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Gustavo Larrea, sobre el aumento de subsidios para el AMBA

"Otra vez el interior pone recursos para que se pague menos el pasaje en Buenos Aires"

Mientras el valor mínimo en la zona más próspera del país es de $742, el promedio de la tarifa plana en las ciudades del interior ronda los $1.805. Gobernadores e intendentes del interior también expresaron su malestar.

La discusión por los subsidios al transporte público volvió a estar en agenda a partir de una decisión del gobierno nacional, de destinar recursos para mantener la tarifa más baja del país para las pocas más de 100 líneas que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El planteo se convirtió en un reclamo político que involucra a algunos gobernadores, intendentes y representantes del sector empresario, que cuestionan que los recursos recaudados en todo el país terminen financiando un esquema de asistencia concentrado.

En diálogo con NORTE, el presidente de la Cámara de Empresas del Transporte Automotor del Chaco (CETACh), Gustavo Larrea, manifestó su malestar y contrastó esa asistencia con el escenario que atraviesa el transporte público en el Gran Resistencia.

"¿Cómo es posible que para sostener una tarifa de $742 en el AMBA se destinen alrededor de $100.000 millones mientras en el interior no tenemos una respuesta?", cuestionó el empresario, al referirse al esquema de financiamiento que permite mantener congelado el boleto en Buenos Aires desde agosto hasta inicios del próximo año.

colectivos con poca gente

Según explicó, el nuevo cálculo de costos contempla las variaciones de los componentes operativos, incluidos los salarios y el combustible, además de la incorporación de las nuevas pautas salariales. Sin embargo, esa actualización de los costos se traduce en mayores compensaciones para las líneas metropolitanas, mientras que las empresas del interior siguen sin recibir un tratamiento equivalente.

DESIGUALDADES

"Estamos hablando de fondos de todos los argentinos que van a parar a las líneas de jurisdicción nacional. Son 104 líneas que financiamos entre todos, con recursos que se recaudan en cada uno de los surtidores del país", sostuvo Larrea.

Es que el origen de los recursos  proviene del Fideicomiso del Sistema de Infraestructura de Transporte, alimentado por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que se abona cada vez que se carga combustible, además de transferencias del Tesoro nacional.

Históricamente, esos mecanismos permitían distribuir compensaciones entre los distintos sistemas de transporte. Sin embargo, con la eliminación del Fondo Compensador del Interior en 2024, las ciudades de las provincias perdieron la asistencia nacional que contribuía a sostener sus servicios. Desde entonces, la responsabilidad recayó principalmente sobre los gobiernos provinciales, los municipios y los pasajeros.

Para Larrea, el problema no consiste en cuestionar que Buenos Aires reciba asistencia, sino en reclamar que ese criterio se aplique también al resto del territorio.

"Nosotros no estamos diciendo que no se subsidie el transporte del AMBA. Lo que decimos es que se debe sostener lo que había y actualizar los aportes de acuerdo con la inflación. 

La desigualdad adquiere mayor dimensión cuando se compara el precio del pasaje con los ingresos de la población. De acuerdo con el relevamiento tarifario de FATAP correspondiente a octubre de 2026, un usuario del AMBA destina aproximadamente el 1,7% de un salario formal promedio a cubrir 50 viajes mensuales. En el NEA, esa proporción se ubica entre el 7,8% y el 9,8%. La diferencia resulta todavía más difícil de justificar si se considera que los ingresos promedio de los trabajadores del norte argentino son considerablemente inferiores a los de quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. "El que menos tiene es el que más gasta para viajar", resumió Larrea. Y planteó una contradicción que atraviesa el esquema actual: "La gente del interior le termina pagando el pasaje de colectivo más barato al AMBA", indicó y concluyó con un llamado a autoridades provinciales a tener un mayor involucramiento en alzar la voz contra estas asimetrías.

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