León XIV y una visita que marcará la historia argentina
León XIV llega hoy para una visita histórica que combinará encuentros políticos, celebraciones religiosas y actividades sociales. El país prepara un operativo con 24.000 voluntarios, alrededor de 1,5 millones de hostias y una convocatoria que podría reunir a millones de personas.

La Argentina se prepara para recibir a un Papa después de 39 años. La llegada de León XIV, prevista para hoy, marca el regreso de un pontífice al país desde aquella histórica visita de Juan Pablo II en abril de 1987. Serán cuatro días de actividades que excederán ampliamente lo religioso: habrá encuentros institucionales, misas multitudinarias, recorridas por espacios de asistencia social y una movilización que obligó a poner en marcha uno de los mayores dispositivos de organización de los últimos años.
Pero el acontecimiento también tendrá una dimensión política inevitable. León XIV se encontrará con una Argentina atravesada por dificultades económicas, debates sobre el papel del Estado, cuestionamientos de sectores de la Iglesia a las políticas sociales y una relación con el Gobierno nacional que ha alternado momentos de tensión con gestos de acercamiento.
En ese escenario, la visita será observada tanto por los fieles que esperan encontrarse con el líder de la Iglesia católica como por dirigentes políticos, diplomáticos y analistas atentos a los mensajes que dejará durante su estadía.
El pontífice arribará desde Uruguay, primera escala de su gira sudamericana, que continuará posteriormente en Perú. En Argentina permanecerá hasta el miércoles 11, con actividades en la Ciudad de Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.
Contexto político complejo
El encuentro entre León XIV y el presidente Javier Milei será uno de los momentos institucionales más relevantes de la agenda. Está previsto para hoy, luego de la ceremonia oficial de bienvenida en la Casa Rosada.
La relación entre el Gobierno y la Iglesia llega a esta instancia después de distintos episodios de tensión. Desde el inicio de la gestión de Milei, referentes del Episcopado argentino expresaron preocupación por el impacto social de las medidas económicas, particularmente en los sectores más vulnerables, mientras que el debate sobre la pobreza, la asistencia social y el discurso político profundizó algunas diferencias.
Uno de los pronunciamientos más significativos se produjo durante los primeros meses de 2024, cuando la Conferencia Episcopal Argentina advirtió sobre las consecuencias del ajuste en los sectores más débiles. Con el paso del tiempo, las diferencias también quedaron reflejadas en las intervenciones públicas de distintos obispos y en sus llamados a disminuir la confrontación política.
La organización de la visita, sin embargo, abrió un espacio de diálogo institucional. Funcionarios nacionales, autoridades eclesiásticas y representantes del Vaticano trabajaron durante meses en la coordinación del recorrido, la seguridad y los distintos actos.
Tanto desde la Iglesia como desde el Gobierno se insistió en que la llegada del pontífice debe conservar su carácter pastoral y no quedar atrapada en las disputas partidarias. Esa posición será puesta a prueba durante cuatro jornadas en las que cada palabra y cada gesto del Papa tendrán una fuerte repercusión pública.
También habrá una dimensión simbólica vinculada con Francisco. León XIV será el primer Papa que visite la Argentina después del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, quien, pese a haber nacido en Buenos Aires, nunca regresó a su país como jefe de la Iglesia católica.
Siete millones de asistencias potenciales
La magnitud de la visita se refleja en los números. Durante la presentación oficial del programa, el Gobierno nacional informó que el operativo de seguridad contempla un aforo global aproximado de 7 millones de personas, distribuido entre las distintas actividades.
La cifra no significa que se espere reunir a siete millones de fieles en un único lugar ni que todos sean asistentes diferentes, sino que representa una estimación acumulada para el conjunto de las celebraciones y encuentros.
El dispositivo comprende tres jurisdicciones, tres aeropuertos, cuatro eventos masivos, once actividades cerradas y un comando de seguridad unificado que funcionará durante 120 horas ininterrumpidas.
Los colaboradores tendrán responsabilidades que van desde orientar a los peregrinos y organizar los accesos hasta asistir a personas con dificultades de movilidad, distribuir información y acompañar el funcionamiento de los distintos sectores.
En Córdoba, donde se espera una de las concentraciones más importantes, los preparativos incluyen aproximadamente 7.800 voluntarios y un operativo con 13.000 efectivos de seguridad. Las estimaciones locales apuntan a una convocatoria de alrededor de 1,2 millones de personas.
La visita también tendrá consecuencias sobre el transporte público. Se reforzarán las frecuencias de colectivos y trenes, habrá servicios especiales y se extenderán algunos horarios para facilitar el desplazamiento de los asistentes.
El trabajo silencioso detrás de las misas
Entre los detalles menos visibles de la organización aparece una tarea que comenzó mucho antes de la llegada del Papa: la elaboración de las hostias que se distribuirán durante las celebraciones religiosas.
Para las tres grandes misas previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján, el equipo nacional de Liturgia calcula que serán necesarias aproximadamente 1,5 millones de hostias.

La producción involucró a comunidades religiosas que debieron adaptar sus rutinas para responder a una demanda extraordinaria. Entre ellas se encuentran religiosas de monasterios que elaboran las formas eucarísticas mediante un procedimiento que utiliza harina de trigo y agua, siguiendo las disposiciones de la Iglesia.
El operativo no termina en la fabricación. También requiere organizar el traslado, almacenamiento y distribución de las hostias entre los fieles.
Rodrigo Martínez, coordinador del área de Liturgia del equipo nacional, explicó que está prevista la participación de unos 3.000 sacerdotes y alrededor de 7.000 ministros extraordinarios de la comunión. Serán ellos quienes tendrán la responsabilidad de distribuir la Eucaristía durante las celebraciones multitudinarias.
El Papa presidirá las misas, pero no distribuirá personalmente la comunión a los asistentes, una decisión vinculada con la magnitud de los encuentros y la organización litúrgica.
La escala de la preparación permite dimensionar un aspecto poco conocido de las visitas papales: detrás de una ceremonia que dura algunas horas existe un trabajo de semanas, e incluso meses, que involucra a religiosos, técnicos, colaboradores y equipos de logística.
Rosarios, mochilas y una red de solidaridad
Los rosarios también forman parte de la preparación. La Iglesia organizó la entrega de kits para los voluntarios que participarán en los distintos encuentros, con elementos destinados tanto a facilitar sus tareas como a acompañarlos espiritualmente.

Cada mochila incluye una credencial, una remera, un gorro, una botella, una tarjeta SUBE, una pulsera identificatoria y un rosario. Estos últimos tienen una historia particular: fueron preparados por familias vinculadas al movimiento de Schoenstatt, que además dedicaron oraciones a las personas que colaborarán durante la visita.
Según informó la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), había más de 25.000 personas inscriptas para colaborar y unas 400 participaban específicamente en el armado de los materiales. Por su parte, el Gobierno dispuso 24.000 tarjetas de transporte para los voluntarios.
No se difundió una cifra oficial definitiva sobre la cantidad total de rosarios confeccionados. Lo confirmado es que forman parte de los kits individuales, cuya distribución se organizó en diferentes puntos de Buenos Aires y Luján.
El pequeño Vaticano que viajará
Aunque la atención estará concentrada en el pontífice, León XIV no llegará solo. Lo acompañará una estructura integrada por funcionarios de la Santa Sede, personal de seguridad, médicos, ceremonieros, responsables de comunicación y periodistas internacionales.
Las estimaciones difundidas durante la preparación del viaje señalan que alrededor de 150 personas acompañarán al Papa en la etapa argentina, entre el séquito oficial, personal de apoyo y representantes de medios de comunicación.
El núcleo institucional estaría compuesto por unas 70 personas, mientras que el grupo de periodistas internacionales rondaría los 80 integrantes. La composición definitiva puede variar según las necesidades de cada etapa de la gira.
Entre los colaboradores más cercanos del pontífice se encuentran sus secretarios personales, responsables de la organización de los viajes, integrantes de la Gendarmería Vaticana, especialistas en protocolo y personal sanitario.

El séquito también incluye a los encargados de preparar las celebraciones religiosas y a funcionarios que intervienen en las reuniones diplomáticas. No se trata solamente de acompañar al Papa, sino de garantizar que cada actividad pueda desarrollarse de acuerdo con el protocolo de la Santa Sede.
Durante su estadía en Buenos Aires, León XIV se alojará en la Nunciatura Apostólica, mientras que buena parte de sus acompañantes tendrá alojamiento en establecimientos cercanos. La prensa internacional contará con un esquema específico de trabajo, separado del dispositivo destinado a los periodistas acreditados en la Argentina.
La magnitud de esta estructura explica por qué los viajes papales comienzan a organizarse varios meses antes. Las denominadas avanzadas vaticanas recorren previamente los lugares previstos, evalúan accesos, condiciones de seguridad, espacios para las ceremonias y necesidades de traslado.
Agenda de los cuatro días

La agenda argentina comenzará hoy con la llegada del Papa al Aeroparque Jorge Newbery, prevista para las 16.30. Después de la bienvenida oficial, visitará el Monumento al General San Martín y será recibido en la Casa Rosada, donde mantendrá un encuentro con Javier Milei. La jornada concluirá con una reunión con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
Mañana, lunes 9, tendrá una de las actividades de mayor contenido social: la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución dedicada a la asistencia de personas con discapacidad y otras necesidades de cuidado. Posteriormente, presidirá una misa frente al Monumento de los Españoles, en Buenos Aires, y mantendrá encuentros con representantes del mundo del trabajo y de distintas comunidades religiosas.
El martes 10 viajará a Córdoba, donde celebrará una misa multitudinaria en el predio de la Escuela de Aviación Militar. Por la tarde se reunirá con integrantes de la comunidad eclesiástica y regresará a Buenos Aires para participar de una vigilia con jóvenes.
El miércoles 11, último día de su estadía, visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires y después se trasladará a Luján para celebrar una misa frente a la basílica. Finalmente, partirá desde Ezeiza hacia Lima, donde continuará su recorrido sudamericano.
La selección de esos lugares también permite interpretar el perfil que tendrá la visita. Además de los actos protocolares y las celebraciones multitudinarias, el Papa estará en contacto con personas con discapacidad, trabajadores, jóvenes y personas privadas de su libertad.
Se trata de una agenda que coloca las cuestiones sociales en un lugar destacado y que tendrá especial significado en un país donde la pobreza, el empleo y la desigualdad siguen ocupando buena parte del debate público.
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