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Abarth el fabricante de velocidad

Su nombre es sinónimo de velocidad pero su historia poco conocida.

En todo el mundo, especialmente entre los usuarios de la marca Fiat el nombre Abarth remite a una amplia gama de accesorios para competición. Abarth es una de esas empresas que ni bien nació tuvo éxito. 

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El Abarth 750 carrozado por Zagato. Hubo numerosos Abarth de competición que hoy se cotizan en valores de seis cifras en Dólares.

La empresa la fundó Karl Albert Abarth un austríaco nacido en 1908 con un talento innato para la mecánica que lograba velocidad en cada vehículo que tocaba. Apenas con dieciséis años se trasladó a Italia para trabajar como aprendiz en Castagna, diseñador de chasis de motocicletas.

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Carlo Abarth el fabricante de velocidad que ganó fama y gloria combinando los desarrollos deportivos con la venta al público.

Karl quería ser piloto de competición y en 1927 comenzó como piloto de pruebas de las motos y la oportunidad le llegó al tener que sustituir en una carrera al piloto oficial de la marca. Durante la preparación para la competición, consiguió mejorar el tiempo en la vuelta rápida por dos veces consecutivas cortando y modelando el caño de escape, pero el día de la carrera una misteriosa falla mecánica lo obligó a abandonar. Karl sospechó de sabotaje y dejó la compañía para comenzar la aventura en solitario.

Su primera victoria llegó en Salzburgo en 1928 corriendo una moto de segunda mano y a la que había realizado mejoras, demostrando que el dueño de la velocidad era él. Un año después construyó su primera motocicleta, el que fuera su primer vehículo con el nombre de Abarth y con 25 años ya era campeón de Europa en cinco ocasiones. 

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La vida de Abarth tuvo un giro dramático cuando dos accidentes lo alejaron de las pistas y lo hicieron no apto para las filas del ejército alemán y así permaneció trabajando de mecánico hasta 1945.

Cisitalia 360

Después de la guerra Abarth volvió Italia nacionalizándose y cambiando su nombre al de “Carlo” logrando que la fábrica Porsche lo contratara como mecánico representante de la marca logrando convencer al mismísimo Ferdinand Porsche y su amigo y piloto Tazio Nuvolari para crear el equipo Cisitalia, la financiación para esta nueva empresa vino de la mano de Piero Dusio, presidente de la Juventus. 

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El Cisitalia 360 de doble turbo y doble tracción. Una proeza de ingeniería en un tamaño tan chico.

El nuevo auto era un diseño de Porsche con 4 ruedas motrices y motor sobrealimentado de 1.493 cc. y 300 CV bautizado como Cisitalia 360. En 1949 Carlo Abarth, junto con el piloto Guido Scagliarini crearon la compañía Abarth &Co, para la que diseñaron un logotipo claramente vinculado al mundo de la competición, con los característicos colores rojo y amarillo y un escorpión en el centro que no representa otra cosa que el signo zodiacal de Carlo Abarth.

Los famosos escapes

Abarth tuvo la intuición de unir a la actividad de las carreras con la atención al público y comenzó a fabricar sus famosos kits para vehículos de serie. Elementos destacados de los kits fueron los silenciadores llamados “vejigas”  que, con el correr de los años, se transformarían en un verdadero icono del "estilo Abarth".

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Uno de los primeros escapes de Abarth para el motor del escarabajo Volkswagen. Su simpleza encerraba años de desarrollo y maravillaba a los clientes que percibían el cambio de potencia de sus motores al instante.

Gracias a la experiencia acumulada en los años anteriores con las motos, las “vejigas” Abarth se convirtieron en un producto tecnológicamente de vanguardia a los que se les sumó el desarrollo de múltiples de escapes y de admisión. Los primeros prototipos de aquellas “vejigas” tenían un tubo central de sección constante y pasajes laterales en lana de vidrio y eliminación de todos los diafragmas para contener al máximo la compresión de los gases. Un sistema simple pero innovador, que dio a sus productos una clara ventaja en las prestaciones y un inconfundible ruido sordo y pleno.

En pocos años Abarth & Co. alcanza niveles globales: en 1962 fabricaron 257.000 “vejigas” con un equipo de 375 personas, el 65% destinado a la exportación. Las primeras 50 unidades fueron realizadas para el Fiat "Topolino".

El mito Abarth

En los años posteriores, las actividades en competición y sus campañas publicitarias hacen que el crecimiento de Abarth sea sorprendente, forjandose ya el mito del escorpión. En 1956, con un Fiat Abarth 750 carrozado por Bertone, empieza el particular "currículum" de récords: el 18 de junio, en la pista de Monza, bate el récord de las 24 horas, cubriendo 3.743 km a una velocidad media de 155 km/h. 

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El Fiat Abarth 1000 con el que Carlo Abarth marcó un record mundial de velocidad a sus 57 años. Para pilotarlo debió bajar 30 kilos.

Unos días más tarde, del 27 al 29 de junio, en el mismo circuito de Lombardía, consigue otros cinco records históricos: los 5.000 y los 10.000 km; las 5.000 millas; y las 48 y las 72 horas. El éxito de Abarth cruzó el Océano Atlántico y Franklyn Delano Roosvelt Jr., hijo del presidente americano, viajó personalmente a Italia para firmar con Carlo Abarth un acuerdo de exclusividad para la distribución de sus automóviles en Estados Unidos.

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El Fiat 500 potenciado por Abarth ganador de incontables carreras de rally y pista en los 60. Fue el que hizo conocida la marca alrededor del mundo.

El Fiat 500

Fue 1958 cuando Abarth creó uno de sus iconos y una verdadera obra maestra que sentó la base de lo que sería su desarrollo futuro y el éxito de los años posteriores.

El pequeño Fiat 500, lanzado en el mercado italiano sólo un año antes, transforma completamente su imagen y vocación de coche urbano para convertirse en un pequeño deportivo gracias al toque maestro de Abarth con sucesivas evoluciones que extraían del modesto motor más caballos de fuerza de los que era imaginable.

Con el tiempo Abarth pasa a ser casi el Departamento de Competición de Fiat y el palmarés de la firma del escorpión pasa a ser grandioso, con 10 récords del mundo, 133 récords internacionales y más de 10.000 victorias en diferentes competiciones.

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El Record Monza, básicamente un motor de Fiat 600 con doble árbol de levas a la cabeza con escape y admisión especial. Uno de los tantos desarrollos de Abarth que luego de las carreras podían comprarse en cualquier agencia.

En la década de los 60 el nombre de Abarth ya se asocia a prestaciones, deportividad y emoción. Las transformaciones sobre la base de los distintos vehículos de Fiat, en especial de los más pequeños, adquieren una popularidad desmesurada y no faltan los "imitadores" de sus preparaciones.

Algunos de sus modelos más representativos son el 850 TC, que ganó en todos los circuitos internacionales, incluido Nurbrugring, el Fiat Abarth 1000 Berlina o el 2300 S, que en el circuito de Monza consigue una extraordinaria serie de récords a pesar de la lluvia.

En 1965, casi con 57 años, Carlo Abarth quiso obtener en persona un récord pero se vio obligado a bajar 30 kilos de peso para caber dentro del pequeño Fiat Abarth 1000 Monoposto Record clase G de 105 CV.una muestra del tesón y capacidad de superación del austro/italiano.

En 1971 Abarth pasa a ser propiedad de Fiat y el "apellido" y el símbolo del escorpión ocupan un lugar destacado en las versiones más potentes y deportivas de todos los Fiat. El último vehículo en cuyo desarrollo participó activamente Carlo Abarth fue el A112, poco antes de morir. Pero la historia de Abarth continuó a lo largo de los 80 con vehículos tan victoriosos como el Fiat 131 Abarth, Campeón del Mundo de Rallys, o el Fiat Ritmo Abarth.