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Recuperar los suelos tras los excesos hídricos podría llevar hasta tres años

Profesional del INTA plantea que los productores tienen que actuar de inmediato y deberán fertilizar sí o sí. Como alternativa, aconseja con siembra directa implantar cobertura y con pastura de inverno.

CHARATA (Agencia) - El exceso de precipitaciones tendrá sus efectos a largo plazo y pensar el impacto en uno de los recursos vitales como es el suelo será clave para el productor. El accionar no deberá demorarse para evitar males mayores. La ingeniera Verónica Sauer, de la EEA del INTA Las Breñas, brinda algunas claves. 

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La permanencia del agua en los lotes, irá marcando algunos problemas con la condición de equilibrio de los suelos que el productor no deberá descuidar.

Mientras el agua baja en algunos sectores, que han tenido más de un metro, el productor no se ha quedado quieto. El “me sale más caro dejar el agua que actuar”, va teniendo un por qué, si se piensa que el recurso primero, el lienzo que es el suelo, comenzará a mostrar las consecuencia del exceso hídrico con el tiempo. “La problemática que trae el exceso de precipitaciones va a impactar, de hecho en las condiciones de suelo. En corto plazo, que además estamos transitando este exceso, va a demorar que se reduzca, ya que no tenemos las elevadas temperaturas, o el viento que tenemos en otras estaciones del año. Sacar el agua de los lotes se va a complicar un poco más, es decir vamos a tener más tiempo el agua en los lotes”, explicó Sauer.

Así agrega: “Podemos actuar, y de hecho tenemos que hacerlo, ya que se deterioran muchísimos las propiedades físicas químicas y biológicas del suelo, y todas hacen a un buen funcionamiento, un funcionamiento equilibrado”.

Acumulación de agua

Sauer planteó que las acumulaciones de agua, desde octubre de 2018, hasta enero del 2019, son de más de 600 milímetros, y además continúan las lluvias, por lo que mantener el suelo anegado provoca falta de oxígeno en el suelo, y muere todo lo que vive en él. “A nivel físico, se lavan los nutrientes, por ejemplo el nitrógeno, bajo la forma de nitrato que es lo que la planta toma, se pierde. Hay otros nutrientes que van a comenzar a manifestarse deficitario, por lo cual tenemos que pensar en fertilizar, si queremos lograr buenas producción de cultivos”.

¿Qué hacer para seguir evitando pérdidas?

En cuanto a las recomendaciones para afrontar esta situación, Sauer es clara: “El productor deberá intentar de poner cultivos, en las áreas que el agua vaya desocupando, porque el exceso también ahoga las raíces, por lo que hay que hacer, es cubrir el suelo”.

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Implantar cultivos en los sectores que el agua va dejando será clave para no perder la vida en los suelos.

La ingeniera destacó que si el suelo está descubierto comenzará a aflorar las sales. “Hay ascenso de napas. Sin ir más lejos, en la medición de semanas atrás, están a 1.70 metros, y eso empieza a tener influencia en el cultivo, y genera esa ascensión de sales. Esas compiten directamente con el cultivo. Además, provocará cambios en el PH”.

En cuanto a los consejos puntuales, Sauer indicó: “Una alternativa, con siembra directa es intentar implantar cobertura, en el caso de los sistemas netamente agrícola, y los que hacen sistemas mixtos, podrían entrar con una pastura de inverno, que es una buena alternativa, ya que se adaptan bien al sistema de siembra directa. Hay que tener mucho cuidado y hacer un buen manejo, porque no puedo permitirme alta carga (animal por hectáreas), para evitar compactaciones”.

Mucho tiempo

En cuanto a tiempo, la ingeniera puntualizó que “recuperarse de estas situaciones puede llevar hasta tres años”. Además, hay que tener en cuenta, la antigüedad de nuestros suelos, que “será también un factor complejo, porque tenemos suelos de hasta 80 años de agricultura, que se ha movido mucho, lo que agrava la situación, porque son más inestable, a diferencia de los suelos de monte”.

“Esto hace que el deterioro o los cambios sean más bruscos, lo que hará que cueste mucho más recuperarlos. Por lo cual deberán fertilizar sí o sí, e incorporar mayor frecuencia de cultivos que aporten gran volumen de rastrojo, para proteger el suelo, e incrementar la materia orgánica. En este sentido hay que incorporar mayor cantidad de gramíneas, porque son las que más rastrojo dejan y permiten mejorar los niveles de materia orgánica”, concluyó.