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Medio Oriente no puede seguir siendo un campo de batalla

“Medio Oriente debe convertirse en una tierra de paz, no puede seguir siendo un campo de batalla. La guerra, hija del poder y la miseria, ceda el puesto a la paz, hija del derecho y de la justicia, y que también nuestros hermanos cristianos sean reconocidos como ciudadanos con plenos e iguales derechos”, expresó el papa Francisco al recibir a los miembros de la Comisión Conjunta Internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales.

El Encuentro con el Santo Padre con los miembros de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, se celebra todos los años y que cada dos años se reúne en Roma, y este año centraron su reflexión sobre el sacramento del matrimonio.

Francisco destacó en su discurso, que “muchos de ustedes pertenecen a Iglesias de Medio Oriente sometidas de forma terrible a la prueba de la guerra, de la violencia y la persecución”.

“Deseo asegurar dijo el Papa- a todos los fieles en Medio Oriente mi cercanía, mi pensamiento constante y mi oración para que esas tierras, únicas en el plan salvífico de Dios, después de la larga noche de los conflictos puedan vislumbrar un amanecer de paz”.

“Medio Oriente debe convertirse en una tierra de paz, no puede seguir siendo un campo de batalla. La guerra, hija del poder y la miseria, ceda el puesto a la paz, hija del derecho y de la justicia, y que también nuestros hermanos cristianos sean reconocidos como ciudadanos con plenos e iguales derechos”, expresó Francisco.

El papa Francisco inicio ayer un viaje a Emiratos rabes Unidos, el primero de la historia de un pontífice a la península arábiga, y en el que aspira a estrechar vínculos con el islam. Esta visita “no podía ser más oportuna”, dijo a la AFP monseñor Paul Hinder, obispo de la vicaría apostólica de Arabia del sur, que incluye Emiratos rabes Unidos, Omán y Yemen.

Francisco llegó a Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, para una estancia hasta el martes en la que participará en un encuentro interconfesional y se reunirá con el gran imán sunita de Al Azhar, el jeque Ahmed al Tayeb, al que ya visitó en Egipto en 2017.

Para Francisco, la organización de este encuentro interreligioso refleja ‘la valentía y la voluntad de afirmar que la fe en Dios une y no divide, acerca, pese a las diferencias, aleja de la hostilidad y la aversión‘

 Partidario del diálogo con otras confesiones cristianas y otras religiones y de las las visitas de ‘periferia‘, el pontífice argentino ya ha viajado varias veces a países musulmanes: a Oriente Medio y Turquía en 2014, Azerbaiyán en 2016 y Egipto en 2017.

El príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, alabó a su invitado como ‘un hombre de paz y de amor‘, expresando su esperanza de que ‘las generaciones venideras prosperen en la paz y la seguridad‘.

En el último día de su visita, mañana, el papa Francisco oficiará una misa en la que participarán más de 130.000 personas, convirtiéndose en el acto más multitudinario jamás vivido por el país, según los medios locales.

Los católicos que asistían a una misa al aire libre el miércoles en Dubái hicieron cola durante horas en la iglesia católica de Saint Mary para conseguir entradas para esa gran misa en el estadio Zayed Sports City de Abu Dabi.

Las parroquias de todo el país recibieron un paquete de entradas, 41.000 en el caso de la de Saint Mary, según el sacerdote Lennie Connully. “Tratamos de contentar a todo el mundo porque podría haber entradas adicionales en otras parroquias”, explicó.

El papa argentino, que se convirtió en 2013 en el primero latinoamericano de la historia, es descrito a menudo como “el papa del pueblo”.