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La vida es un cuento

Me despido con amor

“Lo mejor que te puede pasar es perderte, porque si no nos perdemos, no nos podríamos encontrar. No te veo como mi enemigo, al contrario te veo como un maestro”.

En la vida, todo absolutamente todo pasa, pero a veces creemos que justamente esto tan catastrófico se va a quedar. Algún parecido con la realidad es mera coincidencia. Cuando las personas se encuentran para danzar un vínculo de amor, ya sea pareja, amigos, familiares, se ponen en juego muchas emociones, y allí vamos, a veces años, a veces días o solo algunos meses. En realidad el tiempo es solo un ‘dato’, no dice mucho, lo que cuenta es lo vivenciado, lo aprendido, en esos ‘lugares’ con esa/esas personas.

Lo más interesante de todo esto, es que nadie tiene la ‘culpa’ cuando llega el momento de partir, pero nosotros estamos ahí para hacer el análisis del caso que se merece, porque todo siempre tiene una explicación. Si te digo que deja de tener explicaciones cuando se trata del corazón y cuando la intuición hace su entrada monumental diciéndote al oído:

¡Ché! Acá no tenemos más nada que hacer.

Es el momento de juntar las ‘pilchas’, aceptar lo sucedido, sacando las mejores enseñanzas de lo que está pasando, porque lo que pasa es lo mejor que puede estar pasando, aunque vos patalees y digas que ¡no!

Yo con mis ideas, vos con las tuyas totalmente diferentes a las mías y un nosotros que no coincide con ningún proyecto, ni tiempo juntos para compartir.

Y ahí venís vos con la artillería de punta:

Todo esto es por tu culpa, vos fuiste el que se equivocó, mirá el daño que me hacés, mirá como sufro por lo que me hacés. Me rompiste el corazón.

Lo más lindo es que te encolerizás, echás humo y le decís otro tanto de cosas que el otro ‘te hizo’ en algún momento, año, o siglo atrás. Sacás la libreta de anotaciones de los errores que jamás pudiste perdonar.

Y así, un círculo de nunca acabar, de peleas, de enfocarse en la existencia del que “te dañó”; hasta dejás de vivir tu vida por no perderle el paso, haciéndole la existencia insoportable.

Pero ¿sabes qué?, nadie te hizo nada, ni vos tampoco hiciste, todo fue parte de sucesos que se fueron dando para que hoy tenga que ser el día de la despedida, porque ya no sumamos juntos, porque ya no elegimos el mismo camino y decidimos como adultos soltarnos. Lo más sabio es tomarse un tiempo, para decantar el rencor, que las ideas y tu corazón se vayan acomodando; los lamentos y críticas ya no sirven.

Refugiarse en el amor de otras personas que nos acompañan en este caminar hará que todo vaya sanando, junto con nuestra alma que va creciendo y dándose cuenta que todo es parte del proceso de evolución. Sin lo sucedido no seríamos quien hoy somos, ¡mejores!

Así que hoy es el momento de decirte adiós, hasta pronto, deseo que seas feliz, como yo también lo estoy siendo. Me despido con amor.

Abrazo desde el alma, que tu corazón cicatrice pronto.

Corina Schaefer

La Vida es un Cuento