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Comunidad Qom Potae Napocna Navogoh y la esperanza por resolver el acceso a su territorio

Amanece en la colonia aborigen que está ubicada a 130 kilómetros de capital de Formosa, territorio ancestral de la Comunidad Potae Napocna Navogoh. Hoy es un día de esperanza para las familias que la integran
porque por primera vez en ocho años de conflicto judicial por la tierra, vendrá a una comitiva del gobierno nacional al territorio, a escuchar en las voces de los propios indígenas, la vitalidad que tiene para los qom la relación con el monte y el río.

La comunidad espera junto a Félix Díaz, qarashé (autoridad) y presidente del Consejo Nacional de Pueblos Indígenas, a la comitiva nacional encabezada por el secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, Claudio Avruj; el vicepresidente de Parques Nacionales, Emiliano Ezcurra; la presidenta y el vicepresidente del INAI, Jimena Psathakis; Sebastián Tedeschi, miembro del equipo de la Defensoría General de la Nación.

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En el territorio también están algunas organizaciones que acompañan la lucha indígena como el Instituto de Cultura Popular (Incupo). Recordemos que desde 2010 la Comunidad Potae Napocna Navogoh reclama el acceso libre al territorio ancestral en Formosa, que está restringido por varias situaciones de conflicto judicial como el intento de construcción de instituto universitario y la coexistencia del Parque Nacional Pilcomayo, entre otros.

Esta situación propició en 2015 un acampe de la comunidad en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que duró semanas. Actualmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó una medida cautelar que frena toda acción del gobierno de Formosa sobre las tierras de la Comunidad Potae Napocna Navogoh, pero no significa una solución definitiva al reclamo qom, quien necesita del monte y el río para su subsistencia física y cultural.

ENCUENTRO POR LA LIBERTAD

Este es un día histórico se escucha decir a los tres miembros de la comunidad que se dirigieron a las autoridades. Por primera vez se abre una puerta de diálogo para resolver el conflicto y los qom ven esperanza en este gesto. Díaz es claro: “El pedido es que nos dejen libres para decidir con lo que nosotros sabemos hacer”.

Raúl Garcete, anciano de La Primavera, dice: “Estamos muy contentos porque tenemos la esperanza de que ustedes nos ayuden a recuperar el territorio. Mi pedido es que nos dejen libres. La libertad es la palabra clave para nosotros. Es poder ejercer nuestro derecho como pueblo indígena. La libertad de decidir como nosotros sabemos”.

La libertad es lo que resuena en este claro de las tierras ancestrales de Potae Napocna Navogh. Celestina Toledo, una mujer anciana coincide: “Reclamamos nuestra libertad. Hoy nuestros niños ya crecen con mala alimentación, van al hospital, los atienden y no hay remedio; entonces al no tener acceso a esos recursos naturales nos morimos solos”.

Para el hombre no originario es muy difícil comprender qué significa la tierra para el pueblo indígena. Quizás la comparación menos odiosa sea verlo como vemos el trabajo: sin un trabajo, no tenemos manera de subsistencia; no podemos alimentarnos, llevar a nuestros hijos a la escuela, vestirnos, comprar un libro y leer, disfrutar de un espectáculo.

Para los indígenas el territorio es esa fuente de vida: allí está su alimento, su medicina, sus saberes, la posibilidad de transmitir sus creencias y tradiciones de generación en generación. “Antes éramos libres: salíamos de nuestras casas sin desayunar ni nada, pero sabiendo que nuestro alimento estaba en el territorio. Sabemos qué plantas tomar y no nos preocupa no tomar nada antes de salir al monte porque sabemos que el monte guarda nuestro alimento.

Estamos reclamando que hay mucha historia dentro de ese territorio que hoy no la tenemos, no la sabemos, porque muchas veces nos preguntamos para qué enseñar a los jóvenes nuestra historia cuando no tenemos territorio”, dice Celestina.

Raúl da otro ejemplo de cómo los recursos naturales son imprescindibles para la vida qom: “Estoy muy preocupado. Es verdad que hoy nos construyen casas de chapa de zinc, pero cuando hace calor, y acá hace mucho calor, hay que salir debajo de una planta a refugiarnos porque la pieza es un horno. Antiguamente nuestras casas eran de palma: techos de palma, paredes de palma; pero para que una planta te pueda amparar tenía que crecer y tienen que pasar 50 años para que una palma pueda dar refugio.

Por eso la función de cada recurso de la tierra es de vital importancia. Para que tengan una idea todo lo que da la palmera: de las hojas se hacen artesanía, la flor sirve para hacer escobas y del tronco se puede hacer la casa. Esa es una muestra de las necesidades que tiene el pueblo indígena, de su necesidad de practicar la cultura indígena con el territorio”.

Héctor Alonso, pescador de morenas, añade el elemento río: “Pedimos la tranquilidad para mantener la vida sana. Estamos mal porque no podemos gozar de la naturaleza”; y con esto se refiere a la falta de proteínas en la dieta de los indígenas por no consumir alimentos de origen animal, sean del monte o del río.

Sebastián Tedeschi, coordinador del programa de Diversidad Cultural de la Defensoría General de la Nación y parte del equipo de trabajo de la causa de la Comunidad Potae Napocna Navogoh en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sintetiza bien la necesidad de este pueblo: “La cultura qom es en definitiva esa relación que tienen con el territorio y en la medida que ellos no puedan usar esos recursos tampoco pueden transmitir su cultura. Esto afecta especialmente a los jóvenes que no tienen acceso a sus tradiciones y terminan referenciándose con nuestra cultura”.

LUCHAR POR LA VIDA

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Este primer acercamiento entre autoridades nacionales y la Comunidad Potae Napocna Navogoh es un paso importante porque aquí se juega en la utilización de recursos naturales para su supervivencia y debe tener un compromiso firme de todas las partes intervinientes para que puedan acceder al territorio libremente. La comunidad es clara: “Insistimos con el acceso al territorio con respaldo institucional. No queremos que nos presten, sino que sea nuestro”.

Raúl Garcete habla por todos al decir: “Queremos volver a transmitir nuestra confianza y esperanza para que ustedes nos ayuden a recuperar el territorio. Que ustedes nos ayuden a poder usar los recursos naturales que estamos reclamando porque sabemos que mañana dejaran sus funciones, pero queremos recordarles que en este momento estamos escribiendo la historia. Que algún día esto le transmitiremos a nuestros jóvenes y niños y que fue el inicio de un diálogo muy necesario y que puede cambiar cosas importantes para nosotros”.

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Mónica Kreibohm
Mónica Kreibohm