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Guillermo Koster
Por: Guillermo Koster

Economías regionales: trece de 18 producciones en crisis

El porteño Hotel NH City fue el escenario para observar una realidad que se palpa en el campo de la Argentina profunda: el desinterés del gobierno nacional por las economías regionales. Así quedó demostrado en la presentación oficial para todo el país del documento “El Campo y la Política III”, las propuestas que la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) ofrece al gobierno de turno para la construcción de políticas públicas a largo plazo, impulsando procesos de desarrollo local y arraigo familiar en todas las regiones productivas.

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“Si no vinieron, es porque no nos valoran”, resumió Iannizzotto a NORTE Rural ante la ausencia de funcionarios nacionales en la presentación del documento de Coninagro.

Pero ningún funcionario nacional acudió a la cita. “Si no vinieron, es porque no nos valoran”, resumía Iannizzotto a NORTE Rural. Minutos antes de la presentación, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile le hacía saber al titular de la entidad, Carlos Iannizzotto vía mensaje de texto que no acudiría al encuentro.

El interés de Coninagro para que asista el recientemente nombrado ministro Luis Miguel Etchevehere tampoco encontraba resultado positivo, ya que recién asumiría el próximo 21 de noviembre. Invitado el presidente Mauricio Macri, tampoco estuvo en la tarde-noche porteña y menos los ministros de Producción, Francisco Cabrera y de Hacienda, Nicolás Dujovne que a la misma hora tenían otras cuestiones que resolver. En síntesis, los que Coninagro quería que estuvieran, no estuvieron.

Así agregaba el titular de una de las cuatro entidades más grandes del campo argentino ante la insistencia periodística: “Al gobierno actual le cuesta creer lo que es la función social del cooperativismo”. Más allá de mostrar su sorpresa ante la designación del expresidente de la Sociedad Rural Argentina, “esperamos que el nuevo ministro de Agroindustria tenga una mirada especial hacia las economías regionales, porque éstas no son commodities y tienen una fragilidad en el mercado”.

Más del 60 por ciento

Las economías regionales no gozan de un buen presente a partir de las políticas nacionales implementadas. Las expectativas, a partir de la asunción del nuevo ministro de Agroindustria tampoco dejan margen para la esperanza.

Tal es así, que según el documento elaborado por Coninagro, de las 18 producciones que se desarrollan en el país, 13 están en crisis o con signos de crisis. Entre ellas, el algodón que según el informe se encuentra actualmente “con signos de crisis”, mientras los productores en plena campaña esperan aun que baje la asistencia nacional del Fondo Compensador Algodonero.

El documento también establece que las producciones de peras y manzanas, y tabaco están en plena crisis; mientras que la mandioca, la lechería, los ovinos, la papa, el arroz, los cítricos, el vino, las hortalizas, la yerba mate y la producción forestal transitan un periodo con signos de crisis. Tres gozan de un presente próspero (granos, maní y porcinos), una está en cambio de tendencia (aves) y otra en crecimiento (bovinos).

Federación Agraria Argentina plantea políticas diferenciales

El consejo de delegados del Distrito I de Federación Agraria Argentina (FAA) se reunió en Resistencia, oportunidad en la que analizaron las necesidades productivas de las provincias del NEA y plantearon políticas diferenciales para las economías regionales.

Participaron los delegados de Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes, con la presencia del director regional Rolando Zieseniss y los directores Martín Spada, Eduardo Trangoni, Alicia Tomasuk y Pánfilo Ayala. Además, estuvo el secretario gremial Orlando Marino, entidades adheridas y centros juveniles.

“La situación del NEA no se diferencia de lo que actualmente atraviesan la economías regionales del país de Norte a Sur, de Este a Oeste, partiendo de que somos regiones diferentes. Por lo tanto con productores diferentes es necesario estructurar un país integrado y federal, estableciendo hoy implementando política diferente y diferenciales para estas partes del país”, asegura la entidad en un comunicado acercado a NORTE Rural. Así, proponen trabajar y aliviar la alta presión impositiva de forma urgente, buscar la salida para el alto costo del transporte o flete que golpea duramente a la rentabilidad de la producción del NEA.

Algunas propuestas

En respuesta a este planteo, la entidad federada analizó y propuso medidas para los distintos sectores de la producción en nuestro distrito.

Algodón: la producción algodonera atraviesa las crisis más profundas de su historia. Es necesaria una definición política clara y precisa del gobierno nacional de sostener esta producción tan importante para el país y la región en el aspecto económico y social por la participación en los recursos del país por la cadena algodonera. El paso fundamental para fortalecer esta producción es aumentar significativamente el Fondo Compensador Algodonero establecido por ley y con esta medida se sostiene el eslabón clave en la cadena que es el mediano y pequeño productor, también elaborar un plan de rescate al sector cooperativo, transparentando la comercialización del textil.

Granos: trabajar políticas para abaratar el transporte de granos (girasol, soja, maíz, sorgo) por su fuerte incidencia en la rentabilidad, fletes caros, invertir en la infraestructura de puertos en Chaco, Formosa y Corrientes. Reconstruir las líneas ferroviarias; implementar un ‘gasoil agrícola‘ a menor precio para las regiones más alejadas, promoviendo una mayor producción en las economías regionales.

Banana: es necesaria una respuesta a los reclamos históricos del sector que consiste en establecer límites a la entrada de banana extranjera en el momento de la cosecha en Formosa, poniendo freno a la competencia desleal de otros países como también unificar el estatus sanitario en la región.

Yerba: modificación del estatuto para elecciones de directores con voto directo de las propuestas para cubrir los directorios del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), mejorando con esto la transparencia y rentabilidad de cada uno de los sectores con elecciones anuales pudiendo ser reelecto hasta cuatro años como máximo. También establecer control de cargas de las zonas productoras.

Ganadería: se requiere la implementación de un plan ganadero nacional que sostenga al mediano y pequeño productor ganadero con finanza amiento a largo plazo y bajas tasas contemplando planes para infraestructura como molinos, bretes, corrales, etc. Y que contemple créditos para cría y retención de vientres. Para el productor no bancarizado una guía de garantía. Sector financiero: apoyo financiero a través del banco nación para inversión a las campañas agrícolas y también compras de maquinarias, créditos diferentes para las economías regionales con plazos largos, tasa bonificada tanto para el sector agrícola como ganadero.

Números que valen

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La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada, más conocida por sus siglas Coninagro, concentra al 40 por ciento de los productores argentinos, trabaja el 25 por ciento del área agropecuaria nacional. “Somos los medianos y pequeños productores”, sintetiza el documento presentado recientemente. Se trata de una organización que agrupa al sector cooperativo agrario de Argentina, fundada el 18 de septiembre de 1956.

En el escrito, establece que suma 120 mil productores, 800 cooperativas, 15 federaciones, 360 mil puestos de trabajo, 8.500.000.000 de dólares por producción y 4.500 millones de dólares por exportación. En el Chaco, la Unión de Cooperativas Algodoneras Limitadas (Ucal) forma parte de la entidad.

El arroz, complicado

Del total de la producción de arroz del país, el 80 por ciento se implanta en Corrientes y Entre Ríos. El total sembrado alcanzó a las 207 mil hectáreas, con 1,4 millones de toneladas de producción y 7 kilogramos por habitante por año de consumo local. El 70 por ciento se industrializa y las exportaciones alcanzan los 200 millones de dólares. Estos son algunos números del documento La Política y el Campo III que presentó Coninagro de esta economía regional que se realiza en el litoral argentino (Formosa, Chaco, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe).

Sin embargo, en los últimos años, se verifica la tendencia de avance de las grandes empresas en la siembra de arroz y simultáneamente muchos pequeños productores abandonaron la actividad. “Estos dos fenómenos no son beneficiosos desde el punto de vista del arraigo ni de la distribución de la riqueza”, destaca el escrito.

Problemas y propuestas

Al plantear la problemática que transita el arroz, el informe establece que la actividad fue perdiendo competitividad a lo largo de los años, producto de la inflación junto a la política cambiaria, los costos productivos, de industrialización, de logística, portuarios, comerciales, fiscales, los que suman un valor de exportación por encima de los mejores precios del mercado internacional. Ante esta situación se plantean varias propuestas. Entre ellas, se destaca que para mantener su viabilidad económica, y, más aun, para ser alentado a lograr cosechar dos millones de toneladas en lugar de 1,3 millones actuales, el sector arrocero requiere ciertos impulsos.

A saber:

La exención de la tasa vial al gasoil destinado al riego. Y en el caso de los productores que riegan con motores a energía eléctrica, revisar y disminuir la carga tributaria que integra la facturación del servicio.

-Reducir drásticamente los costos logísticos mediante el estímulo del uso de ríos y trenes; para ello es necesario el calado del río hasta el puerto de Concepción del Uruguay.

-Evaluar un reintegro a la exportación de arroz elaborado de 15% es una manera de corregir transitoriamente la falta de competitividad por la falta de infraestructura.

-Promover el consumo de arroz en el país, que actualmente con 7 kilogramos per cápita es el más bajo de Latinoamérica.

-Facilitar el acceso al financiamiento a tasas reducidas para recomponer el capital de trabajo.

El algodón y su rol estratégico en

el NEA, en aprietos profundos

Según el informe presentado por Coninagro, el algodón es una de las producciones que enfrenta un proceso con signos de crisis. Así, establece que el textil cuenta con 292 mil hectáreas a nivel país, 30 mil productores, 550 mil toneladas de producción y que el 80 por ciento se concentra en el Chaco y en Santiago del Estero. Además, cuentas con 120 desmotadoras, 250 hilanderías, 370 tejedurías y 70 millones de dólares de exportación de fibra.

En cuanto a las características, la entidad asegura que se trata de una cadena de valor larga, compuesta en su producto principal por productores, acopiadores, cooperativas, desmotadoras, hilanderías, confeccionadores, comerciantes y consumidores; y otros subproductos como semilla y aceite. “Tiene un rol estratégico en las economías regionales del Noreste argentino y en el desarrollo de la industria textil nacional”, pondera el documento.

Respecto de su situación actual, establece que los productores y las cooperativas de la región “están pasando por un período de profunda crisis”. La diversidad de factores que afectaron en forma negativa (picudo, clima, cotización del dólar, precio, falta de claridad en la comercialización) provocó la caída en el área de siembra del cultivo en las últimas dos décadas.

Problemáticas

El escrito también asegura que la casi nula rentabilidad por bajos rendimientos que ofrece el algodón provoca que año a año el productor salga de esta actividad y se pase al cultivo de granos como maíz y soja.

En la campaña 2016-2017 las cooperativas no recibieron algodón por el cierre de sus desmotadoras, lo cual obedece a la disminución del área sembrada, que no permitió su funcionamiento por no cubrir los costos.

Algunas propuestas

En cuanto a las propuestas para recuperar el algodón, Coninagro propicia un programa de asistencia para el mejoramiento de la calidad de la fibra, impulsando la trazabilidad y el establecimiento de protocolos. Además, realizar una lucha coordinada contra el picudo del algodonero y un replanteo productivo y mayor protagonismo de las cooperativas. Entre sus propuestas también se destaca la corresponsabilidad gremial, el seguro agrícola y la inserción de los jóvenes. Asimismo, promueve la diversificación de la producción, teniendo en cuenta la inserción de los pequeños productores en otras producciones zonales, como la ganadería, la agricultura y la forestación.

Más allá de formular un plan estratégico algodonero con el apoyo de todas las instituciones involucradas, Coninagro también impulsa el armado de mesas de trabajo con gobiernos provinciales y nacional sobre diversos aspectos, como la modificación y adecuación de los estatutos para incluir otras actividades, no sólo productivas sino también del tipo industrial.