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Dramático panorama industrial en el país

Según los datos relevados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la industria manufacturera finalizó el año pasado con un dramático desplome del 5 por ciento que, como era de esperar, se tradujo en una menor actividad y un aumento del desempleo.

De esta manera, comienzan a verse los peores resultados de tres años de políticas de contracción económica de la administración Macri. De acuerdo con los datos que brinda del Indec, la fuerte caída del sector industrial argentino en este período es inédita: no se veía algo similar desde los años 2001 y 2002, cuando una fenomenal crisis golpeó con dureza los cimientos de la economía del país.

Los datos que se conocen ahora corresponden al denominado índice de producción industrial manufacturero que revela, además, que en diciembre pasado la industria tuvo un retroceso de casi un 14 por ciento, agudizando así la recesión que atraviesan éste y otros sectores claves del entramado productivo.

Lo peor es que desde el gobierno nacional no surge, hasta ahora, ninguna señal que permita pensar que este difícil escenario podría cambiar en 2019, pese a que desde la oposición se viene señalando que la actividad industrial ya acumula casi ocho meses de peligroso retroceso. Desde que se aplicó una fuerte devaluación de la moneda, la industria ha sido una de las víctimas de la contracción económica general que experimenta la economía.

Distintos analistas coinciden en señalar que, pese a todo, hasta mitad del año pasado el sector industrial venía creciendo a un ritmo del 0,8 por ciento interanual, pero luego de la corrida cambiaria se cayó un 10,3 por ciento.

Si se observan con detalle los datos del índice de producción industrial manufacturero se tiene que de los 16 rubros relevados, solo tres cerraron 2018 con un mayor volumen de producción comparado al año anterior: las Industrias metálicas básicas (3 por ciento), el rubro “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes” (2,8 por ciento) y “Productos minerales no metálicos” (0,2 por ciento).

El resto mostró indicadores más que preocupantes: “Otros equipos de transporte” (-24,1 por ciento), “Maquinaria y equipos” (-18,4 por ciento), “Otros equipos, aparatos e instrumentos” (-18,3 por ciento), “Muebles y colchones” (-12,6 por ciento), “Productos textiles” (-10,7 por ciento) y “Productos de caucho y plástico” (-10,1 por ciento).

Una mención aparte merece el duro golpe que sufre el sector textil que, según el Indec, registró una baja en diciembre del 36,3 por ciento. Esta situación se explicaría, en gran medida, por la drástica caída del 45,1 por ciento que hubo en hilados de algodón. Pero eso no es todo.

El sector textil es uno de los más castigados por las políticas que impulsa la Casa Rosada desde 2015, y así se tiene que al cabo de tres años que lleva la gestión Cambiemos, hoy apenas tres de cada diez empresarios textiles logra sostener en pie su empresa y sólo dos de cada diez obtienen algún margen positivo con el desarrollo de la actividad, según reveló el presidente de la Fundación ProTeJer, Yeal Kim, en el encuentro anual de la industria -ProTextil 2018- que se realizó en diciembre pasado en la ciudad de Buenos Aires.

En rigor, el difícil momento que atraviesa la industria en general, y el sector textil en particular, no debiera sorprender a nadie. Preocupar sí, por supuesto. Pero no se puede alegar que no se había advertido oportunamente sobre las consecuencias de aplicar un plan de ajuste de esta magnitud en la Argentina, con aumentos de tarifas, devaluación, caída de salarios, achicamiento del mercado interno y apertura indiscriminada de las importaciones.

Sobre este último punto, el propio Indec reconoce en su último informe que 2018 cerró con importaciones de ropa por un total de 509,6 millones de dólares, cifra que representa un récord histórico en el país y que explica en buena medida la crisis de las empresas textiles, que figuran entre las más golpeadas por la recesión.

El panorama para este año, lamentablemente, no es mejor. La mayoría de los empresarios creen que la recesión continuará en los próximos meses, con todo lo que eso significa para la mayoría de los argentinos.

Ante este dramático escenario, es necesario que se corrija el rumbo de la economía nacional y se pongan en marcha políticas públicas que eviten un mayor daño al tejido social y productivo, como es el que se genera cada vez que se produce el cierre de empresas y la destrucción de puestos de trabajo.