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Claudia Araujo
Por: Claudia Araujo

“Nos hicimos feministas al ver que la casa era peor que la calle”

Adriana Guzmán y Jimena Tejerina describen cómo viven en Bolivia el feminismo comunitario, la lucha antipatriarcal más cercana a las poblaciones originarias de Latinoamérica.

Fotos: Jorge Punky Flores

En su paso por Resistencia, días antes del Encuentro de Mujeres en Trelew -y que este año eligió llamarse plurinacional, antes que nacional- las aymaras narraron a CHAQUEÑA sobre los caminos en común con argentinas, paraguayas, chilenas. 

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Las dos compartieron una charla en la Casa de las Mujeres de Las MCC, con Charo Alcire como anfitriona, y un día después emprendieron camino hacia Trelew para participar del Encuentro que comenzó ayer. En un breve contacto Adriana señaló la importancia de estar en el primero plurinacional: ‘Agradecemos el camino que vienen haciendo las hermanas argentinas; lo plurinacional rompe fronteras porque convoca a mujeres de todos los pueblos. Hablar desde ahí también es poner en discusión la tierra, el territorio, la dignidad’. También plantea que un tema sensible en la región como la discusión sobre la tierra y el territorio tienen que ser una discusión central dentro del feminismo; ‘esperamos que de eso se hable en Trelew, de la criminalización de muchas, sean rurales o urbanas’.

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Jimena recuerda que se reunieron en asambleas para escucharse entre compañeras porque ellos no miran el mundo de la misma forma y les negaban la palabra.

La charla en Villa Prosperidad incluyó un breve repaso por el origen del movimiento y sobre cómo se reconocieron feministas. La fecha rememora el octubre de 2003, durante la Masacre o Guerra del Gas, una sucesión de conflictos en rechazo a la exportación de gas natural a Estados Unidos y México hasta que existiera una política que abastezca el mercado interno, y que al cabo de 31 días de piquetes, militarización y represión, dejó un saldo de 64 muertes civiles y la caída de un presidente ‘gringo’.

‘Cuando los hombres quisieron regresar al hogar, las mujeres nos quedamos en las calles porque no queríamos volver a un lugar de violencia o esclavitud. Nos dimos cuenta de que la vida en la casa era peor que en la calle, preferíamos la vida en comunidad’, resumió Guzmán.

Advirtieron cómo en un mismo escenario de lucha había enormes diferencias en la percepción del riesgo. Entre los asesinados por militares, 61 eran hombres y solo tres mujeres. ‘Muchos de nuestros compañeros creen que no los pueden matar; nosotras teníamos la responsabilidad de volver para cuidar nuestros hijos y ellos, no. Además en esos 31 días no hubo feminicidios. Durante el tiempo que estuvimos en la calle vimos que no necesitábamos a la policía para detener la violencia, sino estar juntas y organizadas’, describieron.

 

Se suele afirmar que la mujer de los espacios populares, de pobreza o el campo, no es feminista, ¿qué responden a eso?

Adriana: -Que tiene mucho sentido si dentro del feminismo no se discute sobre el territorio, sobre la memoria ancestral de nuestros pueblos, nuestra cultura, la forma de relacionarnos con la naturaleza, o el territorio como forma de vida y no solo como ambiente.

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‘El feminismo no plantea problemas solo con los hombres, es algo más grande. El feminismo que abrazamos no los odia; lavar platos o cambiar pañales es importante, pero no suficiente’, dice Adriana.

Hay un feminismo que no nos representa y por eso la importancia de construir uno distinto, desde estos cuerpos, desde estas pieles y territorios. Para nosotras, en Bolivia, éste ha sido el trabajo del feminismo comunitario antipatriarcal. Plantear la comunidad como forma de vida.

No creemos que Estado pueda acabar con el patriarcado, porque es funcional a él y al capitalismo. Como tampoco creemos que pueda acabar con el extractivismo porque facilita los contratos. Las mujeres necesitamos articularnos para luchar contra todo eso y muchas veces significa luchar contra el Estado.

 

¿Cómo es la lucha feminista en un contexto de avance del neoliberalismo?

Jimena: -Vamos viendo esto, haciendo un análisis de coyuntura y de contexto. Además de Bolivia y Argentina vemos cómo el sistema se va profundizando sobre el cuerpo de las mujeres. No es casual que vengan por nosotras, por las compañeras que son dirigentas, defensoras de la tierra. Es importante construir lógicas de resistencia, de construcción para defender la vida y el territorio desde el feminismo.

SABERES ANCESTRALES

De regreso a la presentación en Resistencia Jimena admite que su primera vez en un Encuentro argentino, aunque su organización ya estuvo en la edición 2017 en Resistencia. Hace un año para Adriana fue desconcertante llegar al Chaco después de estar en Buenos Aires.

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‘Una vez acá vimos que había otra Argentina’, confiesa.

Inmersas en un proceso de descolonización, que deje de ver a los cuerpos de las mujeres indígenas como algo incómodo, discriminado e históricamente excluido, invitan a otras compañeras a ver que ‘no somos blancas, que no entramos en muchos parámetros y que hay una memoria indígena que camina por estos territorios’.

‘Hay una energía ancestral de nuestras abuelas que viene resistiendo hace más de 500 años y necesitamos recuperar para nuestras luchas de hoy, y no solo teorías, políticas, palabras’-dicen-’Mucho de lo que negamos rompe con nuestra memoria. Necesitamos recuperar esos saberes, esos aprendizajes’. 

 

La portada menos pensada

La revista Vogue puso en tapa a mujeres jujeñas, ‘destacando su belleza como mujeres rurales, su alegre y colorida indumentaria, su tarea cotidiana y la cultura del norte argentino para el mundo’. 

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Como la publicidad de Nike para México que empodera a potenciales clientas, la portada de la reconocida revista de moda ‘rompió el molde’ al reunir a 100 mujeres rurales de Argentina, Brasil, Guatemala y Jamaica, no para mostrar la moda, sino para enviar un mensaje: valorar el esfuerzo de esas trabajadoras.

En la edición brasileña el recorrido destaca la historia de mujeres rurales que en un porcentaje elevado, transmitirán el legado de sus culturas.

¿Una versión edulcorada para ‘acercar’ discursos?, ¿márquetin en tiempos de cuarta ola feminista?, ¿un intento por sumar contenido e interesar a jóvenes lectoras?

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Las diversas formas de encuentros

En La Paz o en Santa Cruz de la Sierra muere una mujer cada 36 horas y cada día desaparecen ocho guaguas (niñas o niños). ‘Ahí está la ausencia del Estado que no hace las cosas que tiene que hacer. Sabemos lo que es caminar con miedo y si no articulamos, es muy difícil llevar adelante una lucha’, insisten. 

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‘Poder dolernos de Mayra Benítez y que ustedes se puedan doler de las mujeres que desaparecen en Bolivia es una forma de encontrarnos. Los tratantes tienen que saber que estamos organizadas y que no podrán con nosotras. Es indispensable estar organizadas’, sostiene Adriana.

Como feministas comunitarias de Bolivia, una de las diversas formas de lucha contra el patriarcado, invitan a reflexionar colectivamente sobre una perspectiva no teórica, sino de acción política en cada territorio y en los cuerpos.

Las mujeres también denunciaron que en la frontera argentina fueron intimadas por gendarmería nacional a pagar una multa de $2000 para pasar sus artesanías. ‘Este hecho que desnuda una vez más las situaciones de violencia y racismo a la que somos expuestas las mujeres a diario solo por nuestra condición mujeres latinoamericanas, indígenas, negras, pobres, lesbianas y trans’, repudiaron Las MCC en un pronunciamiento.