El economista Marcelo Lezcano pide enseñar educación financiera en el Chaco desde la secundaria
Tras la tercera conferencia anual de Catalaxia en el Club Social Resistencia, el cofundador de la consultora explicó por qué cada vez más chaqueños dejan de guardar dólares y empiezan a buscar alternativas. Su propuesta para los jóvenes: que aprendan a generar ingresos sin tener que irse de la provincia.
Los dólares guardados en casa ya no alcanzan para quedarse tranquilo, y es algo que los argentinos lo están experimentando hace ya varios años. Eso es lo que el economista Marcelo Lezcano, cofundador de la consultora Catalaxia, ve en quienes se acercan a su asesoría. Personas que durante años ahorraron "bajo el colchón" y que hoy se anima a dar el siguiente paso, el de transformar ese ahorro en inversión.
El planteo surgió tras la tercera conferencia anual de Catalaxia ante sus inversores, realizada este martes 8 de noviembre en el Club Social de Resistencia. Allí contó cómo cambió, en cuatro años de trabajo, la mentalidad de quienes consultan por las distintas herramientas que ofrece el mercado de capitales. Catalaxia es agente global de inversiones y está registrada con el número 1718 ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Más cuentas, menos miedo
Según Lezcano, Argentina sigue siendo uno de los países con más dólares fuera del sistema en el planeta, pero algo se movió. "Hace diez años, cuando empecé a involucrarme en el mercado, había muy pocas cuentas comitentes", recordó. Hoy, aseguró, hay más de 12 millones.
Esos ahorristas, explicó, ya no se conforman con el plazo fijo en dólares y buscan algo más rentable, pero sin sobresaltos. Ahí aparecen, de acuerdo a su mirada, los bonos corporativos y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que describió como instrumentos más estables que los bonos del Estado nacional, sujetos a muchos vaivenes. Por eso Catalaxia incorporó carteras más conservadoras pensadas para quienes recién salen del ahorro tradicional.
El miedo, reconoció, no desaparece. Con 2027 a la vuelta de la esquina y un nuevo proceso electoral en el horizonte, la incertidumbre sigue pesando. Aun así, notó que muchos empezaron, aunque sea con timidez, a mirar otras opciones.

Legado y enseñanza fiannciera para los más chicos
En un plano más cercano, familiar, Lexcano también habló cómo aplica los principios de ahorro e inversión en su propio hogar. Contó que su hija, de 7 años, ya tiene su propia cartera de acciones argentinas, armada con los ahorros que recibe, incluidos los regalos del Ratón Pérez. La nena lleva el registro de cuántas acciones compró, y como todo pasa por la cuenta comitente de su padre, hay control y además puede disponer de ese dinero si lo necesita.
La idea, dijo, es que la educación financiera empiece de chico y no sea "una mala palabra". Se trata de aprender a generar ingresos, a dar valor a los demás y también a invertir. Su sugerencia a abuelos y tíos es sencilla: un regalo puede ser también una primera puerta de acceso al mercado de capitales.
"No necesitamos irnos de nuestra provincia"
Consultado sobre qué podría hacerse en el Chaco en el campo de la educación financiera, Lezcano apuntó a la etapa secundaria, el momento en que muchos adolescentes comienzan a pensar de qué van a vivir. Para él, hace falta enseñarles a evaluar alternativas: una carrera universitaria o terciaria, o un emprendimiento. En ambos casos, explicó, se construye un capital, intelectual en un caso, comercial en el otro, para prestar bienes y servicios a la comunidad.
Su mensaje a los jóvenes fue directo: hay muchas formas de vivir y vivir bien, y no hace falta irse de la provincia. Lo que se necesita es crear servicios que la comunidad demande.
En el cierre de la conferencia, Lezcano junto a su socia y gerente administrativa de Catalaxia, agradecieron a quienes confían sus ahorros a Catalaxia e invitaron a sumarse a quienes tienen dinero ocioso en bancos o en sus casas. "Que no tengan miedo, que den el paso siguiente", finalizó el economista, apuntando a quienes puedan contar a futuro con un capital que permita vivir dignamente.











