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Los problemas que puede traer el estrés continuo

Cuando la situación de nerviosismo o displacer se extiende en el tiempo puede ocasionar disestrés, que repercute directamente en el aparato cardiovascular e incluso en la vida social

Los especialistas entienden el estrés como la respuesta normal del organismo ante la evaluación amenazante y negativa -conciente o inconsciente- de una determinada situación. Es decir, es un mecanismo de defensa que aparece cuando se registra un desequilibrio en el cuerpo.

En los casos en que este estado permanece en el tiempo sin encontrar una solución, se produce disestrés, cuyas características pueden provocar distintas enfermedades o empeorar las ya existentes.

El principal afectado por esta situación es el sistema cardiovascular. Durante el disestrés se segregan sustancias como las catecolaminas y el cortisol. Éstas pueden conducir a la ateroesclerosis e hipertensión arterial, además de provocar enfermedades metabólicas como la diabetes, las dislipidemias o los trastornos de los lípidos, o enfermedades autoinmunes con impacto, como por ejemplo a nivel tiroideo, todas ellas también de influencia negativa para el aparato cardiovascular.

Es por ello que los especialistas alientan a reconocer los signos y síntomas del disestrés para que su influencia sobre el organismo sea la menor posible.

María Cristina La Bruna, médica coordinadora de Psicopatología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), explicó que "como consecuencia del disestrés se manifiestan cambios en las conductas de la alimentación. Los trastornos van desde un mayor consumo hasta un cambio en la calidad de los alimentos que se ingieren", situación que es riesgosa porque "la incorporación de grasas e hidratos de carbonos y el aumento en la ingesta de alcohol conducen a un incremento en la secreción de catecolaminas, las que también afectan el aparato cardiovascular".

Por otra parte, la doctora señaló que el disestrés despierta, en muchos casos, el hábito de fumar o incrementa el número de cigarrillos en los adictos al tabaco. "Quienes padecen disestrés se sienten angustiados y a veces quieren calmar su malestar a través del cigarrillo. Pero lamentablemente lo que logran es segregar una mayor cantidad de catecolaminas y, como consecuencia, aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el LDL (colesterol malo) y los triglicéridos y disminuir el HDL (colesterol bueno)", manifestó.

Además, esta patología genera cambios de conducta, lo que repercute claramente en la buena convivencia en la vida familiar, laboral y social. Es por ello que los especialistas recomiendan la consulta con un equipo interdisciplinario de cardiología y psicología.

FUENTE: Infobae