonzar
Francia, Cataluña, Hong Kong, Sudán, Argelia, Puerto Rico, Honduras, Haití, Ecuador, Chile, Irak, Irán

2019, año de rebeliones

El balance anual muestra un tapiz de levantamientos populares en sitios muy diversos, igual que sus motivos inmediatos. El revés de la trama de esta oleada de características planetarias revela razones de fondo comunes a todos.

Combustibles y jubilaciones

En noviembre de 2018 los “Chalecos Amarillos” iniciaban protestas al principio masivas contra la suba de los combustibles. El movimiento fue reduciéndose sin desaparecer en ningún momento, hasta integrarse en noviembre de 2019 a las protestas de los trabajadores contra la reforma jubilatoria lanzada por el gobierno de Emmanuel Macron.

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El aumento de los combustibles fue justificado con el argumento de financiar la “reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”, aunque la mayor parte del costo la pagarían directa o indirectamente las clases populares, no las empresas petroleras ni refinadoras.

La reforma jubilatoria, en tanto, propone “ordenar y reestructurar” el sistema jubilatorio, con la consecuencia anunciada de reducir las pensiones actuales y futuras al tiempo que se aumenta la edad mínima para la jubilación. Un intento similar, cordado con el FMI, había desatado otra rebelión popular en Nicaragua en 2018. Después de 28 muertos y cientos de heridos, el presidente Daniel Ortega accedió a descartarlo totalmente.

COMBUSTIBLES Y WHATSAPP

En octubre de este año, un acuerdo del gobierno de Lenin Moreno con el FMI para que este le prestara u$s 4.000 millones tuvo como uno de sus requisitos básicos la eliminación de los subsidios a los combustibles, que derivaba en aumentos de entre 30% y 50% en dólares. Cuando se intentó ejecutarlo, un levantamiento de protesta masivo comenzó a avanzar sobre Quito desde todos los rincones del país, al punto que el gobierno, que había lanzado a los militares contra los manifestantes, debió huir a Guayaquil por más de dos semanas. Una brutal represión, pero sobre todo la devolución de los subsidios, logró al cabo de un mes que la marea retrocediera. Menos de una semana después, el gobierno del Líbano decretó que se cobraría un impuesto por el uso del sistema de mensajería gratuito Whatsapp. En un país donde los servicios públicos son muy deficientes y caros, que el responsable de tal situación intente cobrar por una de las escasas posibilidades de comunicación (que no ha provisto él sino un tercero) desencadenó la indignación general. Tras más de una semana de protestas continuas, el primer ministro renunció y persiste una profunda inestabilidad política.

30 pesos y 30 AÑOS

Por la misma época, alumnos secundarios de Chile comenzaron a saltar masivamente los controles en las estaciones del subterráneo para rechazar el aumento de la tarifa. La respuesta verbalmente despectiva del gobierno (“Las protestas no tienen sentido, son más bien tontas” y “El aumento es irreversible, no importa lo que hagan”) se combinó con una represión feroz que no se detuvo ante la legalidad: pronto se supo que en el incendio de estaciones y vagones del Metro habían participado agentes uniformados. No obstante, el presidente Sebastián Piñera aumentó la apuesta con la declaración de estado de excepción y volcó el ejército a la calle.

La matanza no detuvo a los manifestantes, por el contrario llevó a contingentes crecientes a las calles, que además transformaron la queja económica en reivindicación política: la demanda de la renuncia del gobierno y una Asamblea Constituyente electa por voto popular y soberana los hace persistir hasta hoy en las protestas. El Parlamento trata de salvar a Piñera con algunas leyes que conceden parcialmente reivindicaciones populares, mientras otras entregan más herramientas represivas al gobierno.

HAITÍ OTRA VEZ

En la castigada Haití el último conflicto comenzó por el desabastecimiento de combustibles, que llevó a una rebelión popular inédita, a pesar de las muchas que ha habido a lo largo de este siglo, desde que en 2004 el ejército de EEUU derrocó a Jean Bertrand Aristide. Muchos parlamentarios huyeron, las calles colapsaron de movilizaciones y barricadas. Agencias de noticias hablaron de 90 muertos y más de cien desaparecidos por la salvaje represión. La ONU dio cuenta de 42 muertos. A pesar de ello, las movilizaciones abarcaron todo Haití y no solo Puerto Príncipe. Huelgas de trabajadores de la salud, textiles y maestros continúan reclamando que se vaya el primer ministro Jovenal Moïse, que en 2016 ganó una cuestionada elección. Las “misiones de paz” de la ONU (entre ellas Minustah, con participación de varios países latinoamericanos) causaron más daños y penurias: abundan denuncias por violaciones sexuales cometidas por las tropas, y hechos de corrupción, por sus jefes.

PUERTO RICO E IRAK

Puerto Rico, devastada por el huracán María en 2017, continuaba en julio de 2019 sin electricidad ni servicios en la mitad de la isla, y con la mayor parte de las viviendas populares y sus infraestructuras sin reconstruir. Con una deuda externa de unos u$s 70 mil millones, un índice de pobreza cercano al 40%, en 2017 se declaró bancarrota. En ese marco, la filtración de un chat de Whatsapp del gobernador Ricardo Roselló y sus colaboradores en el que se burlaban en forma muy vulgar, con muestras de racismo y misoginia, de la población que reclamaba por necesidades elementales, dio lugar a protestas populares crecientes por casi un mes. Además, los diálogos permitían entrever una densa trama de corrupción en torno de los fondos para la reconstrucción. Rosselló tuvo que renunciar y las nuevas autoridades comprometerse a la rápida solución de los reclamos más urgentes, pero la deuda externa, la quiebra y ruina estructural siguen allí.

En Irak “La mayor ola de manifestaciones antigubernamentales en décadas”, según describió el Washington Post, continúa en desarrollo a más de dos meses de su inicio. A principios de este mes renunció el primer ministro Adel Abdul Mahdi, el centro de todas las protestas como símbolo de la corrupción, pero “es solo una gota en un océano de nuestras demandas”, dijo una de las manifestantes. El sistema que gobierna el país, nunca reconstruido tras los estragos de la invasión de EEUU en 2003, apenas amortiguó en algún momento la insoportable miseria, los inexistentes servicios públicos, la desocupación masiva y una pasmosa corrupción. Ahora, ni eso. Pero sí hizo mucho en materia represiva. Varias masacres continuadas desde el 1° de octubre, cuando estalló la rebelión, ha costado la vida de 430 manifestantes y dejado unos 19 mil heridos, según Amnistía Internacional. A pesar de ello, la calle continúa de pie. “Ahora queremos una nueva ley electoral. Y no como la prometida por el presidente Barham Salih”, dicen los manifestantes, al que acusan de pretender maquillar el sistema que los trajo hasta aquí. Irak es el nexo entre la región árabe y no árabe de Medio Oriente, y en ambos lados se suceden los levantamientos populares, por lo que la resolución de este conflicto será trascendental para todos ellos.

IRÁN: COMBUSTIBLES Y CORRUPCIÓN

La decisión del gobierno de retirar parte de los fuertes subsidios a los combustibles detonó la tercera ola de protestas en Irán en solo un año. Hubo incendios de bancos y piquetes y abandono de autos para bloquear autopistas como modo de protesta. Un hecho notable fue que, a diferencia de las anteriores, las movilizaciones se iniciaron en las zonas más carentes del interior y solo después contagiaron a las principales ciudades. Es que en un país fuertemente centralizado, el combustible afecta decisivamente todos los precios que pagan los del interior. Además, todos saben que la suba incidirá en la inflación, que es de casi 40% anual.

Al igual que muchos de sus pares de otros países, el gobierno iraní lanzó las fuerzas represivas a disparar a quemarropa contra los manifestantes. Humans Right Watch reportó 106 muertos en 21 ciudades y más de mil detenidos. No se conoce otra respuesta. La economía está muy afectada por las sanciones aplicadas por EEUU contra los bancos que hagan transacciones con Irán, ahogada por las dificultades para importar productos básicos y medicinas, mientras las exportaciones de petróleo se redujeron 80%. El gobierno estima que el PBI caerá 9% este año.

En tal contexto, las autoridades atribuyen la revuelta a “una conspiración extranjera”, lo mismo que han dicho en sus respectivos países desde Maduro hasta Piñera, desde Áñez hasta Duque, igual que Xi Jing Ping respecto de Hong Kong. Pero el empobrecimiento de la población contrasta con la opulencia de los clérigos de la jerarquía teocrática o los generales de la Guardia Revolucionaria. En una región devastada por la guerra y amenazada por EEUU, el levantamiento de la población asalariada reclama una reorganización política y económica integral para superar carencias históricas.

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El desastre de Brumadinho, en Minas Gerais, donde se rompió un depósito de desechos minerales, arrasó un pueblo entero y contaminó kilómetros de río. Las explotaciones megamineras son una amenaza para las personas y la naturaleza en toda América latina.

BOLIVIA: ELECCIONES Y GOLPE

Está muy fresco en la memoria el último mes y medio transcurrido en Bolivia, donde la presunta manipulación irregular de los cómputos de la elección del 20 de octubre en beneficio del oficialista MAS desató la protesta de una parte considerable de la población, entre ellos trabajadores de la salud y docentes. La represión ordenada por el gobierno de Evo Morales fue neutralizada en los primeros días por activistas policiales que lograron llevar a la policía al acuartelamiento, y el control de las calles comenzó a quedar en manos de “fuerzas cívicas” que no eran próximas al candidato centrista Carlos Mesa (el perjudicado por la presunta manipulación de votos), sino a sectores de derecha radical que se proponían derrocar al gobierno. Los líderes reconocibles de esta fracción eran Luis Camacho, presidente del comité cívico de Santa Cruz, y Marco Pumari, del comité cívico de Potosí. A mediados de noviembre un informe preliminar de la OEA sobre los comicios dio cuenta de “manipulación y parcialidad” (el definitivo recién se conoció la semana pasada y no dictamina fraude en los comicios), por lo que sugirió realizar nuevamente las elecciones, lo que de inmediato fue aceptado por el gobierno de Morales. Pero la presión de la derecha se tradujo en nuevos disturbios en la calle y tensiones al interior del Ejército, que “recomendó” al presidente Morales que renunciara.

Con sorprendente celeridad, tanto él como su vice Álvaro García Linera, así como la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, ambos oficialistas, presentaron sus dimisiones. La Constitución determina en su artículo 169 que la Asamblea Legislativa debía considerar las renuncias y, de aceptarlas, convocar nuevas elecciones en 90 días.

El veloz derrumbe político y anímico del partido de gobierno, sin embargo, habilitó el golpe de mano de las fuerzas extremistas: sin reunir la Asamblea Legislativa, sin que fueran oficialmente aceptadas las renuncias, y sin que fuera votada como presidente provisional, colocaron en el poder a Jeanine Áñez, vicepresidenta segunda del Senado, elegida por el Movimiento Demócrata Social del departamento de Beni, partido que reunió el 4% de los votos a nivel nacional. El día de su (auto)proclamación, salió a saludar a sus partidarios desde el balcón de la casa de gobierno, acompañada por Camacho y Pumari, entre otros personajes.

El nuevo gobierno inició una represión sistemática y selectiva en las regiones donde partidarios de Morales intentaban resistir, causando un número de muertos indeterminado. Sólo en las localidades de Sakaba y Senkata, la Comisión Interamericana recogió denuncias por 18 asesinatos. Al mismo tiempo, el gobierno interino aceptó reunir al parlamento, donde obtuvo del MAS (la mayoría) la conformidad para que Áñez conduzca el proceso electoral, del que no podrá participar Evo Morales, a realizarse en el primer cuatrimestre del año próximo.

Y LOS DEMAS

Ningún anuario alcanzaría para describir en detalle la aceleración de los acontecimientos en el año que se acaba. Si todo lo resumido hasta ahora fuera poco, mucho más habría que contar sobre las extraordinarias luchas de los ciudadanos de Hong Kong y Cataluña para defender y conquistar las libertades democráticas que tienen o aspiran a tener. El resultado de las recientes elecciones en el Reino Unido, que sellaron la aplastante victoria del principal promotor del Brexit, también mostraron el ascenso (proporcionalmente equivalente) del Partido Nacionalista Escocés (SNP), que ante la posible ruptura del Reino con la Unión Europea, reclama su derecho a un nuevo referéndum de independencia para Escocia. En ese país, así como en Irlanda del Norte, fueron mayoritarios en 2016 y lo son ahora los que se oponen a la salida del bloque continental.

Y no se puede cerrar el balance anual sin mencionar los graves vaivenes que para el comercio y la estabilidad del planeta implican las fallidas negociaciones de EEUU con China. A las enormes dificultades lógicas para cerrar negocios de esta trascendencia, hay que sumar el carácter casquivano del principal implicado, el presidente estadounidense Donald Trump. Su inestable criterio por momentos parece el de una mente nublada, por momentos una astuta táctica política. De todos modos, el 12 de diciembre ambos firmaron un preacuerdo que permitiría evitar una nueva imposición de aranceles este mes, y probablemente algún incremento del comercio bilateral. Sobre este fondo d esechable y provisional, que amenaza con más daños que soluciones, han sucedido y sucederán las rebeliones populares que buscando lo más urgente quizá terminen llegando a lo necesario.