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En lo que va del año la carne aumentó un 40 por ciento

El ganado en pie tuvo un incremento importante que se trasladó a las bateas. El pollo no se quedó atrás y acompañó la suba. Estiman una baja en el consumo.

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Con la última suba algunos cortes superan los 300 pesos por kilo. Aumentó el consumo de menudencias y productos de menor calidad.

En esta escalada de precios que golpea al bolsillo del asalariado y sectores de escasos recursos, entre los productos de la canasta básica que más se incrementaron figuran la carne roja y el pollo, que tuvieron subas significativas que llevaron a restricciones o cambio de hábitos en el consumo.

NORTE dialogó con dirigentes, empresarios de la carne y recorrió carnicerías para conocer las razones del aumento que en promedio coinciden en que ronda el 40 por ciento para lo que va del año.

Tuvo un incremento pronunciado lo que es el kilo vivo, pero no es menos cierto que durante dos años el precio, que lo establece el mercado, no se modificaba y las subas que se veían eran más pequeñas actualizaciones que hacían las carnicerías por subas de los costos‘, indicó el presidente de la Sociedad Rural, Enrique Santos, que estimó que el ganado en pie se vende a un valor 50% más elevado de lo que se hacía a fin de 2018.

El dirigente se refirió también a que la de la carne es una cadena de varios eslabones en las que todas tributan consideraciones que luego se reflejan en el precio final. ‘Del productor va a la abastecedora, luego al frigorífico y del frigorífico a la carnicería y todos abonamos Ingresos Brutos, si vas sumando la alícuota que abona cada uno se llega a una incidencia importante‘, explicó.

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Sin que medien más razones que la de “no quedar atrás” de la carne, el pollo aumentó su precio no menos de 30 por ciento.

Santos señaló que el caso del ganadero es distinto a otros de los actores que intervienen en el proceso ya que no tiene capacidad de trasladar la suba de costos ante la escasa o nula incidencia en el precio de venta, como sí puede darse con carnicerías o frigoríficos.

FEEDLOT

De un tiempo a esta parte las carnes que se comercializan en el Gran Resistencia son productos de animales alimentados con lo que se conoce como feedlot, distinto de lo que se predominaba antaño con el engorde tradicional del vacuno en el campo.

Son precios y costos diferentes, un ternero alimentado con feedlot tenés que tenerlo encerrado entre 60 y 70 días distinto de lo que ocurre con los novillos, y el alimento en octubre y noviembre pasó de 5000 a 10.000 pesos la tonelada‘, detalló Fernando Abelenda, propietario de dos carnicerías céntricas.

El pequeño empresario señaló que la suba de estos costos más la de las tarifas y el aumento general de precios llevó a muchos establecimientos dedicados al engorde a corral a cerrar sus puertas, lo que en el inicio de 2019 se tradujo en una escasez de oferta que empujó el precio final.

A sabiendas de la crisis que existe por pérdida de poder adquisitivo, Abelenda indicó que era imposible para el carnicero continuar absorbiendo los aumentos, lo que llevó a trasladarlos al precio final.

‘Desde el 27 de diciembre que empezó a subir la carne, por regla, generalmente aumenta en las Fiestas y esta vez se dio en la última semana del año y hubo períodos en los que el incremento era hasta dos veces por semana‘, comentó.

Para lo que se viene, aventuró que podría darse un descenso de entre el 5 y el 10 por ciento en el precio final atento a que se nivelaron la oferta y la demanda y la innegable baja en el consumo. Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) recopila datos de febrero de este año que indican que la suba interanual fue del 68 por ciento, y en el desagregado los cortes que más se incrementaron respecto de febrero de 2018 son el lomo, la molida en su versión ‘especial‘, la nalga y el cuadril.

MENUDENCIAS

A su turno, Luis Sotelo de la cooperativa Unidos coincidió en el análisis de que como cada fin e inicio de año, el precio de la carne aumenta aunque sostuvo que los porcentajes sorprendieron a propios y extraños. ‘La gente lleva menudencias, el dinero no les rinde, nosotros antes vendíamos el hígado a un precio simbólico para no tirarlo y hoy tiene una salida importante‘, reconoció.

Finalmente, expresó que la carne es un producto que no puede mantenerse mucho tiempo en stock y que si bien su costo se incrementó se apela a ofertas para venderlo en los cortes más tradicionales. ‘El fin de semana mediante redes sociales promocionamos el kilo de costilla de ternera a 150 pesos, y la respuesta fue contundente porque vendimos muy bien‘, concluyó.