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Hipólito Ruiz
Por: Hipólito Ruiz

Un año que empezó con ilusiones pero que termina con serios problemas en el campo

“No me agarran más... me cansé de ser el conejito de India de las agroexportadoras y de las entidades que nos mienten, nos usan y no nos defienden: no siembro más girasol”, fue la contundente expresión de Diego Zaiser, un agricultor de la zona de Itín, cerca de Hermoso Campo, que no pudo compensar lo invertido en la siembra de girasol con lo que le pagan por tonelada, sumando a ello otro drama que tiene que ver con la naturaleza: el agua acumulada con los más de 500 milímetros caídos en los últimos 30 días.

Lo que sucedió con el precio del girasol, que por esas cosas de gringos optimistas, los agricultores chaqueños pensaron que tendrían una paga de 300 dólares por tonelada, les pagaran solo 217. 

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Y aunque miembros de entidades y reconocidos industriales hayan salido a desmentir que estos precios no son reales, acusando de que sea mentira lo dicho por los productores, no hubo un brindis por el girasol en la Nochebuena chaqueña, como ocurría años atrás.

Retenciones: ¿copiando el modelo K?

Lo que el presidente Mauricio Macri criticó durante el gobierno del kirchnerismo, y que prometió en campaña y lo ejecutó durante los primeros años, en cuanto a eliminar gradualmente las retenciones a las exportaciones agrícolas, lo tuvo que usar so pretexto de que “solidariamente” es un aporte del campo a los delicados momentos que vive el país.

Hace tres años, los Derechos de Exportación -DEX- tenían una alícuota del 35% para la soja, 23% para el trigo y 20% para el maíz. Antes de las medidas anunciadas por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, los cereales tenían 0% y la soja el 25,5% con un esquema de reducción gradual. Con la nueva alícuota, la cual algunos referentes del sector han calificado de retenciones móviles, considerando un dólar de entre $37 y $40, las retenciones para los cereales serían aproximadamente del 10%. En tanto, para el caso de la soja al considerar que se redujo al 18%, si se le suma el nuevo adicional rondaría entre el 28% y el 29%.

Pasando en claro, según analistas de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), se calculó que sobre las exportaciones del 2017 que significaron US$ 58.384 millones la aplicación del nuevo esquema en base a un dólar de $38, la recaudación por estos DEX sería en total de US$ 8.249.000 millones.

De este monto, explican que “el campo aporta US$ 6.503.000 millones, es decir, el 78,8% de la recaudación evaluada sobre todas las exportaciones del año pasado, y dentro de esos US$ 6.503.000 millones, el complejo granos aportaría el 85%, carnes y leche el 4%, el agregado de economías regionales el 6%, pesca 3% y el resto de los alimentos y bebidas 2%”.

Sin Ley de Semillas

Otro año más que paso y no se pudo abordar el proyecto de la nueva ley de semilla. En razón de verdad, faltó más debate, pero no es menos cierto que las entidades del campo y de instituciones vinculadas a la producción dejaron pasar el tiempo dándole poco interés al tema.

Recién en los últimos días se apuraron todos. Pero no alcanzó. Las entidades como FAA, Coninagro e inclusive la Sociedad Rural Argentina pretenden es poner claridad en cuanto a quiénes son los que pueden tener acceso al uso propio de la semilla sin pagar regalías y cuál sería el techo de hectáreas permitidas.

Las siete filiales chaqueñas de FAA se oponen rotundamente a esto y los semilleros consideran que es hora de pagar por la tecnología que usan los productores en la siembra de sus campos. “La ley tendría que ser más inclusiva, más o menos hasta las 400 hectáreas”, dicen el ministro de la Producción de Chaco, Marcelo Repetto, y el subsecretario de Agricultura Jorge García, al referirse a algunos aspectos del proyecto de ley de reforma de la Ley de Semillas.

Hay distintos enfoques y es necesario establecer que no se logró con anterioridad a esta fecha un debate profundo, sectorizado, porque cada cultivo, como es el caso del algodón, juega roles diferentes a la semilla para otros cultivos. Así, cada segmento necesita una discusión de ideas y los señores legisladores ni tampoco el gobierno nacional deben priorizar el valor de la semilla y no que este proyecto sea la moneda de cambio en términos políticos, de cara a un 2019 plenamente electoral.

A la par, es interesante determinar la representatividad real de algunas entidades que estuvieron o están vinculadas al campo, para que el productor pueda tener participación a través de sus representantes genuinos en un tema que va más allá del 2019 donde vuelven a elegirse presidente, gobernadores y legisladores.

El tren que se pasa

No hay mejor discurso para la dirigencia política, cuando se dirigen al campo, que hablar del transporte. Y suena (o sonaba) como música a los oídos escuchar hablar del ferrocarril. Y que con su recuperación, el productor iba a comenzar rentabilidad porque si hay algo que le quita rentabilidad al hombre de campo de Chaco y de esta región del país, es estar lejos de los puertos.

Es todo un drama lo del transporte, dado que las ganancias se acortan y con los cada vez más altos costos de producción, sumando la fuerte presión impositiva que el propio Estado le impone, obliga a hacer “números finitos” al productor.

Entonces, ¿no será hora de explicar si al pequeño y mediano productor de la región le sirve, así como se lo ha planteado, el ferrocarril de cargas en el ramal C-12, que viene de Salta hasta Avia Terai, y de allí a sur, a Tostado, camino a los puertos de Rosario?.

El tema del ferrocarril merece un toque de atención: ha sido una buena señal del gobierno nacional de potenciar ramales, como el que mencionamos, porque son obras de integración, de eso no quedan dudas. Pero sí quedan dudas respecto a la utilidad que se le da a este ramal, ubicado estratégicamente y que por el momento-hay que decirlo- solo le sirve para los grandes acopios y empresas de gran capacidad.

Prueba de que el tren de cargas es utilizado solo por las grandes empresas cerealeras, es la construcción de desvíos ferroviarios entre Avia Terai y Pampa del Infierno.

Los productores chaqueños, como es el caso del documento hecho por las siete filiales de Federación Agraria Argentina, sostienen que el ferrocarril “no es para el productor pequeño y mediano sino para las empresas de cereales o exportadores... así nomás es. Ningún productor asociado a FAA, en reuniones que se hicieron en las distintas localidades recibió beneficio del tren, así de claro”, dijo el dirigente agrario Javier Druzianich.

No caer en la grieta

“Ya casi no se puede escuchar la radio ni la televisión... no hay casi nadie en el medio, todos se paran a favor o en contra de Cristina y de Macri”, le dijo a este periodista, muy enojado, un veterano productor agropecuario de la zona de Corzuela.

Y tiene razón. Pero lo que genera aún más preocupación es que “la grieta” de la cual muchos hablaron y volverán a hablar con mayor insistencia -de cara a un año electoral- genera divisionismos al que el campo no está acostumbrado.

Hemos visto fuertes discusiones en grupos de amigos de whatsapp, por ejemplo, y otros que hasta cuentan que perdieron clientes por dejar que la política partidaria mande más que el fin que tiene el sector productivo que es producir y que sus productos tengan rentabilidad.

El campo no debe dejar influenciarse por periodistas ni analistas que arengan, de un lado y de otro, a crear más divisiones de las que ya tenemos los argentinos. El campo, por lo contrario, debe seguir unido, más allá de las organizaciones gremiales, y defender lo que hace y en segundo lugar pedir a los gobiernos de turno la aplicación de políticas que ayuden al sector a ser más competitivos.

Aumento del stock ganadero

Hay un dato importante en la región que tiene que ver con los remates de hacienda que se vienen realizando tanto en el Chaco como Corrientes y Formosa. Buena genética, buena calidad y muchas expectativas, lo cual no hace más que exponer el potencial de la ganadería argentina.

En tal sentido, un reciente informe oficial habla de esto y señala que con un total de 54.816.050 de animales al 31 de marzo de 2018, el stock ganadero bovino muestra una recomposición del 2,7% con respecto al mismo periodo del año pasado, de modo que las actuales existencias bovinas son las mayores de la última década, cuando se había alcanzado un total de más de 48 millones de animales, según los datos que publica anualmente el Senasa desde el año 2008, informa el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

De acuerdo con la información registrada en el Sistema Integrado de Gestión para la Sanidad Animal (SIGSA) del Senasa, el total de bovinos en la República Argentina al 31 de marzo de 2018 muestra una recomposición de algo más de 1,4 millones de cabezas respecto de las existencias en la misma fecha de 2017.