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A Cristina Kirchner se le enquista el problema del campo

La crisis ha disparado el IPC y ha provocado la caída del peso y las Letras del Tesoro. Este año se preveía una cosecha récord de 13.000 millones de toneladas de soja. Las ganancias esperadas por la venta eran de 85.000 millones de pesos. Argentina es el primer exportador mundial de girasol, el segundo de maíz, el tercero de soja y el cuarto de trigo, y ocupa también puestos de relevancia en el comercio global de derivados (aceites y harinas) de estos granos.

Las patronales agropecuarias de Argentina han decidido continuar las protestas contra el gobierno, que sólo está dispuesto a reanudar el diálogo si los hombres del campo "deponen su actitud".

La Federación Agraria Argentina, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, las Confederaciones Rurales Argentinas y la Sociedad Rural Argentina decidieron seguir con la no comercialización de granos con destino a la exportación hasta la medianoche del domingo próximo.

Los dirigentes de esas cuatro patronales, que reúnen a unos 290.000 productores, se reunieron el lunes en la ciudad de Rosario, en el centro del país, para decidir sobre la continuidad de la huelga comercial iniciada el martes pasado -la tercera que realizan en los 82 días que llevan en conflicto- y que debía concluir en la medianoche del lunes.

La huelga de comercialización de granos sigue en pie, pero las patronales anunciaron en rueda de prensa que permitirán el paso de ganado vacuno para mantener abastecido el consumo doméstico.

Llamaron además a hacer "acampadas" en las plazas de las ciudades para hacer oír ampliamente el reclamo rural y a juntar firmas para que el Parlamento retome sus atributos exclusivos en materia de fijación de tributos.

La decisión adoptada por las patronales coronó una jornada de actos de productores agropecuarios a la vera de las carreteras en varios puntos del país y de cese de actividades en pueblos y ciudades del interior, donde comercios e industrias cerraron sus puertas en apoyo al reclamo rural.

'No aflojaremos ni ebrios'
En Armstrong, uno de los mayores centros de fabricación de maquinaria agrícola de Argentina, en el sur de la provincia de Santa Fe (centro del país), unas 35.000 personas se manifestaron al costado de la vía para exigir una marcha atrás con el esquema de impuestos móviles a las exportaciones de granos, cuya puesta en marcha el 11 de marzo pasado desató el conflicto.

"No vamos a aflojar ni mamados (ebrios)", vociferó en ese acto el titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, Alfredo de Angeli, icono de los productores rurales más radicalizados.

También hubo una multitudinaria marcha en la ciudad bonaerense de San Pedro. Mientras tanto, en algunos puntos de la capital argentina se volvió a escuchar el batir de cacerolas en adhesión a la protesta rural.

El gobierno canceló toda negociación con el campo hace una semana y el jueves pasado anunció de forma unilateral una flexibilización del esquema impositivo que no convenció a los productores agrarios. 

'Si levantan el paro, negociaremos
"Si ellos levantan el paro, nosotros nos sentamos a dialogar. Pero no pueden imponer una decisión para un pequeño grupo de productores que quieren llevarse una rentabilidad excesiva", dijo el ministro del Interior de Argentina, Florencio Randazzo.

El ministro señaló que el gobierno de Cristina Fernández ya adoptó "todas las decisiones que había que tomar" en este conflicto y consideró que los productores rurales "deben tener mucha plata para protestar durante 90 días".

"Pido humildemente al sector agropecuario que deponga actitudes que afecten al resto de la población", apuntó el vicepresidente argentino, Julio Cobos, tras reunirse con el titular del gobernante Partido Justicialista y ex presidente Néstor Kirchner.

Pero Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales, dijo que para reanudar el diálogo el campo "necesita algún tipo de garantías" y señaló que "el esfuerzo debe ser compartido".

La Conferencia Episcopal Argentina ha convocado para el próximo jueves a una "reunión extraordinaria" de su Comisión Permanente, frente al "clima de confrontación y la amenaza a la paz social" que perciben los obispos entre los argentinos. FUENTE: elmundo.es