Temas de hoy: 30ª Fiesta Nacional del Chamamé Alberto Nisman Jorge Bernal Pato Silva Carlos Verza
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/135765

Cómo funciona una escuela de gestión social

Héroes Latinoamericanos es una de las cuatro escuelas de gestión social que funcionan en el Chaco. El complejo educativo transita una experiencia muy reciente en la provincia y contó a CHAQUEÑA cómo trabaja. Por Claudia Araujo

El complejo educativo funciona en el barrio Mate Cosido, por avenida Mac Lean unas diez cuadras más allá de la avenida Malvinas. Lejos de todo.

Desde el nivel inicial hasta la formación profesional el proyecto busca dar respuesta a numerosas necesidades en un contexto en el que abundan las adversidades. Casi 100 viviendas de ladrillo reemplazaron a las casillas de cartón del asentamiento original que en enero de 2003 levantó un techo sostenido con troncos de palmera.

Allí se congregaron los integrantes del movimiento MTL Chaco desde el principio y lo siguen haciendo hoy. En ese centro comunitario con aulas ampliadas y reformadas ahora van a clases unos 120 alumnos de primaria. Primero funcionó un centro de alfabetización -por unos meses- y poco después un anexo de un bachillerato libre para adultos. Después vinieron el anexo de primaria, el de inicial y el de secundaria, hasta que lograron su autonomía y adoptaron el modelo de gestión social (la primaria en 2012 y la secundaria un año después).

Para explicar de qué se trata, el coordinador de primaria Alfredo Zalas parafrasea a Arturo Jauretche y compara: si la escuela tradicional achica la cabeza para que quepa en el sombrero, la de gestión social propone lo contrario, adecuar el sistema para atender mejor al chico.

“El contexto no determina, pero condiciona mucho. Tenemos chicos que viven bajo de tres palos y una lona; si fuéramos una escuela tradicional perderíamos la matrícula a mitad de año”, resume.

Zalas es profesor en Historia, se formó en Humanidades (UNNE) como profesor de enseñanza media pero por definición institucional y autorización del Ministerio conduce la primaria desde 2011.

Sin diferenciación por grados

La escuela pública de gestión social respeta los contenidos que se dan en los tres ciclos de una primaria común, aunque introduce cambios significativos. En el sistema tradicional primero, segundo y tercer grado forman el primer ciclo; 4º y 5º conforman el segundo y 6º y 7º, el tercero.

En la escuela Héroes Latinoamericanos no se separan por grados o años, sino que se agrupan por bloques de estudio, por similitudes en los tramos de aprendizaje.

“La edad no siempre se condice con el grado y los chicos aprenden de forma diferente, algunos lo hacen más rápido que otros y acá lo que incide es el contexto”, explica el docente.

Además Zalas aclara que en esa escuela atiende niños que provienen de configuraciones de familiares complejas. La mayoría no tiene una contención o un clima favorable para, por ejemplo, hacer la tarea en casa. Cuando un docente quiere saber por qué un niño falta o tiene problemas en clase suele acudir al papá o a la mamá, pero para los alumnos de esa escuela con frecuencia el adulto responsable o de referencia puede ser un tío o un hermano mayor. Además no todos los referentes estaban alfabetizados, entonces una segunda barrera a afrontar era la falta de expectativas. “La escuela debe ocupar ese espacio también para lograr que un chico se crea capaz de hacer muchas cosas más. Hay varias instancias por fuera de la escuela y que los docentes no podemos desconocer”, plantea el docente.

Por el compromiso de los docentes en el aula, hay gente que cuando visita la escuela piensa que no hay niños. “Trabajamos para que les guste y quieran venir. Algunos alumnos se levantan e higienizan solos y vienen porque saben que acá aparte de un vaso con leche y un pan, reciben afecto y contención. Eso es algo que la escuela tradicional omite. Para nosotros es más importante cada uno de los educandos más que el sistema. Evitar la expulsión”.

¿Hay un antes y un después de la elección de la modalidad?

-En la época que la primaria funcionaba como anexo era muy difícil contener a los chicos. El nivel de violencia y agresividad era altísimo. Cuando se cambió al sistema de grupos y a la forma de trabajo personalizado e incitar a los docentes que formen vínculos con los chicos, que si un niño quería darles un abrazo, lo dejen hacerlo, porque uno entiende que si un nene de cinco lo necesita es importante responderle. A partir de esos cambios los episodios de agresividad se redujeron casi por completo. Se logró instalar un clima áulico de aprendizaje, con niños que prestan atención. Pasamos de tres a seis casos de violencia y maltrato por semana a que sean casi inexistentes. Que un niño quiera venir a la escuela es todo un logro porque algunos lo hacen sin apoyo de un adulto. También logramos que tengan expectativas y digan que de grandes quieren ser maestro o ingeniero.

¿Qué responden a quienes aseguran que contener se contrapone a una educación de calidad?

-Ése es un discurso que la corporación docente sostiene porque le cuesta muchísimo entender que las dos cosas juntas son posibles. No se puede tener calidad si no hay contención primero. Obviamente que requiere un esfuerzo extra. A un alumno contenido, con un papá que lo lleva y trae a la escuela, que le festeja el cumpleaños, que lo cuida o no lo golpea, tenemos al chico ideal porque el trabajo de contención ya está hecho en la casa. Ahora cuando el tejido social está roto la escuela y el niño está solo, la escuela tiene que reconstituirlo. Es muy difícil lograr calidad en los saberes y en los valores si primero no los contenerlos.

El mito de ‘contención o calidad’ no existe. Y la otra cara de ese mito es que un docente se excuse diciendo que si le piden calidad no puede garantizar inclusión. En la ley nacional se afirma que la educación no es un servicio que deba prestar el docente, sino un derecho de los alumnos. Los docentes somos garantes de derechos porque tenemos que asegurar que ellos lleguen a ciertos contenidos pero antes debemos contenerlos.

Dos docentes por clase

Los docentes y militantes sociales Cristina Canteros y (Alfredo) ‘Fito’ Molodezky están detrás de todas las acciones. El profesor de Técnica solía decir que no existían docentes formados para dar clases en un proyecto de gestión social. Sin embargo eso no invalidó que la escuela se impulsara con los que estaban y se siguen sumando.

“Lo importante es tener clara la orientación, qué queremos, hacia dónde vamos. No todas las escuelas se detienen en el chico”, acota Zalas.

En la EPGSI el sistema de evaluación es muy diferente al de otras escuelas. Los exámenes escritos son poco frecuentes y se prefieren los diagnósticos grupales e individuales para conocer la situación de cada uno en las áreas centrales. “Podemos hacer este trabajo porque en lugar de tener un docente por aula, son dos. Aquí se trabaja con la pareja pedagógica: mientras uno se encarga de Lengua y Sociales; otro, de Matemática y Naturales”.

Mientras uno da clase, el compañero acompaña y ayuda donde hay problemas. De esa observación se puede hacer una evaluación personalizada.

El profesor lee un ejemplo de esos informes: Septiembre de 2015. En Lengua, Julieta mejoró mucho su lectura diaria, está interesada en su tarea diaria en el aula y la que lleva al hogar. Presenta sus trabajos, asiste a clase y participa activamente. Usa el diccionario. En Ciencias Sociales tiene hábitos de estudio, usa mapas y planos, presenta trabajos en forma prolija y ordenada.

“Esta información es mucho más concreta y potente que una libreta que dice alcanzó o no alcanzó, o contiene un número, porque un 6 o un 8 no dice demasiado”, agrega.

Zalas reconoce que a un docente de otro sistema y con 35 alumnos no se le puede pedir que haga lo mismo porque es muy difícil. “A lo mejor hay que pensar en otra forma de trabajo. Nosotros elegimos ésta”, plantea.

 

Cristina Canteros: -Con los mismos docentes que hay en una escuela común. Tenemos siete maestros de grado más los especiales (de las áreas de Plástica, Música, Folclore, Ecología, Inglés, Teatro), que en la distribución aseguran que haya una pareja pedagógica por grupo sin división grados. Si bien no tenemos grados, sí bloques de estudio; entonces no hay un primer grado pero está el grupo “Macacha Güemes” y otro bloque que equivale al segundo y tercero que se llama “Clara Bastida”.